edición: 2412 , Jueves, 22 febrero 2018
23/03/2015

El BIS alerta sobre el efecto de la gigantesca deuda de la industria petrolera en los precios del crudo

El organismo internacional refuerza su análisis sobre el comportamiento del petróleo como activo
Carlos Schwartz
El Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) llama la atención en un estudio sobre el colosal incremento de la deuda en la industria petrolera y sus posibles efectos en las oscilaciones de los precios del crudo. De acuerdo con el banco, la mayor disposición de los mercados y las entidades financieras a prestar a la industria, respaldada por sus reservas de petróleo que durante un periodo sostenido se mantuvieron por encima de los 100 dólares por barril de crudo, le permitió aumentar la deuda dos veces y media en un breve periodo de tiempo. El análisis destaca que las empresas petroleras y de gas y energía han superado ampliamente el ritmo de endeudamiento de otros sectores desde 2008.
El saldo vivo de bonos de la industria del petróleo y el gas creció desde 455.000 millones de dólares en 2006 hasta los 1,4 billones en 2014, es decir un ritmo de incremento del 15% anual. Por su parte los créditos sindicados al sector alcanzaron el año pasado a unos 1,6 billones de dólares desde los 600.000 millones de dólares en 2006, lo que representa un ritmo anual de aumento del 13%. En términos generales el stock de deuda de las empresas del sector de la energía ha aumentado más rápido que el resto de los sectores. La deuda emitida por las empresas petroleras y de la energía representa el 15% tanto de la deuda de alta calificación como de la de alto rendimiento en los principales índices de deuda estadounidenses, desde menos del 10% hace solo cinco años, señala el BIS.

Una parte sustancial del aumento del endeudamiento lo han contraído grandes empresas integradas de propiedad estatal de países emergentes. Desde 2006 hasta 2014 el stock del endeudamiento total (créditos sindicados y emisión de deuda) de las empresas rusas creció a una tasa anual del 13%, el de las brasileñas un 25% y las chinas un 31%. El endeudamiento de otras compañías de países emergentes creció un 17% anual. El creciente apalancamiento de las petroleras de los mercados emergentes contrasta con el endeudamiento estable de las grandes empresas integradas petroleras de Estados Unidos, señala el informe.

Estas empresas de los países emergentes tienen una sustancial producción existente y por lo tanto ingresos. En muchos casos su endeudamiento ha coincidido con importantes pagos de dividendos a los estados soberanos que son sus propietarios. De tal suerte que su comportamiento se asemeja a las grandes empresas de otros sectores, ricas en caja, que han aprovechado condiciones fáciles de endeudamiento en los mercados internacionales para incrementar el rendimiento de sus acciones. Las petroleras estadounidenses también se han endeudado de forma considerable. Representan el 40% del saldo vivo de los créditos y bonos.

Mucha de esa deuda ha sido contraída por compañías pequeñas, en particular las que están empeñadas en la prospección y explotación de crudo no convencional. Mientras la relación entre la deuda y los activos en las grandes petroleras prácticamente no ha variado, en el caso de las pequeñas, en particular las dedicadas al crudo no convencional, se ha duplicado. Estas empresas se han endeudado de forma intensa para lograr una expansión de su capacidad de producción, en muchos casos con el telón de fondo de flujos de caja negativos.

Sin duda las inversiones en el sector del crudo no convencional representan una parte significativa del aumento de la deuda en el sector petrolero. Los gastos de capital anuales de las empresas de petróleo y gas se ha más que duplicado en términos reales desde el año 2000 hasta los 900.000 millones de dólares en el 2013, señala el BIS. La combinación de un mayor endeudamiento y una caída de los precios del petróleo puede desembocar en fuertes tensiones en las empresas del sector. En primer lugar el precio del crudo sostiene el valor de los activos que respaldan las deudas de esa industria. Precios más bajos tienden a reducir la rentabilidad, a aumentar el riesgo de insolvencia y generan mayores costes de financiación.

Un ejemplo es el aumento de los spread de los bonos de alto rendimiento del sector de la energía desde su nivel más bajo de 330 puntos básicos en junio de 2014 hasta más de 800 puntos básicos en febrero de 2015, mucho más que el aumento del resto de los bonos de alto rendimiento. En segundo lugar un menor precio del crudo reduce los flujos de caja asociados a la producción de petróleo y gas y aumenta el riesgo de problemas de liquidez en los cuales las empresas se vean incapacitadas para pagar los intereses de su deuda.

Estas tensiones pueden afectar a la forma en que las empresas hacen frente a una caída de los precios del crudo de dos formas principales. La primera ajustando la inversión y la producción. En los casos en los que una porción considerable de la inversión se apoya en deuda, los mayores costes y las peores condiciones del crédito pueden acelerar la reducción de la inversión. Las empresas muy endeudadas pueden verse obligadas a vender activos, incluidos derechos, plantas y equipos. En cuanto a la producción las empresas muy apalancadas pueden intentar mantener los niveles de producción o incluso incrementarlos mientras el precio del petróleo cae para mantener la liquidez necesaria para afrontar el pago de intereses y las peores condiciones del crédito.

En segundo lugar, las empresas con altos niveles de deuda se enfrentan al imperativo de cubrir la volatilidad de sus ingresos vendiendo futuros o comprando opciones de venta en los mercados de derivados para evitar la crisis de las empresas o su insolvencia si los precios caen aun más. El impacto global de estas respuestas sobre la dinámica de los precios del crudo tiene dos vertientes. De un lado el recorte en los gastos de capital de las empresas petroleras pueden ayudar a subir los precios por la expectativa de que una menor producción genere tensiones de demanda en el futuro. La venta de activos debería ser neutral respecto de los precios de mercado. Pero por otra parte si las necesidades de liquidez mantienen alta la producción y ello implica un incremento de las coberturas de los precios futuros mediante derivados, la sumatoria de ventas magnificaría la caída inicial de los precios del crudo. En una forma extrema el aumento de las ventas actuales y futuras podrían amplificar la caída inicial de los precios y obligar a una mayor reducción de deuda.

La valoración de una posible conducta de este tipo con un aumento inducido de la producción de petróleo en la actual caída de los precios del crudo centra buena parte del estudio del BIS junto con el efecto de la venta de activos, reducción de la inversión, y aumento de las coberturas de riesgos en los mercados de derivados. El BIS de conjunto considera que todos esos factores contribuyen a la inestabilidad actual de los precios, acentuando su caída, y determinan que en parte el petróleo se comporte como un activo de inversión. Añade una reflexión interesante al señalar la contradicción entre la reducción de las torres de perforación en operación y el aumento de los niveles de producción en Estados Unidos apuntando que existe la posibilidad de que las empresas de petróleo no convencional se hayan concentrado en a explotación de los pozos más rentables cerrando los menos productivos.

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