edición: 2784 , Lunes, 19 agosto 2019
17/03/2014
LA OREJA DE LARRAZ

El cambio de las reducciones por rendimientos del trabajo en el IRPF por una cantidad única divide a los expertos de la reforma fiscal

Xavier Gil Pecharromán

Pocos son los aspectos en los que discrepan los miembros de la Comisión de Expertos en sus recomendaciones al Gobierno. De una parte, está la presunción de rentas sobre la vivienda, que pos su complejidad y rechazo social tiene pocos visos de salir adelante, máxime si en lugar de un porcentaje en el IRPF se propusiese la entrada del Estado en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, que tiene su razón de ser en los servicios que prestan los municipios.

Por otra parte, para ampliar la base del impuesto y poder compensarla posteriormente  con la reducción de sus tipos de gravamen, la Comisión de Expertos propone que la actual reducción en la base por rendimientos del trabajo se fije en una cuantía única que sirva para compensar, sin justificante alguno, los gastos que efectúe el trabajador como consecuencia de su trabajo.

Debería modificarse la actual deducción en la cuota del IRPF regulada en el art. 80 bis de la Ley del IRPF, aplicándola solo a  rendimientos de modesta cuantía anual. Su ámbito debería ceñirse  exclusivamente a los rendimientos de trabajo y su importe debería  ajustarse de tal forma que quedasen efectivamente excluidos de  tributación los rendimientos inferiores a la cantidad que se  considere adecuada, sin perjuicio de que, en todo caso, tales  rendimientos de trabajo hubieran de declararse a efectos de este  impuesto.

La Comisión propone que se aminoren las actuales reducciones por rendimientos del trabajo, sustituyéndolas por una cuantía fija notablemente inferior a los máximos actuales. Como  medida complementaria, se modificaría la actual deducción en la cuota “por obtención de rendimientos del trabajo o de actividades  económicas” de modo que quedase limitada a los rendimientos de  trabajo y garantizara la no tributación de tales rendimientos en el caso  de que tuvieran una escasa cuantía. El informe parece dar a entender que la deducción absorbería la totalidad de la parte de cuota derivada  de dichos rendimientos “modestos”.

Hay un argumento teórico a favor de convertir la actual reducción por  rendimientos del trabajo en una cantidad fija y más reducida: si la única  justificación de la reducción estuviera en compensar la limitación de  gastos deducibles que tienen las rentas del trabajo (a diferencia de lo que sucede con los rendimientos de actividades económicas) tendría sentido que se estableciera una cantidad a tanto alzado para todos los contribuyentes y no, como sucede en la actualidad, unas cantidades  mayores para las personas con menores rendimientos.

Esta medida, sin embargo, cuenta con un voto particular de uno de los integrantes de la Comisión de Expertos, Pedro Manuel Herrera, que considera que es que la reducción busca, en realidad, compensar a los perceptores de rendimientos del trabajo de las desventajas que la ley establece frente a las rentas del ahorro (cuyo régimen se justifica por la movilidad del capital) y a los rendimientos de actividades económicas (por el reconocimiento de gastos deducibles, por la existencia de diversos beneficios fiscales, por las menores posibilidades de control y por la posibilidad de estructurar el negocio mediante fórmulas societarias).

El Preámbulo de la Ley 35/2006 de 28 de noviembre señala una multiplicidad de  objetivos  basados en una finalidad de justicia: “para la mejora de la equidad, se disminuye la carga tributaria soportada por las rentas del trabajo, elevando sustancialmente la reducción establecida para las mismas, especialmente para las rentas más bajas.

Se trata de dispensar un tratamiento especial a este tipo de rentas por los siguientes motivos: compensar, mediante una cantidad a tanto alzado, los gastos generales en los que incurre un trabajador; reconocer la aportación que esta fuente de renta hace al conjunto de la base imponible; su facilidad de control y el que se trata de una renta no fundada o sin respaldo patrimonial”.

Considera que la actual reducción por percepción de rendimientos del trabajo no es la única solución técnica posible para compensar las desventajas de las rentas del trabajo frente a otro tipo de rendimientos (particularmente en el caso de las rentas bajas y medias, con menor capacidad de ahorro). Teóricamente es posible que una deducción de la cuota combinada con la adecuada calibración del impuesto consiga efectos adecuados (en el sentido de que no se perjudique en términos absolutos ni relativos a los perceptores de rentas del trabajo).

Además, firma que la “calibración” de la reforma debe realizarse teniendo en cuenta que el Informe propone un tratamiento claramente más favorable para las rentas del ahorro. Pues bien, como complemento de tales medidas, creo que es necesario insistir, aún más de lo que ya se hace, en la necesidad de “equilibrar” favorablemente el tratamiento de los rendimientos del trabajo (particularmente los de modesta y media cuantía).

Herrera considera que la reducción no constituye un beneficio fiscal que deba suprimirse, sino una medida destinada a garantizar la justicia del impuesto y una mayor neutralidad entre las diversas categorías de renta. Por otra parte, este tipo de reducción es uno de los pocos “gastos fiscales” que la Unión Europea parece valorar positivamente en los impuestos sobre la renta de los distintos Estados miembros, en cuanto reduce las cargas fiscales sobre el factor trabajo.

Dado que los contribuyentes con rentas más bajas tienen menores posibilidades de ahorro (y, por tanto, menos posibilidades de obtener rendimientos de capital) resulta razonable que la ventaja derivada de la reducción sea superior para ellos.

En todo caso, parece claro que si la reducción disminuyera y se fijase en una cantidad uniforme (como se propone en el Informe) esto perjudicaría a los perceptores de rendimientos de trabajo y, especialmente, a las personas con bajos ingresos derivados de rendimientos del trabajo, si no se adoptaran otras medidas complementarias a favor de dichos perceptores.

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