edición: 2766 , Martes, 23 julio 2019
20/05/2011
Las cajas con problemas siguen sin encontrar socios estratégicos

El capital mínimo y el gobierno corporativo frenan a los inversores internacionales

España se arriesga a un ‘toque’ de la Comisión Europea por incumplimiento de normas
El calendario del Banco de España para la reestructuración del sector no funciona
Juan José González

Los problemas se agravan y las soluciones no llegan. La CAM sigue sin rumbo conocido y su antiguo novio, el Banco Base, ahora de asturianos por el mundo en busca del tiempo perdido, no encuentran ni socio ni dinero. Novacaixagalicia, al igual que Catalunyacaixa, siguen de rebajas, de recortes y sus consejos enrocados, sin que en el horizonte se atisbe la más mínima señal de alguien dispuesto a entrar en el negocio. Bankia se mueve despacio porque la carga que debe desplazar es demasiado voluminosa; no es una caja mediana, sino la suma de seis más una grande, tanto por volumen de activos como por problemas. Los últimos días de Rodrigo Rato son intensos en reuniones internacionales. Y Banca Cívica, ha engranado la directa, pisando a fondo la firma de un socio internacional estratégico, que le cubra las carencias, y dispuesta a adelantar a Bankia en la carrera por alcanzar el parqué. Hay que tener en cuenta que ya no se trata de pequeñas y dispersas cajas de ahorros de ámbito provincial o local, sino de varias sumas que tras las fusiones se han convertido en eso que llaman ‘sistémicas’ para un país como España.

Todos se juegan mucho, poco más o menos lo mismo. En Bolsa no hay dinero para todos, al menos al mismo precio, los inversores extranjeros no dan señales de vida, los consejeros políticos siguen en sus puestos, sintiéndose vitalicios. Y todos con sus pérdidas inmobiliarias colocadas en el mismo sitio, y las necesidades de capital para Basilea III intactas o con leves parches.

La fotografía de las entidades financieras señaladas, puede ser peor si se sigue dejando pasar el tiempo, los plazos marcados por el Banco de España de los que tan sólo parece haber funcionado uno; el pistoletazo de salida y la mitad de otro, la presentación de los planes de recapitalización que, como se sabe, no cumplieron todos. El Banco de España parece estar agotando la autoridad que se le suponía en esta reestructuración del sector, principal ocupación y a tiempo completo que no parece que se cumpla. La foto es ni más ni menos la que pueden estar contemplando esos candidatos que en las últimas semanas se vienen encargando de filtrar algunos directivos, consejeros y agencias de comunicación ad hoc.

La imagen no deja lugar a dudas: las cajas pendientes de recapitalización siguen empantanadas en la misma situación de hace diez meses. Los road show de, al menos cuatro de ellas, comienzan a ser carne de un libro de anécdotas. Inversores internacionales que llegan al hotel de reunión y comienzan por analizar que la caja que tiene ante sus ojos  es minorista en el sector de su país –España-, que el país sería el siguiente en caso de que la gripe de los rescates no tuviera cura, y que la nacionalización es una alternativa a la decisión de dar entrada a un nuevo socio.

Lo cierto es que la posición de las cajas con problemas, es cualquier cosa menos atractiva, y de ahí la dificultad que están encontrando sus directivos para convencer a inversores dispuestos a inyectar capital.

El tiempo esta demostrando que las soluciones elegidas y aplicadas por el Banco de España y el ministerio de Economía, no sirven para el fin perseguido, que no es otro que conseguir un socio estratégico que permita el acceso al mercado bursátil y a los mercados de capitales, al mismo tiempo que pueda solucionar la situación de los créditos inmobiliarios. La solución no esta en que algunos fondos especulativos o de riesgo pongan sobre la mesa varios miles de millones de euros, sino que sea capaz de reestructurar la entidad en crisis.

Las soluciones no son soluciones. La fórmula o Sistema Institucional de Protección (SIP) no funciona, se ha demostrado oscuro, farragoso y contaminado, políticamente hablando, y ha provocado más problemas y enfrentamientos que salidas a las situaciones problemáticas. Y los inversores de capital internacionales no las tienen todas consigo al comprobar que las exigencias de capital cambian, al alza, cada trimestre. Primero se trabajaba con la propuesta impuesta de Basilea III, pero posteriormente los Gobiernos fueron subiendo las ratios en una especie de competición para ver quién llegaba más lejos, llegando, incluso, a proponer una exigencia del doble de capital de Basilea III. Un despropósito para alguien que en ese momento se encuentre haciendo cuentas y pensando en invertir en una caja española.

Harían bien Banco de España y ministerio de Economía en estar encima del problema, imponiendo un cambio en el gobierno corporativo y buscar inversores con capacidad estratégica, serios y con experiencia, para resolver de una vez por todas la crisis del sistema financiero, adelantándose a una nueva descalificación a las cajas por parte de las agencias de riesgo e, incluso, para evitar otro ‘toque’ de la Comisión Europea a España como el de ayer, sobre política de remuneración o “incentivos perversos” en la banca.

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