edición: 3055 , Lunes, 28 septiembre 2020
15/02/2013

El comercio minorista será un prioridad para Bruselas, que busca más competividad y seguridad para los consumidores

Javier Ardalán
La Comisión definirá antes de que acabe 2013 las  directrices sobre buenas prácticas o códigos de conducta para facilitar el acceso de los consumidores a una información fiable y transparente, que les permita comparar más fácilmente los precios, la calidad y la sostenibilidad de los bienes y servicios y propondrá métodos europeos para evaluar y comunicar el impacto ambiental global de los productos y organizaciones.

Para avanzar en estas cuestiones la Comisión ha puesto en marcha una iniciativa en materia de innovación en el comercio minorista para lo que definirá medidas orientadas a incrementar la competitividad del sector minorista, tales como la integración entre el comercio electrónico y el comercio en establecimientos reales, nuevas maneras de informar a los consumidores sobre los productos, el desarrollo de disposiciones y normas favorables a la innovación, etc.

Bruselas se plantea la exigencia de que los Estados miembros erradiquen los casos de incumplimiento de obligaciones inequívocas impuestas por la Directiva de Servicios. La Comisión aplicará una política de tolerancia cero mediante procedimientos de infracción.

En una primera fase, la Unión Europea  realizará un control sobre cómo aplican las autoridades competentes en la práctica las normas y planes de ordenación territorial y comercial en el supuesto de que un proveedor de servicios potencial quiera crear un establecimiento de venta minorista de pequeñas, medianas o grandes dimensiones.

También, adoptará un Libro Verde en el que se detallen las características comunes de las prácticas comerciales desleales en la cadena de suministro alimentario y no alimentario entre empresas y pondrá en marcha un proceso de consulta, cuyos resultados se conocerán a finales de la primavera de 2013. Los resultados de la consulta se integrarán en una evaluación de impacto de las distintas opciones definidas para abordar la cuestión a nivel de la UE.

En el contexto de las plataformas existentes en la UE, la Comisión apoyará a los minoristas en la adopción de medidas para reducir el despilfarro de alimentos sin comprometer la seguridad alimentaria (sensibilización, comunicación, facilitación de la redistribución a los bancos de alimentos, etc.), por ejemplo a través del Acuerdo del Sector Minorista sobre los Residuos; y se esforzará por desarrollar una política a largo plazo sobre el despilfarro de alimentos, en relación con la cual adoptará en 2013 una comunicación sobre una alimentación sostenible.

A través del diálogo con las partes interesadas, la Comisión definirá una serie de buenas prácticas para hacer que las cadenas de suministro sean más respetuosas con el medio ambiente y sostenibles, y para minimizar el consumo de energía de los establecimientos de venta minoristas. La Comisión alentará a los minoristas en el marco de los foros existentes a que apliquen esas buenas prácticas.

Por otra parte, antes de que acabe 2013 pondrá en marcha una iniciativa en materia de innovación en el comercio minorista, a través de la cual, y con la ayuda de expertos de alto nivel, estudiará la forma de que el sector minorista pueda contribuir al desarrollo de productos, servicios y tecnologías innovadoras y beneficiarse del mismo.

Sobre esa base, la Comisión definirá medidas concretas orientadas a incrementar la competitividad del sector minorista, tales como una introducción más rápida en el mercado de los resultados de la investigación, la integración entre el comercio electrónico y el comercio en establecimientos reales, nuevas maneras de informar a los consumidores sobre los productos, el desarrollo de disposiciones y normas favorables a la innovación, etc.

Examinará, por otra parte, la viabilidad de crear una base de datos específica que contenga todas las normas nacionales y de la UE sobre etiquetado de los alimentos y que permita determinar de manera sencilla los requisitos de etiquetado de cada producto.

Tomará medidas para garantizar una mayor integración del mercado de pagos por tarjeta, internet y teléfono móvil, mediante la revisión de la Directiva sobre servicios de pago; la elaboración de un modelo de gobernanza reforzada para los servicios de pago minoristas; y una propuesta legislativa sobre las tasas multilaterales de intercambio para las tarjetas de pago.

Finalmente, reforzará la cooperación con los interlocutores sociales para crear las condiciones que permitan adaptar las cualificaciones a las necesidades del mercado de trabajo en el sector minorista, en particular mediante la determinación y previsión de las necesidades de cualificaciones a través de un consejo sectorial de capacitación de la UE y la mejora de las políticas de formación y reciclaje profesional de los minoristas.

Los servicios minoristas y mayoristas, también conocidos como de comercio y distribución, representan el 11 % del PIB de la UE y casi el 15 % de su empleo total. Más de seis millones de empresas, es decir, el 29 % de todas las que existen en la UE, ejercen su actividad en este sector. El sector minorista se caracteriza por una gran proporción de PYME, sobre todo microempresas (más del 95 %).

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