edición: 2474 , Viernes, 25 mayo 2018
03/11/2014

El crecimiento acelerado de la riqueza personal tras la crisis financiera internacional emite señales de riesgo

El proceso está acompañado de un aumento de las desigualdades en la riqueza y la renta

La tasa histórica entre la riqueza personal y la renta disponible de las personas a escala global tiene una estabilidad sorprendente. A lo largo de todo el siglo pasado y en el presente se ha ubicado entre 4 y 5 como ratio con la riqueza como numerador. Con pocas excepciones. Se registro una ratio de 6 durante el estallido de la burbuja de las tecnológicas en 1999 y en el periodo entre 2005 y 2007.  En la crisis financiera desatada con el crash de la bolsa de 1929 y la Gran Depresión subsiguiente ese indicador llegó a 6,5 , al igual que ahora en el periodo entre julio de 2013 y julio de 2014. De acuerdo con un extenso informe sobre la riqueza personal elaborado por el Instituto de Investigación de Credit Suisse First Boston (CSFB) entre mediados de 2013 y mediados de 2014 la riqueza individual a nivel global creció en 20,1 billones de dólares, llevando el total hasta los 263 billones de dólares lo que representa un aumento del 8,3%, mientras que el crecimiento interanual en 2013 sobre el año anterior fue del 11,4%.

 El estudio puntualiza que esta es la primera vez en que la riqueza individual a nivel global traspasa el umbral de los 250 billones de dólares, y señala además que en el año 2000 la riqueza era de 117 billones de dólares lo cual implica que en 14 años se ha más que duplicado. De acuerdo con las fuentes consultadas el nivel de la ratio se mantiene actualmente en el nivel de riesgo del 6,5.

El estudio especifica que el incremento de la riqueza que estima para el año natural de 2013 fue de 21,9 billones de dólares lo cual supera en un solo año las pérdidas soportadas por la riqueza mundial en la crisis financiera de 2007-2008 que calcula en 21,5 billones de dólares. A resultas del acelerado crecimiento la riqueza personal ha superado en un 20% los niveles previos a la crisis de 2007-2008 y en un 39% los niveles posteriores a dicha crisis. Estados Unidos es uno de los países en lo que la riqueza más ha crecido, y con 91 billones de dólares representa un 34,7% del total mundial. En 2013 esa riqueza creció en 12,9 billones de dólares y en el primer semestre de este año lo ha hecho en 8,9 billones lo que supone en proyección superar este año los 17 billones de dólares. Si se tiene en cuentas que los residentes en Estados Unidos perdieron en riqueza personal por la crisis internacional 12,3 billones han enjuagado ese déficit por exceso solo con 2013. El informe señala que un nivel en la ratio entre riqueza e ingresos (R/I) igual o superior a 6 ha sido seguida de una recesión. El informe no hace advertencia alguna al respecto, simplemente constata el hecho. Aunque ahí queda el mensaje de alarma. Pero respecto del incremento acelerado de la riqueza personal si hace algunas elaboraciones.

Considera que el elemento fundamental detrás de este aumento de la riqueza es el buen comportamiento de los mercados bursátiles y oros activos financieros. Otro elemento que tiene en cuenta es el precio de los inmuebles, en la medida que hay regiones donde esos precios se han mantenido altos y no han sufrido una caída aguda como en España, o se han recuperado tras la crisis. Los casos de Reino Unido, estados Unidos o Francia son significativos en este sentido. Pero en cualquier caso señala que el 52% de la riqueza individual global está formada por activos financieros con una distribución que depende de la cultura local. El informe señala que la tendencia a mantener activos financieros es más significativa en Estados Unidos que en Francia donde se tiene a acumular tangibles, por ejemplo. En línea con la participación de los activos financieros, acciones y deuda, en la riqueza global el informe se pregunta sobre el papel de los bancos centrales a nivel mundial en el crecimiento de las desigualdades en la riqueza. El informe apunta que la distribución de los activos financieros es más intensa y significativa entre los sectores más ricos de la sociedad. El documento no elabora sobre este elemento que menciona al pasar.

Sin embargo, si se tiene en cuenta el efecto sobre los mercados financieros del quantitative easyng de la Reserva Federal que ha contemplado la compra de activos financieros y deuda pública a la banca, o las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) y sus programas de adquisición de activos queda planteada la cuestión. La acción de la Reserva Federal como la del BCE no sólo han permitido sanear a la banca sino que han dado un soporte decisivo a los mercados de valores y a los activos financieros. Lo cual implica que han contribuido de forma decidida al crecimiento de la riqueza individual, y desde luego de las familias. Lo que el informe no se pregunta es qué ocurriría con la riqueza personal si se entra en un periodo de recesión y caen las bolsas mundiales nuevamente, capítulo que queda librado a la imaginación de los lectores. El informe señala que el precio de los activos financieros operan sobre la riqueza a corto plazo, pero en tanto que son propiedad de los sectores más ricos de la población mundial acaban reforzando la desigualdad.

Respecto de este hecho el informe señala que la décima parte más rica de la humanidad tiene el 87% de toda la riqueza individual en promedio, y el 1% el 48,2%. Desde luego este dato varía de país en país, y por ejemplo en Estados Unidos representa el 70% de la riqueza total, mientras en Europa suele representar el 50% de la riqueza total. Por contrapartida el 50% del estrato inferior de la población mundial tiene menos del 1% de la riqueza total. Estos datos cuadran sin dudas con el reciente VII Informe Caritas sobre Exclusión en el cual se señala que se ha registrado en España un acelerado crecimiento de la tasa de pobreza durante la crisis que ha subido del 15% al 22,2% en espacio de poco tiempo. Este proceso ha roto la tendencia a la igualación de las rentas y la riqueza en nuestro país que se registró a partir de la transición y supone la quiebra del modelo de redistribución de renta imperante, sin dudas en beneficio de una recuperación de los márgenes empresariales que sin embargo no arrojan mejoría económica para la población de menores ingresos.

Este es un proceso de dimensión global. Pero además, el estudio de CSFB señala que el umbral de riqueza mínima para formar parte del estrato del 1% más rico a nivel global ha crecido en cantidad. Mientras que en 2008 era suficiente para pertenecer a esa capa de la población disponer de una riqueza neta -activos menos deuda- de 635.000 dólares, en 2014 hacen falta 163.000 dólares más, es decir 798.000 dólares. El 10% superior es mucho más rico que en vísperas de la crisis financiera. Este hecho indica la creciente desigualdad generada en años recientes por oposición a un tendencia inversa entre 2000 y 2007, señala la investigación.

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