edición: 3028 , Viernes, 14 agosto 2020
18/09/2013

El cuerpo europeo de reguladores nacionales critica la propuesta de la CE sobre el mercado de las telecomunicaciones

BEREC afirma que el proyecto es precipitado, no ha sido sometido a consulta previa y rompe con las reglas establecidas en 2009
Carlos Schwartz

La propuesta de proyecto para un mercado único de las telecomunicaciones destinado a ser tramitado en el Parlamento y que la Comisión Europea (CE) hizo pública ha desatado una choque de intereses corporativos entre reguladores. Los Reguladores Europeos de Comunicaciones Electrónicas (BEREC, por sus siglas en inglés) critican con dureza el proyecto presentado por la comisaria de la Agenda Digital, Neelie Kroes, y remitida para su trámite parlamentario por la Comisión Europea con el respaldo de José Manuel  Durao Barroso, el presidente de la CE. BEREC agrupa a los reguladores de los 28 países miembro de la Unión Europea (UE). Estos lamentan que el documento no haya sido sometido a un proceso de consulta previa y que no se haya solicitado la opinión de los reguladores.

La acusación central es que constituye un cambio de modelo respecto del consenso plasmado en el marco regulador europeo de 2009. El punto de vista de los reguladores nacionales es que el nuevo paradigma se aleja de una normativa fundada en la competencia para ir hacia una normativa que favorece la consolidación. Un punto de vista que no comparte la industria del sector, ya que aunque hay indicios de que tanto la Agenda Digital como la Comisaría de la Competencia son más sensibles a las necesidades de consolidación siguen cerrando el paso a esos procesos a nivel nacional.

Con independencia del fondo de la cuestión, la posición de los reguladores nacionales pone al descubierto que la propuesta de Kroes y Barroso tiene todos los visos de dar al paquete un trámite de urgencia sustrayéndola a los procedimientos regulares de consulta previa con las partes implicadas. Esto parece un intento de última hora para superar el descrédito de la CE por sus políticas de austeridad y ausencia de resoluciones que impulsen cambios sustanciales en los mercados regulados, imponiendo cambios en el sector de las telecomunicaciones mediante un golpe de mano en un Parlamento cuyo mandato expira en 2014.

Los reguladores nacionales señalan entre otras cosas que el proyecto “representa un cambio sustancial en la balanza de poder entre la Comisión, los Estados miembro y las Autoridades reguladoras nacionales, centralizando competencias a nivel de la Comunidad. Estas propuestas amenazan con minar la habilidad de los reguladores nacionales, ya sea que actúen de forma individual o colectiva, para adoptar acciones reguladoras apropiadas y proporcionadas en todos los mercados relevantes”. Es decir que la reacción implica también un profundo disgusto por la marginación de los reguladores y la perspectiva de que haya una pérdida de peso real de los cuerpos encargados de regir los mercados nacionales. Respecto de la ausencia de consulta pública, el cuerpo señala que la CE ha “perdido la oportunidad” de comprobar hasta qué punto sus propuestas “serán capaces de lograr los objetivos propuestos, o en que medida son operativamente factibles y eficaces, o por el contrario pueden tener efectos contraproducentes”.

BEREC “manifiesta su preocupación por que la regulación propuesta se intente pasar por el trámite parlamentario en la legislatura europea sin las adecuadas explicaciones y exploración completa de sus consecuencias potenciales, ya que las propuestas suponen distanciarse de la presente concepción (basada en regulación que favorece la competencia) hacia una que favorece la consolidación del mercado. BEREC manifiesta su preocupación de que el borrador de proyecto va a poner en riesgo la integridad del marco regulador de la UE y sus logros, en términos de inversión, competencias y beneficios al consumidor. Respecto de todo ello es también importante tener en cuenta que el estado del sector en Europa no es tan deslucido como se ha sugerido”. Esta última referencia es una respuesta encubierta a los informes de los grandes operadores europeos. Estos  acusan a la política del regulador central europeo de favorecer la competencia a ultranza y en este marco beneficiar a los operadores virtuales -sin costes de infraestructuras- para bajar las tarifas y deprimir en consecuencia los márgenes de los operadores que soportan las cargas de las infraestructuras. Mientras todos los actores de este drama comienzan sus declaraciones por un acuerdo genérico sobre la necesidad de un mercado único de las telecomunicaciones en la UE, esta intención declarada es el único punto genérico que les une. De ahí en más todos son críticas.

Los datos sobre los que se apoya BEREC para afirmar que se exagera el retraso de Europa en materia de comunicaciones electrónicas respecto de otros mercados como el estadounidense son estudios de organizaciones multilaterales como la Comisión Europea y la OCDE relativamente desactualizados por su fecha de realización. No parece haber muchas dudas de que hay un verdadero desnivel entre Estados Unidos y Europa en esta materia. Lo relevante es que la tendencia es a que esa brecha se profundice.

En cualquier caso BEREC teme que el proyecto mine la seguridad jurídica, en contradicción con las afirmaciones de la Comisión según las cuales aspira a crear un arco regulador estable y previsible “esencial para la promoción de inversiones eficientes y competencia efectiva”. El choque entre reguladores denuncia una realidad, la falta de uniformidad en el criterio dentro de los estados miembros. Los reguladores de estos finalmente se vuelcan en favor de un margen de autonomía nacional y defienden el acuerdo marco dentro del cual han operado desde 2009. Pero para la industria del sector este marco en parte ha sido pulverizado por la crisis económica. La salida diseñada por la Comisión no resuelve esta situación. Mientras los reguladores chocan no se sabe a ciencia cierta como se las arreglará la industria del sector para hacer frente a sus retos. Esperemos que no lo haga como Nokia, es decir sucumbiendo a la competencia exterior.

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