edición: 2703 , Miércoles, 24 abril 2019
29/02/2012
Freno al dinero público destinado al sector financiero

El déficit del Estado obligará a sacrificar el rescate de las cajas

Las ayudas a la banca le cuestan a España casi el 3% del PIB frente al 2% en la UE
Juan José González

La última cifra de déficit del Estado (8,51% en 2011) hecha pública por el Gobierno, parece haber disparado las especulaciones en torno a las grandes cifras del Estado, ya puestas en tela de juicio a lo largo de estos últimos años de crisis pero que ahora cobran especial relevancia dado el dramatismo de la situación. Grandes cifras referidas, en este caso, a las deudas del Estado -no de los ingresos- a los compromisos políticos de pago, de subvenciones y otros programas que se materializan mediante salidas de caja, de la caja del Estado. En su mayoría compromisos políticos y, por tanto, en base a decisiones políticas las más de las veces con criterios políticos, es decir, de dudosa racionalidad económica y de discutible eficacia social. En cualquier caso, año tras año, las deudas del Estado, el pasivo público en idioma contable, es un problema cada vez más cerca, en su parecido con la reciente burbuja inmobiliaria, de la explosión incontrolada.

Según el Banco de España, el Estado debía cerca de 600.000 millones de euros al término del ejercicio de 2011, una cifra que discuten y elevan otros estudios de acreditada solvencia. Pero sirva la del BdE para razonar el sinsentido de las últimas cifras que aportan un fuerte volumen al pasivo público y que tienen su origen en los desembolsos y créditos, avales e inyecciones de capital, compra de activos y numerosas ayudas del Estado en el episodio de la crisis del sector financiero, de las entidades bancarias, bancos y cajas.

Dos FROB y varios EPA (Esquema de Protección de Activos) vertebran la estructura del salvamento mediante ayudas públicas al sector financiero. No sucede únicamente en España, también ha sido y es, un fenómeno de ámbito europeo y mundial. En esta historia siempre se hace referencia (obligada) a la caída de Lehman Brothers, la chispa que encendió la mecha aquel otoño de 2008. En EE UU cerraron 3.784 bancos privados, la mayoría pequeñas entidades, aunque tres centenares no se puede decir que tuvieran un tamaño pequeño pues contaban con una red internacional.

El Gobierno norteamericano se vio obligado a salvar, mediante inyecciones directas de capital, sólo a las más grandes, las que consideró sistémicas. Con la misma filosofía de la ayuda y subvención, los Gobiernos de la Unión Europea no dudaron en lanzar programas de apoyo dirigidos a salvar a las entidades financieras europeas. Según algunos cálculos de la UE, se estima que los Gobiernos han destinado algo más de 1,6 billones de euros a rescatar, reformar y recapitalizar un centenar de entidades con matriz en Europa.

Se sabe que las intervenciones públicas en ayuda de sectores en crisis suelen mover voluminosos desembolsos, y que estos suelen causar impactos notorios, de los que dejan huella, en las cuentas. Los rescates, en España disfrazados bajo numerosos eufemismos, llevan camino de causar un agujero en las arcas del Estado superior a los 30.000 millones de euros, a falta de comprobar si las cajas de ahorros que necesitan captar capital privado van a ser capaces de encontrarlo, a través de inversores nacionales o extranjeros.

Las cifras de las que se dispone, apuntan a que las necesidades de aportación pública al agujero financiero de la banca pueden ser notablemente superiores a las ya concedidas en forma de préstamos a través del FROB 1 como las proyectadas en el FROB 2. En definitiva, un rescate que superaría el 2,7% del PIB español, y por tanto, muy por encima de la media de los rescates de la zona euro.

Entretanto, el Estado mantiene el ritmo de ejecución de los fondos prestados a Irlanda, Grecia y Portugal, así como las ayudas directas que en forma de capital entran en las entidades españolas en situación de rescate (FROB), es decir, agujeros que se rellenan en parte –porque nunca se cierran- con deuda del Estado, mientras estas crecen a un ritmo en el que se plantea hasta qué punto se deben utilizar los recursos públicos para salvar a entidades que generan más riesgos que soluciones, y hasta qué punto puede permitirse un Estado sacrificar déficit, ahorro y deuda en avales, inyecciones de capital y compra de activos a precios fuera de mercado. Y mientras se resuelven las dudas, el pasivo público sigue aumentando de volumen como cualquier burbuja al uso.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...