edición: 2747 , Miércoles, 26 junio 2019
09/03/2010
Salgado y Campa no logran formar el ‘comité de sabios’ de Zapatero
De la Vega y Salgado

El desencuentro entre vicepresidentas provoca un 'impasse' en el Gobierno

No saben cómo, o no pueden, contrarrestar la falta de credibilidad económica
Juan José González

Todo parece indicar que tras el ‘master en Europa’ cursado por el presidente del Gobierno español, éste toque a rebato y aterrice en Madrid (Ciudad Universitaria) para poner en orden algunas habitaciones del Ejecutivo, presas del desorden en ausencia del Primer ministro, en batalla por centroeuropa. El equipo de economistas de Moncloa, en estrecha comunión con los famosos 100 economistas del manifiesto (en realidad un documento de 62 páginas con más ‘peros’ sobre normativa laboral que propuestas y soluciones) viven horas de agitación y jornadas enteras de trabajo en sus refugios, intentando evitar cualquier salpicadura de metralla que les pueda alcanzar en la próxima batalla. Se cita al desaparecido dirigente porque en Moncloa se habla en estas últimas semanas en términos de ‘perestroika’.

Crisis al margen, el equipo económico del Gobierno se esta encontrando en las últimas horas con numerosos problemas para formar ese ‘comité de sabios’ en economía, que por delegación del presidente del Ejecutivo, deberá aprobar un Plan de Economía Sostenible por un período de dos años, el tiempo que resta de legislatura, ampliable a otros cuatro. Tanto Elena Salgado como José Manuel Campa intentan llevar a término el encargo de Zapatero, quien ya había apuntado algún nombre ‘ilustre’ en el momento de comunicarles a ambos la misión. En el caserón de Alcalá se pusieron manos a la obra, ya que el tiempo apremia, particularmente cuando es el presidente quien encarga. Y nada más comenzar por los primeros contactos, los sugeridos por Rodríguez Zapatero, se toparon con las exigencias del mercado, un territorio con reglas y criterios propios de remuneración muy alejados de ‘lo público’. Unos por tarifas ‘astronómicas’ y otros por incompatibilidades dudosas, declinan y rechazan, según les llegan, las propuestas del equipo económico.

Y como la opción ‘privada’ no prospera, por falta de presupuesto, se trabaja a marchas forzadas en la otra, la ‘barata’ y asequible. Aquí el problema es otro, la falta de acuerdo entre Salgado y Campa, así que un tercer personaje ha entrado a lidiar en la elección de los miembros del comité propuesto, y aparece en ese momento un enviado del ministro de Fomento, José Blanco, quien pone sobre la mesa tres nombres pertenecientes a tres formaciones políticas: Partido Popular, Convergencia i Unió y el propio Partido Socialista. Los dos primeros aducen razones políticas para no aceptar el ‘regalo envenenado’ –nadie quiere ser cómplice del doloroso reparto de la crisis- así que el tercero se queda sólo y el comité encargado por el presidente sigue en el mismo lugar que estaba al principio.

El trabajo se acumula cuando los deberes no se hacen. Y así, uno de los primeros cometidos del nuevo secretario de Estado de Comunicación, Félix Monteira, es la puesta en marcha de un mensaje capaz de convencer a los inversores y a los mercados que el plan de austeridad recientemente propuesto por el Ejecutivo español en Bruselas, es realizable. Precisamente, es este un punto de fricción entre las vicepresidencias femeninas, por el que la primera le reprochaba a la segunda su incapacidad para generar confianza en el nuevo modelo que inspira su último Informe Económico. Una fricción y desencuentro que viene provocando en las últimas semanas un impasse en las labores de gobierno, y que justifica la urgencia en el nombramiento, como juez de paz, de Monteira. Y como ni las relaciones entre vicepresidentas se arreglan y ni Salgado ni Campa encuentran la vía para convencer a los mercados, será a base de comunicación la forma de “poner en otra dimensión la credibilidad de los planes económicos españoles”, señala una fuente, incluso, aunque no se vayan a poder cumplir.

A todo esto, dos prestigiosos equipos de estudios, de La Caixa y del BBVA, lanzan mensajes de apoyo y optimismo a la sociedad. Los dos apuntan a una recuperación de la economía española: para la caja, el PIB crecerá en la segunda parte del año y para el banco se empezará a crecer un 0,1% en tasa intertrimestral, aunque repunte la destrucción de empleo en el primer trimestre del año. Los dos informes son enviados al presidente del Gobierno por correo electrónico en formato ‘pdf’, quien lee un resumen apresurado por un funcionario al tiempo que comunica a Campa que “esto parece que empieza a cambiar”.

Pero las dudas sobre los planes y propuestas del Ejecutivo español comienzan a multiplicarse y no solamente desde los editoriales de Financial Times y The Economist. Ayer, un grupo de economistas de la OCDE adelantaba algunas cifras de la economía española para los próximos dos trimestres (abril a septiembre) y de alguno de sus comentarios se desprendía que las dificultades para lograr los recortes fiscales propuestos en el Plan de Estabilización del Gobierno español, de 95.000 millones de euros hasta 2013, y teniendo en cuenta que la mayoría de las veces –y esta es una de ellas- las reducciones de gastos tienen efectos contractivos, no se explicaban cómo va a crecer la economía española un 3% en 2013, según los cálculos de Salgado.

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