edición: 2328 , Lunes, 23 octubre 2017
28/11/2011
EL DEDO DE MADOZ

El desfase entre vencimientos y nuevas emisiones en la banca europea alimenta tensiones

Es la primera vez en la historia reciente que la banca europea no logra colocar en el mercado el mismo volumen que sus vencimientos
Carlos Schwartz

En el conjunto de la banca europea durante 2011 se han registrado vencimientos de deuda emitida en forma de bonos por importe de 654.000 millones de dólares contra nuevas emisiones de este tipo de instrumentos por importe de 413.000 millones de dólares. La diferencia de 241.000 millones de dólares representa una reducción de pasivo que deberá ser sobrellevada con mayor apelación a liquidez transitoria. Si en la comparación se incluyen las cédulas hipotecarias y otras emisiones con respaldo de activos como créditos, los vencimientos totales son de 888.000 millones de dólares y las colocaciones 744.000 millones lo que implica un déficit de 144.000 millones de dólares.

Los datos recopilados por Dealogic,uno de los principales proveedores de servicios para la banca de negocios y los operadores de los mercados de capitales a nivel internacional, ponen de manifiesto que esta es la primera vez en la historia reciente que la banca europea no logra colocar en el mercado el mismo volumen que sus vencimientos. Por norma las nuevas emisiones eran iguales o superiores que los vencimientos. El hecho es un claro indicador del trasvase de la crisis de la deuda a los circuitos de financiación de los bancos. El déficit de renovación en la banca se suma al hecho crónico de que el crédito en Europa es varias veces superior a los depósitos de toda la banca, y que ésta necesita para sostener su balance de las emisiones de corto, medio y largo plazo.

 El pasado viernes en Londres José Manuel González Páramo, miembro de la Comisión Ejecutiva del Banco Central Europeo (BCE), en una conferencia en el Centro Económico y Financiero Europeo, señaló que “Entre las medidas ex post que se pueden acometer en los esfuerzos por limitar los efectos del contagio soberano se debe incluir la provisión de liquidez por los bancos centrales a los mercados financieros, la recapitalización de los bancos frágiles y una rápida implementación de políticas estructurales destinadas al crecimiento y medidas de ajuste fiscal para recuperar la confianza de los mercados en las economías nacionales y sus gobiernos y contrarrestar los efectos adversos del contagio”. El mensaje de González Páramo, que resume en su esencia las posiciones de Alemania frente a la crisis de la deuda: cada país debe hacer sus deberes, no ha podido dejar de lado la necesidad de que los bancos centrales velen por la liquidez de las instituciones financieras. Sin embargo, esta mención fugaz oculta las tensas negociaciones detrás de las bambalinas en el BCE para obtener de la institución con sede en Fráncfort y presidida por Mario Draghi una ampliación de los activos contra los que la banca pueda obtener financiación y para que las subastas de dinero sin limitación de cantidad sean extendidas a plazos de hasta 24 y 36 meses.

Mientras, de cara al público las personalidades del BCE siguen con su discurso de consolidación fiscal y reformas con la tesis de que los recortes presupuestarios en economías en recesión impulsarán la expansión por un incremento de la “confianza”. De acuerdo con las estimaciones de fuentes financieras los recortes presupuestarios comprometidos por las naciones europeas en sus presupuestos de 2012 representan el 1,25% del Producto Interior Bruto (PIB) de la zona lo cual va a implicar una caída de un punto porcentual del PIB de la región. La declinación de órdenes industriales registrada en septiembre indican que en 2012 se registrará una reducción de la demanda de bienes de capital, bienes de consumo duraderos, y automóviles considerable lo cual por ejemplo puede determinar una caída del 0,5% del PIB alemán.

En septiembre, el Fondo Monetario Internacional pronosticó un crecimiento del PIB en Europa en 2012 del 1,1% si no se registraba una precipitada reducción de balances de la banca, lo cual está ocurriendo estos días ante nuestras propias narices. Lo malo de los pronósticos del FMI es que en caso de darse el escenario que se ha materializado ahora, entre otras cosas por los requisitos de capital solicitados por la Autoridad Bancaria Europea, se esperaba una caída del PIB en el 2012 del 2%. Como es comprensible un escenario de esta naturaleza hará aún mucho más difícil la financiación de la banca, incrementará el volumen de créditos incobrables, aumentará el desempleo y reducirá los ingresos fiscales del estado. No parece que este sea un horizonte capaz de hacer que los mercados recuperen la confianza por más consolidación fiscal que se intente. La consolidación fiscal sumará su peso al hundimiento económico. No hace falta ser funcionario del BCE para darse cuenta.

Una de las formas de contagio de la crisis de la deuda está directamente relacionada con la deuda externa. Los diferenciales aplicados a la deuda soberana de los países de la periferia respecto de Alemania -acreedor del resto de Europa- están directamente vinculados a sus posición de endeudamiento internacional no sólo público sino también privado. La banca española es una de las más endeudadas con el exterior y al igual que Grecia y Portugal sigue teniendo un alto déficit por cuenta corriente lo que se suma al peso de la deuda. La refinanciación de las posiciones de la deuda se están complicando por este proceso que al mismo tiempo hace cada vez más cara la obtención de recursos para la banca, que repercute sobre su clientela el mayor coste de sus recursos. Al mismo tiempo, cuánto más cara la refinanciación, más dinero fluye hacia los acreedores extranjeros, lo cual hace que este mecanismo alimente el déficit por cuenta corriente.

Es este conjunto de factores lo que hace que no sea exclusivamente el volumen de deuda del Estado lo que determina la percepción de la solvencia de un país y en especial de su banca. Mientras los altos cargos del BCE repiten el guión que de forma tan contumaz viene defendiendo la canciller de Alemania, Estados Unidos se apresta a reforzar sus presiones sobre el binomio franco alemán en Washington esta noche. El mensaje será una vez más que dejen de caminar al borde del precipicio y pongan en práctica medidas que puedan tener efecto en el corto plazo. Estados Unidos teme que si la crisis de la deuda continúa sin visos de remisión, la zona del euro se desintegre y afecte al sistema monetario internacional en su conjunto.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...