edición: 3073 , Viernes, 23 octubre 2020
22/04/2009
Progresiva polarización ideológica

El discurso antiespañol prende entre la izquierda latinoamericana

El 71% de los latinoamericanos ve con buenos ojos a España
Beatriz Lorenzo

Indígena, con ideología de izquierdas y lengua materna diferente al español. Así es, en líneas generales, el ciudadano latinoamericano que mantiene viva la llama del antiespañolismo. A pesar de que los discursos que en los últimos años han prodigado líderes populistas, como la pareja Kirchner en Argentina, anticapitalistas, como Chávez en Venezuela, o indigenistas, como Evo Morales en Bolivia, no parecen haber prendido con demasiada fuerza en sus dos principales 'targets': las bolsas de pobreza y las minorías indígenas, lo cierto es que sigue habiendo una diferencia abismal entre la visión de España de estos colectivos y la que mantiene el ciudadano medio latinoamericano. Estos son los datos que se desprenden del estudio 'La nueva imagen de España en América Latina', de Javier Noya, editado por Tecnos y el Real Instituto Elcano. La obra pone el acento en el hecho de que América Latina tiene en la actualidad la mejor imagen de España que jamás haya tenido en 500 años, con un 71% de latinoamericanos que ven con buenos ojos a España.

Aún así, el estudio no consigue ocultar la progresiva polarización ideológica que cada vez se enraíza más en el continente, sobre todo en países con alta densidad de población indígena como Guatemala, Bolivia, México o El Salvador. A pesar de la mejora de la imagen de España en los últimos años, todo indica  a que los latinoamericanos de izquierda serán cada vez más antiespañoles y los de derechas más proespañoles.

La variable indígena sigue siendo vital a la hora de enfocar esta valoración. Se trata de un colectivo homogéneo con sentimientos a priori antiespañoles, no por estar entre los grupos menos favorecidos, sino precisamente por ser  indígenas, minorías que han tenido que vérselas con el avance implacable de la sociedad industrializada en sus territorios, y que adolecen, más que sus conciudadanos, de los males endémicos del siglo XXI: analfabetismo, desempleo, alcoholismo... lo cual contribuye cada vez más a cerrar el círculo de resistencia-rechazo a la influencia española en el que se encuentran, a avivar su sentido de identidad local, sobre todo en el mundo globalizado al que América Latina se está asomando a pasos cada vez más agigantados

NACIONALISMO Y SOMBRAS DEL PASADO

En América Latina, el concepto de identidad nacional como legado, como conflicto, como construcción colectiva, ha sido objeto de profundas reflexiones donde  ideas como el indigenismo antiespañol versus el hispanismo dorado se amalgaman con lo mestizo, lo criollo, lo aborigen, la lengua y la religión comunes. La variable nacionalista, en el estudio de Noya, nos lleva sin embargo por derroteros contrarios a lo esperado: a mayor nacionalismo, mejor valoración de España. Esta aparente contradicción cobra sentido al considerar que para los ciudadanos proespañoles de derechas, la identidad nacional descansa en la herencia española y por ende en la exclusión de lo indígena.

Las cenizas del pasado colonial todavía humean en América Latina. La imagen del conquistador cruel, sanguinario y avaricioso ha quedado marcada a fuego en la imaginería popular, formando parte de la Leyenda Negra que rodeó la Conquista. Heridas como el colonialismo intelectual y moral, la deuda histórica del hombre blanco invasor o el síndrome de “fortaleza sitiada” permanecen abiertas y sangrantes, sobre todo entre los colectivos que no sienten como suyas la lengua, la cultura y la religión de ascendencia española. Las sombras del pasado colonial se proyectan más largamente en países como Bolivia, Perú o Ecuador, donde las cuotas de orgullo hispánico están bajo mínimos. En Bolivia por ejemplo, sólo uno de cada tres indígenas (37%) declara su orgullo hispánico, mientras que entre los guatemaltecos el porcentaje es más del doble (78%).

Más recientemente, la emigración económica desde España durante el XX reforzó una imagen de potencia venida a menos, arcaica, polvorienta. Los emigrantes analfabetos eran el espejo de lo que los latinoamericanos, en plena expansión, no querían llegar a ser. Y más adelante, las inversiones españolas de los años 90 hicieron que los viejos recuerdos de la conquista volviesen a aflorar, provocando el recelo ante la figura del directivo español que se apoderaba, como un moderno conquistador trajeado, de las empresas argentinas o mexicanas. Si bien el aura de modernidad y progreso que envuelve a España en la actualidad ha aliviado en parte la Leyenda Negra, ciertos fantasmas flotan todavía en el aire.

Entrando a valorar la relación entre el nacionalismo y el orgullo hispano, los resultados del Latinbarómetro, indican que el porcentaje de orgullosos de la cultura hispánica y el español es del 43% entre los menos nacionalistas, frente al 73% de los más nacionalistas.  El argentino, el colombiano que se precia de serlo, afirma sentirse más orgulloso de la cultura hispánica.

ESCENARIO POLÍTICO

El contexto político de América Latina ha experimentado una fuerte transformación desde las primeras Cumbres Iberoaméricanas celebradas en México en 1991. La llegada al poder de partidos de izquierda ha sido masiva en el último lustro. Lo que se conoce actualmente como izquierda en política latinoamericana está conformada por  un abanico de partidos que discrepan de los métodos tradicionales de gobierno, dirigiendo su atención a las carencias de los más necesitados, pero en muy pocos casos –por no decir en ninguno, porque hasta Hugo Chávez habla de un “socialismo del siglo XXI”- se llegan a enarbolar las banderas del socialismo soviético en su sentido más tradicional. Aún así, el mapa político de centro y Suramérica se ha ido volviendo cada vez más rojo, quedando muy pocos estados dirigidos por la derecha o centro derecha como son México, El Salvador, Honduras, Colombia y Perú. 

Este contexto político es el caldo de cultivo ideal para que los debates antiespañoles broten como hongos, sobre todo teniendo en cuenta que los Bicentenarios de la Independencia de España (BICOS) que se celebrarán en el año 2010 se perfilan nítidos en el horizonte. Ya en la penúltima Cumbre, la de 2007 en Santiago de Chile, el célebre “por qué no te callas” del Rey a Hugo Chávez desató una corriente de anitespañolismo en el epicentro de Venezuela, algo que contrasta fuertemente con los resultados de las valoraciones a líderes internacionales, en las cuales, tanto el Rey como el presidente del Gobierno español, gozan de una muy buena posición.

En su estudio, Javier Noya concluye planteando un desafío a la diplomacia española, instándola  a una comunicación directa con América Latina enfocada no en un pasado cuajado de errores y expolios, sino en un futuro perfilado bajo la consigna “menos políticos y más sociedad civil”. Ciertamente la inminente celebración de los BICOS dará lugar a un campo de minas donde los exorcismos para expulsar, simbólicamente, a los “nuevos conquistadores”, pueden muy bien ser la estrategia empleada por algunos líderes políticos. Frente a ello, los BICOS tienen la oportunidad de erigirse como cauce para el discurso sobre la Modernidad y la Ciudadanía y, haciendo honor a su significado en gallego (bicos: “besos”) ser  motivo de cercanía y no de colisión y encontronazo.

PRINCIPALES CONCLUSIONES

   1. La imagen de España en América Latina es claramente positiva: un 71% de los latinoamericanos tiene una buena opinión de nuestro país frente a un 12% que la tiene mala.

   2. España recibe la puntuación más alta de todas las potencias, por encima de la Unión Europea (50%) , de Estados Unidos o China (40%).

   3. En el aspecto político, España se percibe como el país más democrático de Europa: así lo señala el 29% de los ciudadanos.

   4. Respecto a las relaciones diplomáticas, el 67% cree que las que existen  entre su país y España son buenas.

   5. En lengua y cultura, el 72% de los encuestados está orgulloso del español y de la cultura latina.

   6. En cuanto a la economía, el 59% opina que las relaciones con España son muy importantes para el desarrollo económico de su país; y respecto a las inversiones, la opinión es claramente positiva: el 50% lo cree así frente a  un 18% que no lo cree.

   7. En lo que se refiere a la inmigración, España es el segundo destino preferido (por un 20% de los encuestados) después de Estados Unidos (40%).

   8. Por último, en cuanto a la cuestión ideológica, se puede decir que, aunque la imagen de España ha mejorado, se ha polarizado y ahora el discurso antiespañol se da más entre los ciudadanos latinoamericanos de izquierdas, mientras que los de derechas son más proespañoles.

· ÍNDICE Y PRÓLOGO DE FELIPE GONZÁLEZ

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...