edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
13/05/2009
El banco aplica el criterio de “el que calla, otorga” para evitar el pago en efectivo

El dividendo-ampliación de Banco Santander, una operación con matices

La CNMV debería ser más crítica y preguntarse si supone algún perjuicio para el accionista y tiene bien y claramente garantizados sus derechos
Es posible que la propuesta del Santander tenga mejor acogida en Reino Unido
Juan José González/A.P.

La operación es limpia y ocurrente, aunque no es original porque ya habían sido ocurrentes con anterioridad varias entidades financieras no españolas, pero resulta económica y sobre todo muy oportuna. El mercado daba por hecho que sus dividendos se devengarían en todo momento en efectivo y sin pestañear y así lo había indicado el propio banco. Cada día hay en el Santander más trecho entre el dicho y el hecho (recuerden la ampliación como último ejemplo). Algún veterano analista, asistente a las presentaciones de resultados trimestrales, mostraba su extrañeza ante la “propuesta deshonesta” del banco. Pagar una parte del dividendo en títulos, esta es la propuesta de fondo y así se presenta al accionista, como una amable y libre elección entre dinero o papel. Lo cierto es que Banco Santander presentó por sorpresa el sistema de pago del dividendo en especie, por ahora sólo el segundo, ni el primero, ni el tercero ni el complementario, sólo el segundo a modo de prueba sonda para testar el mercado.

Para testar y algo más, porque a nadie se le escapa que, con todos los matices intrínsecos de la operación, el banco intenta ahorrarse un desembolso de capital que será de vital trascendencia para el tramo final del ejercicio, etapa en la que es recomendable ir sobrado en muchos capítulos, uno de ellos, precisamente el de capital. El banco tratará de evitar como sea que su ratio de solvencia retroceda lo más mínimo, y la operación de cambio del 2º dividendo (noviembre) por acciones nuevas, sumará escasamente a ese objetivo, pero sumará. En todo caso, si la experiencia resulta positiva, sentará ‘jurisprudencia’, será, sin duda, recurrente. En el banco insisten en que “no habría ampliación de capital si no se hubiera sugerido por varios accionistas, la opción del dividendo en acciones” si bien, en la junta de accionistas del próximo 19 de junio (viernes, novedad) se solicitará la ampliación de capital hasta el límite de 1.000 millones.

Sin embargo, hay que detenerse en analizar lo que el veterano analista denomina cariñosamente ‘propuesta deshonesta’ del Santander. A los 3,2 millones de accionistas que el banco tiene repartidos por todo el mundo, se les ofrecen varias opciones, cobrar de una u otra manera, como se ha dicho, en líquido o cash o bien en especie con acciones. Dos opciones que en realidad son tres: el accionista puede optar por tomar el derecho de suscripción y ponerlo en el mercado para que sea valorado. Puede optar, asimismo, por devolver el derecho de suscripción al Santander para que éste le dé a cambio el dinero o la acción. Si lo que el accionista desea es el dinero cobrará el dividendo en efectivo, en cash, pero que se lo devengarán como si le estuvieran pagando el derecho de suscripción, por lo tanto, serían tres opciones, dos en efectivo y una en títulos. Sin embargo, y esta es una particularidad muy discutible, es que la opción de las acciones se efectuará por defecto, es decir, si el accionista no responde a la propuesta del Santander, éste aplicará el criterio del silencio negativo, una polémica decisión que debería haber llamado la atención del regulador bursátil. Lo lógico hubiera sido que ante el silencio del accionista todo continuara igual, es decir, recibiendo el dividendo en efectivo. Y aquellos que quisieran ir al canje por acciones, son los que debería comunicarlo así.

El banco sabe muy bien lo que hace, lo prueba todo los días. El porcentaje de accionistas que no tomarán la iniciativa de comunicar su decisión serán legión. Que es lo que suele ocurrir en estos casos. Más en el caso de pequeños accionistas. Si son mayoría los que no se molestan en protestar por un pequeño error en un cargo indebido, tampoco lo van a hacer por una cuestión menor como son unas pocas acciones. Qué decir de las acciones en testamentarías o las de autocartera. Muchos accionistas, especialmente los que tienen valores por tradición familiar, no prestarán demasiada atención a la peculiaridad de la operación que propone el banco. Pueden apostar a que habrá dilución, lo quieran o no los accionistas de a pie.

La operación del Santander, no se corresponde exactamente con las explicaciones de José Antonio Álvarez, director financiero del banco. Porque la propuesta tiene sus matices: se dice que gana el accionista –los que no contesten, que seguro serán legión- en el caso de que reciban las acciones, no van a contar con la retención del 18% porque son títulos nuevos. Se dice también que el Santander gana porque causa el mismo efecto que si se llevara a cabo una ampliación de capital por 1.000 millones de euros, lo que aumenta, sin lugar a dudas, el ratio de solvencia (“ligeramente, del 7,3% actual al 7,45%”, aseguró Álvarez.

Como se apuntaba, esas ganancias tiene sus matices. Para un pequeño accionista, de los que debe haber más de dos millones en esos 3,2 millones –de los que Santander viene presumiendo desde hace décadas-, es probable –muy probable- que no alcancen los 1.500 euros en dividendos anuales que la ley establece como límite exento, por lo tanto, se sospecha que millones de accionistas no se beneficien de esa rentabilidad del 18% que les supondría la retención. Por otro lado, pierde el accionista que no acuda al canje y opte por el dinero ya que deberá pagar el 18% a Hacienda. Finalmente, el accionista pierde, de forma inevitable, por el efecto dilución del beneficio por acción, estimado en un 1,2% (frente al 0,3% que aseguran en el banco en la hipótesis de que tan sólo el 20% acuda al canje).

Así que, si usted es accionista del Santander, espabile y conteste cuando le pregunten, que ya le preguntarán. De lo contrario, si calla (otorga) le darán acciones del banco, que en último extremo, tampoco es mala cosa, aunque ahora el dinero en mano, ya se sabe.

Se echa en falta la opinión cualificada de la CNMV a propósito de una operación que puede, o no, ser beneficiosa o neutra para los accionistas. Opinión que sí se produjo en otras situaciones similares y que hubiera sido bien recibida por los inversores y accionistas. Seguramente la operación no vaya a ser recurrida, contestada o denunciada por ninguna asociación de consumidores, y por supuesto, tampoco de usuarios bancarios, sobre todo los de Ausbanc, pero debería haber sido explicada con más detalle.

Para sorpresas la que se ha debido llevar BBVA, centrados y aplicados como están en sus preferentes y subordinadas. La ‘ocurrencia’ de Santander, deja de nuevo al segundo banco en infausto lugar por falta de reflejos en un tema que, como la liquidez (solvencia), no le sobra a nadie y que obliga a Francisco González a seguir ‘adelante’. Aunque BBVA ya ofrece la reinversión del dividendo, la operación no es la misma que la planteada por Santander por aquello de la ampliación añadida como de tapadillo.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...