edición: 2831 , Miércoles, 23 octubre 2019
06/06/2011
EL DEDO DE MADOZ

El e-G8 de París reanima el debate sobre los costes de Internet

Carlos Schwartz

El consejero delegado de Vodafone, Vittorio Colao, terció en el acalorado debate entre empresas de telecomunicaciones, gobiernos y empresas de contenidos de internet con un artículo de opinión publicado en el Financial Times hoy. El artículo respalda en parte las posiciones vertidas por el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, durante la cumbre del G8 hace dos semanas. Representantes de un importante número de empresas vinculadas a la tecnología de la información e internet mantuvieron dos días de deliberaciones en París en vísperas de la cumbre del G8 convocada este año por Francia en la ciudad atlántica de Deauville el 27 y 28 de mayo pasado.

A las deliberaciones de París bautizadas como e-G8 asistió Sarkozy quien se vio en algunas oportunidades cercado por la presión de sus interlocutores, a quienes sin embargo encaró con animosidad cuando se trataba de “defender algunos principios como la actividad anti terrorista cuando se ha tocado la libertad de expresión en la red”, de acuerdo con uno de los empresarios que asistió al cónclave. La iniciativa del gobierno francés ha sido en cierta medida “todo un éxito”, entre otras cosas “porque no tenía precedentes”, de acuerdo con dicha fuente. El debate se extendió además a la protección de los derechos de autor.

Personalidades como el fundador de Facebook -Mark Zuckerberg- o el presidente ejecutivo de Google –Eric Schmidt- afirmaron que el exceso de celo en materia de libertad de expresión y derechos de autor podía limitar la innovación en la red. Al cabo de las deliberaciones de la cumbre en París de las empresas vinculadas a internet, algunos de los empresarios más representativos del sector se dirigieron a la cumbre del G8 durante una hora en el curso de las deliberaciones en Deauville. De acuerdo con informes próximos a esa cumbre el tono de los encuentros “fue amistoso” y los jefes de estado negaron cualquier intento de censurar contenidos en internet y se refirieron a las empresas del sector como estratégicas en los cambios políticos actuales y en la “diseminación de la democracia”.

Sin embargo, esta cumbre no ha velado el creciente conflicto entre los grandes operadores de telecomunicaciones, especialmente europeos, y las grandes empresas de internet como Google o Facebook, cuyo creciente tráfico con señal de video amenaza con saturar los canales de comunicación entre nodos. Un ejemplo es Youtube, cuyo contenido es esencialmente señal de video. Otro de los aspectos velados en estas reuniones ha sido la creciente presión de las administraciones públicas por ampliar el ancho de banda de las telecomunicaciones lo que supone facilitar el volumen de negocio de las empresas de contenido de internet.

Los operadores de telecomunicaciones se resisten a soportar el peso de la inversión en infraestructuras en solitario y exigen de forma creciente que las empresas de contenido paguen por el tráfico que generan. Entre sus objetivos está el desarrollo de las redes móviles en detrimento de las redes de telefonía fija. El argumento central es que la inversión en reforzar las redes de fibra óptica supone un esfuerzo difícil de recuperar especialmente en las zonas de baja densidad de población, como las zonas rurales. El problema es más agudo en los países emergentes donde no existen redes de grandes dimensiones heredadas de las épocas de grandes operadores estatales en redes fijas de telefonía.

Las grandes empresas de telecomunicaciones están especialmente interesadas en el desarrollo de palataformas de datos sobre telefonía móvil, y tienen la expectativa de que las administraciones públicas contribuyan a la expansión de dichos servicios sobre redes móviles como forma de incentivar la actividad económica del sector. Los argumentos centrales de los operadores es que los usuarios no deben soportar en solitario el peso del desarrollo de redes y servicios. Esta afirmación desde luego encubre los límites que la competencia entre los operadores ha generado. La desenfrenada competencia que ha reducido de forma significativa los precios de los servicios ha comenzado a afectar seriamente los márgenes de beneficio del sector de las telecomunicaciones. Al mismo tiempo, los grandes operadores han perdido la batalla por su presencia en la industria de contenidos y han debido batirse en retirada ante el desarrollo de fenómenos como las redes sociales. El gran problema es que mientras, las empresas dedicadas a la tecnología de la información han hecho incursiones exitosas en el terreno de las telecomunicaciones y al mismo tiempo también han vencido la resistencia algunos fabricantes de hardware, como Apple con quienes los operadores han tenido que aprender a convivir.

Sin embargo, la batalla lejos de enfriarse ha comenzado a caldearse. En particular porque existe una verdadera presión a escala internacional para que las grandes del sector de las telecomunicaciones mejoren con rapidez la calidad de la transmisión de datos sobre redes fijas con fuertes inversiones en fibra óptica. El pasado 19 de mayo el Informe sobre Impacto Social de los Móviles patrocinado por Vodafone y la Fundación World Wide Web fue presentado en público como parte de la campaña del operador británico para difundir sus puntos de vista ante este problema. El informe hace especial hincapié en el desarrollo de los servicios móviles de banda ancha por contraposición a los de telefonía fija. El informe alerta acerca del riesgo de sobre invertir en redes de fibra de vidrio de alta velocidad y hace una apuesta en favor de las redes móviles.

Pero un aspecto colateral de este debate es la regimentación de internet. El control del flujo de información por parte de los gobiernos no es sólo un problema de control de contenidos, sino una forma de poder ejercer una presión eficaz sobre cómo repartir el coste de las inversiones. Lo que está en juego es la denominada neutralidad de las redes que tiene como principio que un bit de información es igual a cualquier otro bit de información. De acuerdo con este principio general se rechaza todo tipo de censura o limitación al flujo de información. La red de redes pensada como un tejido de nodos descentralizados que pudiera sobrevivir como sistema de comunicación a una catástrofe nuclear durante la guerra fría está a las puertas de una transformación sin precedentes y los gestores de contenidos no habrán de ceder en sus principios porque estos son en buena medida el propio origen de sus beneficios.

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