edición: 2575 , Martes, 16 octubre 2018
06/08/2010
Fiasco del despegue de Libranda

El ebook reedita los errores de la industria audiovisual y tampoco hace este ‘agosto’ en España

Mientras Amazon cuenta con más de 425.000 títulos, Libranda con 1.200; es sólo un escaparate de otras librerías y editoriales, incompatible con lectores como los de Apple y Amazon
Los ebook se venden, en promedio, al 82% de su precio en papel, mientras Apple y Amazon lo hacen a una media de 9,99 dólares para novedades, el 70% para editor y autor
ICNr

Prometía ser la mayor plataforma de libros electrónicos en español. Una armada con entre 8.000 y 10.000 títulos de primera línea, capaz no sólo de capitanear el despegue de los contenidos editoriales digitales en el mercado ibérico primero y los latinoamericanos después, sino de ponerle puertas al campo de los ‘ebook piratas’, que no dejan de obsesionar a los editores, las librerías, los distribuidores y las asociaciones de derechos de autor. Pero, en sus primeras semanas de vida, Libranda y la decena de grandes editoriales que la sustentan se asoman a las aguas del negocio online sólo de lejos y con los ‘flotadores’ de precios elevados -sólo un 20% de descuento al papel- oferta limitada -1.200 libros, casi un tercio en catalán- y las líneas rojas para intentar aferrarse al mismo ‘ecosistema’ de la edición en papel (del autor al lector, pasando por el editor y el librero). El ‘boom’ del ebook español ha dejado pasar ya de largo dos navidades y dos agostos, las fechas en las que en mercados como el estadounidense y el británico han despegado, tanto en e-readers como en contenidos online. Y no romperá la ‘excepción ibérica por ahora en un mercado lastrado por la falta de regulación específica y de IVA superreducido, en el que según fuentes del sector ya hay entre 200.000 y 300.000 aparatos lectores, pero apenas un puñado de ofertas de contenidos a cuentagotas en español. El 80% seguirán en manos de webs especializadas (todoebook, luarna, leer-e,leqtor  o grammata) a pesar de que son las grandes editoriales las que blindan los derechos de los escritores más leídos en papel. 

No eran sólo los estudios de Todoebook los que confíaban en los presagios de la firma Netronix: vaticinaban que 2009 sería el ‘bautismo’ del e-book en las aguas del mercado nacional. Lo fue sólo para los e-readers, pero en el gota a gota, lo justo para convalidar las previsiones más ‘prudentes’ de la industria, las que descontaban después que si 2009 fue clave para dar a conocer el producto entre los consumidores y convertirlo en un 'gadget' atractivo, 2010 tendría que ser el año de la consolidación para los editores en español y el ascenso a un suelo de hasta el 3% del mercado online sobre el total. Hoy, ni lo uno ni lo otro. Hasta ahora, las grandes editoriales han visto desde el burladero de la espera una apuesta que no comenzará a ser rentable para ellos según sus propios cálculos hasta dentro de cinco o diez años, cuando los contenidos digitales supongan el 10% de su facturación.

Ni la inseguridad  jurídica -sin ley de propiedad intelectual adaptada aún- ni las obligaciones de certificados digitales e identificación de tarjetas SIM y la indefinición de un mercado aún por modelar han invitado hasta ahora a espantar los fantasmas de las editoriales, los libreros, los agentes o los autores, a invertir en la digitalización de libros, o a firmar acuerdos de cesión de derechos poco más allá de una tendencia casi experimental. Tampoco el empeño en aferrarse a un modelo de negocio caduco en el que los grandes editores, que viven todavía del libro de papel, no quieren superar la cadena tradicional de venta del libro ni modificar el horizonte del sector librero. Hasta ahora, las principales editoriales españolas sólo miran desde el burladero de la criminalización, más preocupadas por ‘guardar la ropa’ de las asociaciones de derechos de autor, las librerías y las distribuidoras.

Hoy, en Libranda se amparan en su estatus de versión en ‘fase beta’ -no está llamada al despliegue pleno hasta otoño, en principio el 15 de septiembre- y en unos apellidos de “plataforma de distribución de libros electrónicos” que la alejan de ser poco más que un escaparate de escaparates. El nuevo proyecto editorial nace con dudas de muchos autores, con el beneplácito de las principales librerías del Estado y las reticencias de los lectores ante el precio de cada texto y el coste del soporte tecnológico. Capitaneado por el Grupo Planeta, Random House, Santillana,Grup 62, SM y Anagrama, y por otras distribuidoras como 36L (RBA y Ara Llibres), su papel será sólo el de intermediario mayorista. En esta primera fase, los portales de venta on line con una oferta amplia serán los de varias grandes cadenas (abacus.coop, elcorteingles.es, fnac.es, casadellibro.com), librerías consolidadas (laie.es, ecervantes.es y santosochoa.com) y librerías completamente online (leqtor.com y todoebook.es).

“No somos una tienda para el consumidor final”, defienden. Es la propia directora de Libranda, Arantza Larrauri, la que reconocía en entrevista con Silicon News la sorpresa de las reacciones airadas de los usuarios en las dos primeras semanas de vida de su proyecto. El uso del DRM (reflejo del miedo de las editoriales a las descargas), el elevado precio de los libros, la limitación  y la dificultad del proceso de compra no han hecho más que alimentar una ola de  críticas entre los internautas. También, Larrauri aceptaba que habrá que esperar como pronto a finales de año para que Libranda intente alcanzar acuerdos con Amazon y Apple (ya negocian con ellos) que permitan leer sus libros electrónicos en los dispositivos ambas compañías, que tienen sus propios DRM. La incompatibilidad con el iPad y el Kindle, entre otros, -también en teléfonos móviles avanzados, como el iPhone o los Android de Google- manchaba su despegue entre los usuarios y no estará resuelta a tiempo para su puesta de largo oficial, dentro de un mes.  No será sencillo, a la vista del modelo de negocio de Apple y de Amazon: edición de libro, precio estándar de novedad 9,99 dólares,  70% para la editorial/autor y un 30% para Apple o Amazon.

LAS DEBILIDADES DEL CATÁLOGO Y LOS PRECIOS

Han terminado por vestir de maldición las advertencias que en su día hacía Latasa, socio tecnológico de Balcells: "no habrá boom del libro digital mientras no haya textos en español para alimentar los e-books”. Mientras Amazon cuenta con más de 424,964 libros disponibles, Libranda tan sólo alrededor de 1.200 -casi la mitad de ellos de Grup 62 y la mayoría en catalán-, lejos de los 8.000 que prometía para final de año y el aporte de algunos de los principales grupos editoriales desvela sus recelos al modelo de contenidos electrónicos: así, en su arranque, el 15 de julio, Planeta sólo ofrecía 71 títulos, Anagrama, 50; Random House Mondadori con 188, Roca 46, Santillana 116 y Siruela 4.  A diferencia de Reino Unido o EE UU, en España, del conjunto de los 20.000 títulos disponibles, aún la mayoría de la oferta son títulos 'antiguos' y literatura clásica, cuyos derechos de autor ya han caducado, lejos de la capacidad de elección de mercados como el estadounidense.

Tampoco acompañan los primeros pasos de Libranda sus precios. Desde la industria editorial española vuelven la mirada a la penalización del IVA del 18% en España -no han conseguido el superreducido del 4% de las ediciones en papel- , pero ni las promesas incumplidas de la ministra González–Sinde (que los invitó a planificar sobre el 4% el despliegue de sus webs), ni la comparación con el mercado americano pueden opacar que, en una plataforma como Libranda, la mayoría de los títulos -a los que se puede acceder, en español y en catalán- tienen un precio entre un 20% y un 30% inferior a los de sus homólogo físicos.  A rasgos generales, el lector de libro digital pagará por las obras una media de entre 4 y 8 euros menos. La diferencia se reduce con títulos antiguos, ya en edición de bolsillo, donde es casi inexistente. Como avanzaba en su momento Publico, por ejemplo, La Trilogía Millenium, de Larsson, se vende a 50 dólares en papel, mientras su precio en aBook es de 41 dólares. Y si se compara en una de las tiendas online pertenecientes a Libranda el precio entre la versión digital de El príncipe de la niebla, de Carlos Ruiz - Zafón y su edición de bolsillo, apenas habremos ahorrado 1,5 euros.

La brecha de precios respecto a otros mercados suma y sigue con la de los e-readers. Mientras Amazon y Barnes&Noble acaban de reducir los precios de sus lectores electrónicos (o e-readers) por debajo de la barrera de los 200 dólares (162 euros) en EEUU, en buena medida para hacer frente a la competencia del iPad, los e-readers aún son más caros en el mercado español ‘gracias’ al  IVA, la aduana y el pago a los distribuidores, que Amazon por ejemplo se ahorra. En España se sitúan entre los 200 y 400 euros, en su mayoría, de espaldas a la próxima llegada al mercado ibérico de e-readers de Acer, Samsung y Sony (con su Reader, ya a la venta en EEUU), entre otros fabricantes.

Libranda -asegura literalmente- ha cerrado ya acuerdos para conectarse con 22 tiendas on-line y trabaja para ir conectando paulatinamente a todas aquellas tiendas on-line que estén interesadas en vender los contenidos digitales que distribuye. Pero no sólo se lo ponen más fácil a su competencia -casos contados, como todoebook y leqtor-, que también se hacen sitio en la propia plataforma de Libranda, sino que se alejan de su pretensión -literal- de “evitar la piratería” no sólo mediante el “endurecimiento de la legislación, la sensibilización de los usuarios y la seguridad informática", sino "al facilitar los contenidos a precios más asequibles que el libro en papel". El formato de venta de la plataforma es Epub a través de Adobe Digital Editions, que el comprador primero debe descargar. Cuando elige un libro en la web de Libranda le aparecen la decena de librerías que se han sumado al proyecto para que elija dónde comprarlo. Pero al escoger cualquiera de ellas no le aparece el libro sino la web general de la librería o del centro comercial, y hay que buscar en toda la web la sección de libros para eBooks. En algunos casos sólo aparece la versión del libro en formato papel. Además, en su mayor parte ofrecen poca o ninguna información sobre el libro digital; resulta fácil no saber el tipo de formato que se está comprando, el peso del archivo o el sistema de protección o DRM que llevan incorporados.

Como explicaba la consejera delegada de Random House Mondadori (RHM) el libro digital requerirá inversiones muy grandes en poco tiempo para beneficios muy pequeños durante bastante tiempo. Por eso -y por los recelos del sector de las grandes librerías- hasta ahora la mayoría -sobre todo las grandes multinacionales en España- se han limitado a ayudar a los libreros haciendo de sus webs una plataforma de distribución electrónica. Contra lo que ocurre en Inglaterra o Francia, en España son raras las editoriales que venden sus libros de papel desde sus webs. Sólo así se explica que en 2008 las librerías facturaran 3.000 millones de euros, pero la venta por Internet sólo 20 millones, cuatro menos aún que en 2004.

“Muchas editoriales siguen sin creer en el modelo de negocio digital, pero no por ello los usuarios de un e-reader leen menos. La escasez de libros digitales se está supliendo con contenidos pirata”, advertía en Expansión Antonio Quirós, consejero delegado de la editorial española Luarna. Les pisan los talones a los mayores grupos editoriales españoles las descargas ‘piratas’ de libros en la red al margen de la industria de contenidos -BitTorrent acaba de publicar su ranking-. Beben de las mismas fuentes: los libros sin copyright y, sobre todo, las urgencias de los más de 200.000 propietarios de e-readers de una veintena de modelos en España por los best sellers que aún las editoriales no han digitalizado, o que se niegan a hacer accesibles en precio y tecnología. Saben que los recelos oficiales, la orfandad de oferta digital real sería el mejor jardín para la piratería y que la oferta también jugará un papel clave en la consolidación de un mercado que ya ha incrementado su volumen de negocio en un 134% en apenas un año en EEUU.

DE ESPALDAS AL MERCADO Y EL NUEVO MODELO DE NEGOCIO

Libranda y las grandes editoriales españolas miran aún de lejos a las oportunidades del propio mercado nacional: en 2009, sin ir más lejos, un 11% de los libros que se divulgaron en España lo hicieron en formato electrónico, lo que supone un 55% más que lo sucedido en el 2008. Según datos de AETIC (Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones de España), las publicaciones digitales se revelaron como el mercado más dinámico entre los contenidos digitales, con un incremento del 31,8% de sus ingresos, seguido de Internet con un 7,2%. Más de lejos aún otean al resto de los mercados editoriales. Olvidan -o no se creen- que en los primeros dos meses de vida del iPad se vendieron casi 4 libros por iPad vendido, de los 2 millones que ya se llevaban vendidos por entonces. Más aún, le dan la espalda a la evidencia de que Amazon, que triplicó las ventas de Kindle, vendió en el último trimestre 143 libros electrónicos por cada 100 impresos, a pesar de que la tienda online Amazon lleva 15 años vendiendo libros convencionales y sólo 33 meses ofreciendo libros para el Kindle.

La tendencia comenzó en las últimas navidades, cuando de sus clientes se volcaron masivamente hacia sus tabletas lectoras, que para esa fecha bajaron desde los 259 dólares hasta los 189. En las lagunas de Libranda pescarán los editores externos, las editoriales menores, o los proyectos online más independientes. Lo hace yaTodoebook.com, el portal de referencia para la compra de eBooks en español creado en 2001: con más de 450 editores de España y Latinoamérica que ofrecen a través de este portal hasta 20.000 títulos disponibles, renovaba en mayo su Web, para facilitar la interacción entre autores, editores. El proyecto ultimado por Edhasa y su participada Castalia, a partir de su distribuidora, Melisa, que se ha unido con Softline, empresa de software, especializada en el sector. Y Grammata responderá al aumento de competencia con un nuevo modelo Papyre y con equipos dirigidos a sectores específicos, como la educación.

Incluso, se hacen sitio las operadoras de telefonía en el nuevo modelo de negocio de contenidos digitales que los recelos de las grandes editoriales dejan pasar de largo: si Telefónica en febrero anunciaba que lanzaba al mercado e-readers interconectados, ahora acaba de señalar su acuerdo con la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) para ayudar  (con digitalización de contenidos y comercialización- a las pequeñas editoriales a no caerse del mercado del libro electrónico. Cuenta con la tecnología para la digitalización de contenidos, plataformas de distribución online -el teléfono móvil iPhone que comercializa tiene ya una aplicación del libro electrónico-; tarifas planas de datos de móviles y presencia en países de habla hispana. Y espera hacerse con una de las llaves a  “la puerta 'online’ a la cultura impresa” con su apuesta por un nuevo entorno de disfrute de los contenidos informativos y editoriales, junto a los actores implicados del sector. La modificación de la forma de vender los libros permitirá que entren en el negocio nuevos agentes como son los buscadores y las operadoras de telecomunicaciones. Por eso, el quipo de César Alierta proponen la creación de un ecosistema de desarrollo con editoriales, proveedores de contenidos, universidades y centros de investigación para ayudar a completar el nuevo concepto de “uso conectado” de los textos digitales.

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