edición: 2577 , Jueves, 18 octubre 2018
20/11/2008
Ecuador y Bolivia, en lista de espera, y Chile, Perú, Colombia y México con problemas

El ‘efecto Kirchner’ contagia a las pensiones latinoamericanas

El fuego cruzado de los resultados y las nacionalizaciones amenaza al BBVA
Ana Zarzuela

Consuela sus galones de líder de fondos de pensiones latinoamericanos con una 'excusatio non petita': Goirigolzarri promete que no habrá más sustos para BBVA como el de Argentina. Pero la crisis financiera tiene a los fondos de pensiones de toda la región bajo el fuego cruzado de los resultados y la estatalización. La fiebre de los Kirchner es contagiosa. Lo confiesa Lula. En Ecuador, Correa promete no tardar en seguirle las huellas a Cristina Fernández. En Bolivia, sólo la fractura política ha pospuesto desde junio la nacionalización de las Aseguradoras y la ley de Pensiones que ahora Morales lleva al Congreso. En Chile, Perú, Colombia y México, las zozobras financieras llegan donde la mano nacionalizadora no se atreve, para regocijo de los que buscan excusas que abran paso a las ansias públicas.

Hace un año, FG trató de restregarle al Banco Santander su 23% del mercado global latinoamericano y de sacarle los colores a Botín, que le vendió a ING sus fondos de pensiones en México, Uruguay, Chile, Colombia y Argentina por 1.100 millones de euros. Hoy, cuando se nubla su negocio estratégico “exportable” a China, India y Europa del Este, BBVA puede acabar envidiándole la suerte al cántabro, que, para empezar, se ha librado ya del primer impacto directo de la nacionalización en la tierra del tango.

Ni los Kirchner ni Evo Morales son los únicos dispuestos a tomarse al pie de la letra a FG en su propia interpretación de que es ´inevitable´ una presencia pública en el sector financiero. Francisco González consuela los taconazos de la Casa Rosada en Consolidar aferrado al tamaño del mercado argentino, del que depende sólo el 0,01% de los beneficios del BBVA. Pero es en el ‘Triángulo de las Bermudas’ financiero -Caracas, La Paz y Quito- donde el BBVA sufre en silencio las espinas de un jardín del que no encuentra ni la salida. 

BOLIVIA Y ECUADOR

El presidente boliviano le busca las vueltas a Francisco González. Por mucho que en BBVA se consuelen pensando que Bolivia sólo aporta el 0,01% de los beneficios del banco, Evo Morales le ha puesto la intención a los 3.228.5 millones de dólares que controla el sistema privado de pensiones -la española ´Previsión´ del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y la suiza ´Futuro´ de Zúrich Financial Service- y por la ventana de emergencia. Un golpe de efecto populista para hoy a cambio de problemas que otro heredará a partir de 2012, cuando haya que cumplir los vencimientos de la deuda. Poco le importa al bombardeo del Palacio Quemado que las Administradoras de Fondos de Pensiones tengan un contrato de concesión estatal que les permite operar sine die en el país; menos aún que estén obligadas a invertir el 70% de sus recursos en bonos y letras del TGN.

FG se pertrecha en el silencio de la trinchera. No se da por enterado de las amenazas andinas: mientras nadie les eche- dicen los directivos de Previsión- seguirán en Bolivia. Pero en el BBVA saben que todo se andará y que, para empezar, incluso la versión más benévola de la Ley -el nacimiento inminente de nuevas entidades públicas que compitan con las privadas- ya hace inviable la subsistencia de Previsión BBVA en un mercado tan estrecho como el boliviano, en el que las Administradoras reciben la comisión más baja del mundo. En Ecuador, los 20 millones de euros de pérdidas le recuerdan a FG que su negocio -líder en pensiones en la región- tirita y lo hará más aún. Ya siente su presión Génesis (BBVA).
Aún no hay señales de que Brasil considere echar mano a los 216.000 millones de dólares de activos de su sistema privado de pensiones -el mayor de la región, mixto- para ayudar a revertir la caída de 20% que acumula el real frente al dólar en lo que va del año o para frenar el descenso del 46% del Bovespa en 10 meses. Pero Lula da Silva aplaude a los Kirchner y reconoce que le bebe los vientos a la nacionalización de las AFJP argentinas.

LOS RESULTADOS COMO ARMA ARROJADIZA

Los Kirchner pretenden hacer de la necesidad de dinero su virtud política. Liquidez para la caja del poder, que hacía aguas por el apretón fiscal. Y para la hucha del fervor peronista, que se nutre de la euforia de obras públicas en municipios y provincias.  Dice el defensor de los jubilados que la nacionalización de las AFJP será como el zorro cuidando de las gallinas. Sólo el 23% del medio millón de afiliados que retuvieron las AFJP cobraba íntegramente sus jubilaciones. El resto eran compensadas con fondos del Estado. Pero, con su iniciativa, la Casa Rosada reedita un ´deja vu´ que ya llevó a los pensionistas a entregarles al Estado el 65% de sus aportaciones a cambio de la promesa de un CER -coeficiente de estabilización de referencia- que nunca llegó y se perdió con una inflación aún nebulosa. Y a las aseguradoras, a comprar bonos públicos que acabaron en el default. En el pecado, la Casa Rosada llevará la penitencia. Sacrifica el futuro en el altar del presente. Si la medida prospera, el Estado se hará con un flujo mensual de unos 1.000 millones de pesos y del fondo que administran las AFJP por unos 97.000 millones. Pero se perderá parte de las colocaciones: el 55% de las carteras está invertido en títulos públicos.

Aun así, los efectos de la crisis han puesto a los fondos de pensiones bajo presión en toda Latinoamérica.  Y sus zozobras pueden servir de argumento para estrechar el futuro de las cuentas privadas de retiro en la región, que tienen un valor de 450.000 millones de dólares. Nacidos al calor de la ola de privatizaciones de la década de 1990, el rápido crecimiento de los fondos privados de pensión ayudó a mejorar los mercados locales de capital, reduciendo la dependencia del financiamiento externo. Esta coyuntura golpea a los afiliados de todo el continente. En El Salvador la baja anual es del 4,3%; en México de -5,7%, y existe un solo caso, el colombiano, que estaba en equilibrio- un 0,01% en el período- al menos hasta el estallido del escándalo de las estafas ‘piramidales’.

Ahora que el racionamiento del crediticio global ha restringido las fuentes externas de capitales, el negocio de las pensiones pliega algunas velas en toda la región. Ha comenzado a sentirlo, antes que nadie, BBVA, el más expuesto con los galones de primera aseguradora en los 7 países en los que está presente al Sur del Río Grande: Colombia, Perú, Chile, Bolivia y Ecuador. Mientras su negocio bancario en Sudamérica le aportó en el último semestre 514 millones de euros, (un 20,1% más), la actividad de pensiones y seguros allegó 46 millones, un 43% menos. Las alarmas brillan ya en Bolivia, Ecuador y la República Dominicana, donde perdió un total de 20 millones de euros, un 40,9% más que un año antes.

Más de un Gobierno sucumbe a la tentación de acelerar la tendencia de vender bonos a los fondos de pensión, o directamente, meter la mano en la liquidez de sus cajas, tras la iniciativa de los Kirchner. En los medios peruanos, ha habido una seguidilla de columnas y editoriales exigiendo que la remuneración de las AFP sea en función del éxito en el manejo de los fondos. La cuestión se debatió en la Comisión Marcel. ¿La conclusión? Que es posible hacerlo, pero se debe definir el criterio. Aunque ni siquiera el ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade -fuerte partidario de crear una AFP estatal-, apoya la idea de estatizar todas las AFP. Sólo en México el regulador ha optado por darle más discrecionalidad y libertad a los fondos para que flexibilicen los 67.000 millones de dólares de sus carteras.

En Chile, pionero de Latinoamérica en privatizar su sistema provisional, en un año los activos pasaron de 94.000 a 69.000 millones de dólares -un 27% menos-. Ha habido un retorno negativo entre enero y septiembre de 25% real en el caso del fondo A -el de mayor riesgo, con más acciones en su cartera- y a 0,16% en el caso del E, formado únicamente por renta fija. Y si las previsiones de ING se cumplen, las cinco gestoras privadas no recuperarán el valor de sus activos hasta dentro de 12 a 24 meses. Es el propio el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, el que ha tenido que prometer que el Palacio de la Moneda no nacionalizará el sistema privado de pensiones.

En tierras de Michelle Bachelet las presiones tienen otro epicentro: un grupo de jubilados impulsado por  el senador Alejandro Navarro ha iniciado ya una demanda colectiva: en  2008 sus fondos perdieron 25.000 millones de dólares. Aunque Goiri jure que no va con ellos, el BBVA pone a resguardo la euforia en la región: su administradora chilena de fondos de pensiones, Provida, se ha tenido que guardar, desde octubre  los dividendos provisorios prometidos para el año, en señal de cautela ante los efectos de una crisis que ya ha sentido en piel propia: en el primer semestre sus beneficios se redujeron en un 48%.

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