edición: 2471 , Martes, 22 mayo 2018
12/11/2008
Observatorio Latinoamericano

El ‘efecto Obama’ acerca Latinoamérica a España

Ana Zarzuela

Promete sacar a la región de la desidia y resucitar el diálogo con La Habana y Caracas, pero el desfile demócrata llega por la puerta del proteccionismo, la metamorfosis del TLCAN y la congelación de los TLC que no están firmados, por más que Bush trate de canjearlo por el rescate automovilístico. Ya lo advierte Lula: el reinado de Obama puede dejar a la revolución del etanol brasileña sin nadie que la compre. Todos los ojos miran a los puentes españoles hacia Bruselas.

Chávez necesitará  compradores para su crudo. Centroamérica, Perú, Colombia y MERCOSUR, un introductor de embajadores para los acuerdos estratégicos que España podría rematar en el semestre de su presidencia europea. Y la región, en conjunto, inversores que suplan el miedo del capital estadounidense y la tocata y fuga de la renta variable.

El ‘pato cojo’ y la maldición de la crisis les han cobrado durante seis meses a los vecinos del sur. La euforia demócrata remata, ahora que ni la integración regional cuaja, ni la alianza asiática perdona. El Bovespa y el IPC mexicano recuerdan que Barack Obama toma las riendas de un escenario ya maldito para el libre comercio con la región, un terreno de juego en el que Perú, Chile, Argentina y Uruguay tratan de hacer valer su sintonía política con el poder demócrata, pero que estará demarcado por el proteccionismo y el empeño por la autonomía energética.

A George Bush, Condoleeza Rice y Carlos Gutiérrez no les cuajaron sus esfuerzos para pisar el acelerador de las relaciones con América Latina, dejar el Aptdea en marcha y trillar el camino de los Tratados de Libre Comercio. Por ahora, sólo han logrado la prolongación de las preferencias arancelarias para Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia hasta el 31 de noviembre. Ni el déficit fiscal, que ya alcaza los 500.000 millones de dólares, ni la deuda nacional que se acerca a los 950.000 millones y el plan de salvamento de 700.000 millones de dólares dejarán mucho sitio en las arcas de Barack Obama para mirar con los dólares en la mano a sus vecinos del sur.

La oposición costarricense promete ahora hacer cuña en las grietas de un Tratado de Libre Comercio con EE UU enfermo de burocracia, que no ha conseguido entrar en vigor por retrasos legislativos internos. El TLC de Colombia sigue non nasciturus y con pocas posibilidades de ver la luz, ahora que ha pasado de largo la 110º sesión del Congreso estadounidense. Si algún día lo hace, será con las restricciones y las condiciones laborales, comerciales y medioambientales que el presidente Uribe se ha negado a implementar. Y en la filas de Nancy Pelosi ya hace mucho que le dejaron claro a Martín Torrijos que, por ahora al TLC con Panamá ni está ni se le espera, por mucho que haya cesado como presidente del Parlamento Pedro Miguel González. No, al menos -advierte el mismísimo Obama- en tanto Washington no haya “corregido” antes los defectos del TLCAN con México y Canadá, los ‘padres del comercio bilateral con la región, convertidos en  condenados ambos a muerte si los demócratas cumplen su promesa: o renegociación de los estándares de inversión o abolición de un acuerdo que representa el 30% del comercio exterior estadounidense.

Poco les importan a los contendientes demócratas los vaticinios de Otto Reich, que advierte que si cierran las empresas o las extensiones agrarias mexicanas, EE UU acabará por pagar, en mayor flujo de mano inmigrante, nuevas facturas. Poco, también, las cifras que enarbola  el presidente mexicano, Felipe Calderón, de estos 14 años de TLCAN: EE UU vende cada año 380.000 millones de dólares a México y Canadá, para mayor gloria, entre otros, de sus campesinos, que han consolidado un mercado a las puertas del vecindario.

BARRERAS AL ETANOL BRASILEÑO

EE UU se ha resistido a la pica en Flandes de su etanol. Ebrio de poder y de deseos, Lula se aferra a su uniforme de ´emperador de los biocombustibles´. Pero ahora que sus ambiciones hemisféricas se despejan, que los desmanes de Hugo Chávez, la impotencia energética de Evo Morales y los descubrimientos brasileños se lo han puesto fácil al desfile de las glorias petroleras de Petrobrás, esa otra ´revolución´ que iba a hacer de Brasil la ‘Arabia Saudita del biocombustible´, se ha convertido en un ángel caído, que en lugar de las promesas que le hizo George Bush de una OPEP del etanol, colecciona aranceles en EE UU y nuevos competidores en Colombia, Argentina y Perú. Los aranceles, el poderío del Real, las dificultades de suministro, el alza del precio del azúcar, las dudas en el mercado internacional sobre sus ventajas y, sobre todo, los recelos estadounidenses a comprar con las condiciones ventajosas que Lula quiere para sus productos. Todo se ha aliado en contra. En el Palacio de Planalto ya tienen claro que el proteccionismo de Barack Obama y las secuelas para Brasil de su política de autosuficiencia energética pesarán más que la sintonía con Washington.

Es cierto que con EE UU propone alcanzar los 135.000 millones de litros de etanol en 2017, pero sólo Lula cree que  debe ser etanol brasileño a base de caña de azúcar -más barato y menos contaminante- antes que el bioetanol de maíz producido en EEUU. La Casa Blanca se niega a hablar de la reducción del arancel de 54 centavos por galón (3,8 litros) a la importación y, sólo hay que observar la trayectoria del TLC con Colombia y los discursos de Obama sobre Nafta para entender que en el Congreso no hay habrá sitio para esas medidas. La renovación del arancel, en diciembre de 2009, caerá por su propio peso. Así que ahora, con el ariete de Petrobrás, Brasilia quiere hacer las ‘Europas’, a ser posible por la puerta de Alcalá o a través del Arco del Triunfo. Una alfombra roja con la que despejar la producción y aprovechar las grietas del primer productor y consumidor mundial de biodiésel: la UE (produce el 75% mundial) que se ha propuesto para 2020 alcanzar el 10% de uso de estos carburantes para el transporte, aunque la crisis nuble ahora ese horizonte. Lo anima la masa de inversores locales y extranjeros, con Italia, los Países Bajos y los nórdicos en cabeza, que han acudido al ´panal de rica miel´ lulista.

La UE, que produce esencialmente biodiésel, está atrasada en la producción de biocombustibles. Pero la Agencia Europea del Medio Ambiente recomienda suspender el objetivo del 10% para los biocombustibles. Y en Inglaterra ha comenzado a regir el corte obligatorio de los combustibles con un 2,5% de sus pares ecológicos, pero Reino Unido está evaluando producir etanol en Mozambique. El brasileño sabe que el desembarco en el Viejo Continente será por un puente surcado de aranceles. Salvo que sea de la mano de socios locales con los que esquivar los muros comerciales y fiscales para su biodiésel, diversificar, ahorrar, compartir riesgos, establecer plantas de producción en suelo europeo y hacerse con una catapulta con la que esquivar los aranceles. Repsol tenía todas las papeletas. Por ahora, sólo la lusa Galp puede colgarse los galones de socia productora con Petrobrás y embajadora de  su revolución verde en el Viejo Continente.

AUTONOMÍA ENERGÉTICA

Ni la posibilidad de un diálogo con la Casa Blanca al que ya Caracas le ha marcado las líneas rojas, ni el adiós a ‘Mr. Danger’ consuelan las debilidades del petroreino venezolano cada día más urgido de los lazos con Washington que la política energética de Obama aspira a relativizar. El sueño petrolero puede ser la peor de las pesadillas ahora que su crudo está por debajo de los 100 dólares y que quedan muy lejos aquellos tiempos, antes del desembarco bolivariano en el Palacio de Miraflores, en los que el gobierno podía sostener sus malabares presupuestarios con un barril a 34 dólares. Ni la insistencia de Venezuela, ni las presiones de Irán –y mucho menos Ecuador, recién sentado a la mesa de la OPEP- mueven la voluntad de los saudíes más allá del recorte de 1,5 millones de barriles diarios, lejos del suelo de 90 dólares que Venezuela, Ecuador y Bolivia necesitan para sostener sus castillos energéticos.

De ahora en adelante, a Caracas ya no le hará falta otra ‘Guerra Fría del Caribe’, el embargo a EE UU o el corte de suministro con el que amenazó en ocho años de guerra dialéctica con George W. Bush para ver cómo se encoge el músculo de su mejor cliente de crudo pesado, un cordón umbilical que le permite vender cada día y nutrir con ello las facturas de su imperialismo bolivariano gracias al primer destino de su comercio exterior y regalar 300.000 barriles a sus ‘hermanos en Bolívar’ a cambio de los 1,5 millones de barriles al día. Ahora que el crudo ha perdido la barrera de los 100, sus capotazos se cuidan de poner en peligro un intercambio de 53.000 millones de dólares. Mancha los caminos, pero no tanto como para volver impracticables los atajos que llevan a su principal socio comercial, el mejor destino de sus exportaciones petroleras y el segundo cliente (20%) del resto de su producción.

MIRANDO A EUROPA

Está a la vista la reducción del comercio intraregional, que en  los últimos tres años se había cuadruplicado. Venezuela, con más del 16% de dependencia de las exportaciones de EE UU, Costa Rica (15%), Ecuador (12%), Colombia (7%), Honduras y Nicaragua (6%) son las más expuestas. En Puerto Rico, la tasa de desempleo aumentó un 11%, las quiebras personales crecieron en un 45% y las comerciales un 37%. La necesidad por encontrar mercados alternativos a EE UU es más palpitante que nunca. El “efecto Obama” será el mejor aliado de las negociaciones para un Acuerdo de Asociación. A México, que dirige casi el 90% de sus exportaciones a Norteamérica, sólo el mayor gasto en infraestructura, el consumo interno y las exportaciones hacia Europa le harán de colchón. De hecho, ya están sirviendo como pararrayos del contagio e la desaceleración estadounidense. Centroamérica y la UE mantienen intercambios comerciales valorados en 3.800 millones de dólares, a base de productos agrícolas por la parte centroamericana y bienes industriales por la europea.

El resto de los mandatarios latinoamericanos  tratan de emular a Lula y Cristina Fernández de Kirchner, que proclaman orgullosos que su comercio exterior mira tanto a China y Europa como a EE UU. Pekín y Nueva Delhi han casi duplicado su comercio bilateral con Latinoamérica en los últimos dos años. Pero la voracidad es de parte y parte. China -más fuerte en manufacturas- e India -en tecnología- tienen economías complementarias, que blindan cada vez con más fiereza el acceso a las exportaciones latinoamericanas .La medicina asiática para la intoxicación de los incendios de la economía estadounidense pasa por el rol de hub de las empresas latinoamericanas. China, que se ha atrevido a integrarse al BID, se lo ha empezado a demostrar a sus socios. Por si acaso, a la vista del patio estadounidense, el presidente Felipe Calderón le ha dado ya luz verde al TLC con Panamá y los gobiernos de Centroamérica se deshacen por estrechar lazos con los Veintisiete, su segundo socio comercial, aunque se lo fíen muy largo. A diferencia de los CAFTA que EE UU ha firmado con la mayoría de los estados centroamericanos, lo de la UE no será un acuerdo de simple intercambio comercial, sino un prisma con una faz de diálogo político y otra de cooperación.

LA PUERTA ESPAÑOLA

El matrimonio hispano-americano será de conveniencia, pero de lado y lado es irreversible. A Latinoamérica se le van los ojos hacia Europa, los del comercio y los de la inversión. Los naufragios de la integración regional, las flaquezas de las alternativas bolivarianas, las limitaciones de Unasur y los vientos huracanados del vecino del norte -que no han hecho más que amargarles la fiesta del capital y de las commodities- ponen a la región mirando con más ganas a Europa por la mirilla de España. Como prometía el peruano Alan García, cambian ‘colones’ por ‘potosíes’ para Bruselas y, en ese canje, todos los caminos pasan por Madrid y tienen como oficiante al Palacio de Santa Cruz y los euros de las empresas españolas, que calientan motores para coronar en 2010 los acuerdos de cooperación con la CAN, el MERCOSUR y Centroamérica durante el semestre de la presidencia española de la UE. Y en 2009 los acuerdos con Brasil y de asociación estratégica con México.

Brasilia, desde la presidencia de MERCOSUR, busca zapadores para su matrimonio con la UE antes de 2009, pista para el acuerdo con la OMC chafado en Ginebra y alguna ayudita para su revolución del etanol y la reforma del FMI que Rato paralizó en su momento. Brasilia despeja algún balón con la Casa Banca y espera que el Palacio de Santa Cruz haga lo mismo, al menos en Bruselas, donde no llega la mano de su aliado luso, Socrates. Lula abre en Brasil los puentes del proteccionismo a la UE y el caramelo de los 180.000 millones de dólares de la PAC, a cambio de territorios y alguna grieta para su revolución del biodiésel. El presidente Calderón promete reacomodar el ‘refugio’ azteca para las grandes empresas españolas. Repsol, en la pole position ante la apertura a las inversiones de PEMEX y Telefónica, preparada para la revolución de las telecos y el boom de la ley de capitales extranjeros, encabezan el desfile de la segunda oleada española, que ya es el segundo país inversor  después de EE UU y el número uno de la UE.

A cambio de una puerta abierta a la negociación a varias velocidades con Bruselas, el presidente Calderón les sigue prometiendo a las españolas estabilidad económica, seguridad jurídica, responsabilidad fiscal y “la consolidación de un sistema democrático integral”. Alan García enseña la ‘matrícula de honor’ de S&P y el espaldarazo del FMI. Morales, Correa y Chávez se lo han puesto fácil para ser el ancla de una negociación con Bruselas que Bogotá y Perú ya han pedido retomar por su cuenta.  Y el cancerbero del nuevo Perú al que espera que acudan con más fervor las españolas, que planean para los próximos años inversiones en tierras incas de 2.000 millones de euros. Telefónica, Repsol YPF y Acciona- las principales inversoras- ya lo hacen, dispuestas a cosechar en tierras peruanas las alegrías que les enturbian en otras latitudes. Una oleada a la que García se empeña en darle cuerda personalmente, carta a carta, llamada a llamada.

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