edición: 2804 , Lunes, 16 septiembre 2019
04/04/2012
EL DEDO DE MADOZ

El empuje de los precios del petróleo acelera la concertación sobre reservas estratégicas

Carlos Schwartz

El precio del barril de petróleo ha vuelto a escalar con un cierre a poco más de un par de dólares por debajo de los máximos registrados el mes pasado. Con el barril de Brent a 125 dólares, y el West Texas Intermediate a 106,19 dólares el barril y subiendo, la sombra del efecto sobre la economía internacional ha vuelto a saltar las alarmas. De acuerdo con operadores en el mercado spot de crudo en Madrid hay indicios de que los grandes importadores de petróleo internacionales intentan concertar la colocación en el mercado de parte de sus reservas estratégicas para aliviar las tensiones en los mercados. Aunque no hay evidencias claras sobre el origen de la estampida en el precio del crudo, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Japón habrían establecido contactos con vista a disponer parcialmente de sus reservas estratégicas para limitar la escalada de los precios.

Una fuente de un fondo de alto riesgo en Londres sugirió que el origen de la estampida está “más del lado de la especulación que de la acumulación”. Hace escasamente una semana las versiones más solventes tendían a adjudicar a una acumulación de stocks ante el riesgo de un cierre del estrecho de Ormuz por Irán que la escalada de precios. Varios economistas de renombre internacional calificaban al nivel de precios alcanzado por el crudo “uno de los mayores riesgos para la economía mundial”. Nouriel Roubini, profesor en la Universidad de Nueva York, consideraba posible un barril de crudo en torno a los 200 dólares .

El pasado 14 de marzo la agencia de noticias Reuters, citando dos fuentes próximas a las negociaciones entre el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, y el primer ministro británico David Cameron, habían llegado a un acuerdo para actuar de forma conjunta en la disposición de reservas estratégticas. El 15 de marzo una fuente del equipo de Obama desmintió la existencia de un acuerdo. Sin embargo esas fuentes dijeron que ambos países continúan observando la evolución del mercado. El año pasado Estados Unidos colocó en el mercado 30 millones de barriles de sus reservas para frenar las tensiones ocasionadas por la guerra civil en Libia. El efecto de la venta fue una caída del precio, pero por sobre todas las cosas una quiebra de la espiran en la que habían entrado los precios.

Los rumores sobre los contactos ya han tomado cuerpo entre las naciones ricas importadoras de petróleo, es dec ir ya no se limitan a los acuerdos potenciales de los aliados transatlánticos. Mientras las autoridades de Arabia Saudita descartan al menos en público la posibilidad de que Irán cierre el estrecho de Ormuz, el temor a que haya un ataque israelí contra instalaciones nucleares de Irán hace del cierre del estrecho un riesgo potencial. La racionalidad de los mercados es limitada, y lo que está claro es que existen motivos subyacentes de tensión aun teniendo en cuenta que Obama ha negado a Benjamín Netanyahu el apoyo a una intervención militar y se ha volcado en favor de las gestiones diplomáticas y las sanciones comerciales de momento.

Precisamente, en julio próximo entran en vigor las sanciones de la Unión Europea (UE) contra Irán y las previsiones son que esas medidas se verán acompañadas de una nueva escalada de los precios. La pregunta central que se hacen los traders es si la colocación en el mercado de reservas estratégicas se hará antes o después de esas fechas. Los operadores del mercado no dudan de que si el nivel de precios se mantiene habrá colocación de reservas. La Agencia Internacional de la Energía (AIE), que representa los intereses de los grandes importadores, regula mediante sus acuerdos internos los elementos que pueden determinar una intervención de este tipo.

De acuerdo con esas normas las reservas se pueden utilizar cuando hay una interrupción severa del aprovisionamiento y alteraciones serias del mercado. No parece que en la actualidad se den esas condiciones, pero la interpretación de las normas permite un cierto margen de discrecionalidad y la legislación estadounidense permite disponer de las reservas con mayor liberalidad. La colocación de reservase estratégicas en el mercado puede ocasionar caídas verdaderamente dramáticas de los precios del petróleo. Uno de los ejemplos más acusados de este efecto fue la caída del precio del petróleo en 1991 durante la guerra del Golfo cuando el precio del barril de Brent cayó de 30 dólares por barril a 19,70 dólares por barril de un dí apara el otro. La actual presidenta de la AIE, María van der Hoeven no ha manifestado públicamente su acuerdo para una intervención de este tipo.

La ex ministra de Economía de Holanda no obstante parece más preocupada por poner de relieve la intensidad de su agenda desde que fue designada en el cargo en septiembre de 2011 que por los niveles de precios del mercado y hay una clara tendencia a actuar en caso de necesidad sin contar necesariamente con su expreso consentimiento.

Mientras tanto, las reservas de España han registrado fuertes caídas durante 2011. A finales del año pasado la situación de las reservas totales de la industria española estaba en torno a 10 millones de barriles por debajo de la media de los últimos cinco años. Las reservas de gasolina para automoción estaban levemente mejor con una caída respecto de la media de los últimos cinco años de 2 millones de barriles. En términos absolutos esto quiere decir que las reservas totales de la industria española -fuel y productos- era del orden de los 80 millones de barriles de petróleo y las reservas de gasolina de automoción eran de 6 millones de barriles.

Cada incremento del 10% en el precio del crudo supone para la economía española un impacto de 3.500 millones de euros en el producto interior bruto. Esto es un coste directo. Pero existe un coste indirecto que es la menor renta disponible de las economías del entorno de España que son el mercado natural de las exportaciones nacionales. El peso de la factura energética sustrae de forma automática capacidad de compra al mismo tiempo que encarece la producción o merma márgenes o ambas cosas a la vez si se reparte el impacto. Lo malo del caso es que existe la sospecha entre los operadores que detrás de los altos pre3cios no hay una demanda real de crudo, sino simplemente una fuerte especulación basada en el ruido de fondo de un conflicto bélico en el medio oriente. Si esta es la verdadera razón, el mero anuncio de un acuerdo para colocar en el mercado reservas estratégicas debería forzar una baja en los precios spot y futuros de forma inmediata.

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