edición: 2594 , Martes, 13 noviembre 2018
30/06/2014
Reestructuración

El Estado muestra su incapacidad en la gestión del rescate bancario

El Banco de España desconoce la magnitud que puede alcanzar el agujero del FROB
Juan José González

La práctica mercantil confirma que la inmensa mayoría de los saneamientos se ejecutan con pérdidas. Y las cuentas registradas por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) dependiente del Banco de España, no hacen sino confirmar el aserto. El saneamiento de la crisis bancaria española está resultando excesivamente gravoso para la magnitud de los balances de las entidades inmersas en el fondo de rescate, en el FROB. Las ayudas públicas se van acumulando a las pérdidas de ejercicios anteriores en un suma y sigue cada día más lejos de su objetivo principal: cerrar el agujero total de las entidades nacionalizadas. Pero el Banco de España se muestra incapaz de reducir el agujero, el pozo sin fondo en que se está convirtiendo el rescate bancario, con un deterioro creciente y la constatación del hundimiento de las cuentas en el caso de Catalunya Banc, NCG y el Banco Gallego, este último integrado en el grupo Sabadell. Por si no fuera suficiente, el auditor exige al Banco de España que le aclare alguna valoración dudosa que asegura no compartir.

La memoria del Banco de España explica la actuación del FROB en el último ejercicio de 2013, después de seis meses de actividad reestructuradora y de gestionar el rescate bancario. El balance muestra un saldo negativo tanto en números como en gestión, al tiempo que deja al descubierto el fiasco de las cuentas en la banca intervenida y `subvencionada´ que ven, un ejercicio más, cómo sus cuentas de hunden de nuevo. Tampoco se puede decir que las autoridades económicas ni el Banco de España contaran con expectativas de grandes cambios en la situación de las entidades. Pero lo cierto es que si la situación económica del país ha seguido deteriorándose en el pasado ejercicio, difícilmente se podrían esperar grandes avances en el saneamiento de los bancos. Es precisamente de esta situación de crisis de la que se ha servido el Banco de España para justificar, en su mayor parte, los males resultados de su objetivo: el saneamiento de la banca en crisis.

Como tampoco es ningún misterio que el Estado (a través del Banco de España y éste a su vez del FROB) no se viene caracterizando por sus habilidades como gestor, en este trance de la reestructuración financiera, el supervisor ha intentado por todos los medios compensar pérdidas en Catalunya Banc, Novagalicia Banco y Banco Gallego con alguna participación que parece salir a flote, como es el caso de Bankia y de BMN, ambas con revalorización en el pasado ejercicio. Sin embargo, la reestructuración financiera no es una cuestión de balance del fondo de rescate, sino de eficacia en la gestión del fondo. Y este arroja unos números que indican que la hemorragia de pérdidas no está aún contenida, y que incluso, parece lejos de estarlo.

En la práctica, todo se vende a pérdida y el saneamiento, entre provisiones con garantías, inyecciones de capital, suscripción de bonos y otros movimientos menores de capital, dan un resultado de gestión del fondo de rescate nefasto a cargo del FROB, del Banco de España, del Estado, que en su labor de sanear los bancos no ha contenido los números rojos ni el deterioro patrimonial. En medio del caótico espectáculo aparece el auditor externo que dice no estar de acuerdo con algunos criterios de valoración del FROB y solicita explicaciones. La respuesta del supervisor es que, al tratarse de un asunto en negociación le ampara la confidencialidad. Así que, a esperar a que finalice la extraña operación de venta de una entidad en cartera para poder hablar claro. Por el momento, la auditoría de una de las entidades intervenidas, Catalunya Banc, cuenta con una `excepción´ en su informe.

En cambio, sí hablan claro las cifras; las pérdidas del fondo de rescate, de casi 2.800 millones de euros en el pasado ejercicio, no tienen nada que ver con los 26.000 millones de euros del año antes, pero entre uno y otro van sumando hasta conformar uno de los agujeros por el que se cuela el dinero público y cuyo tamaño no se atreve a predecir el Banco de España por una simple razón: desconoce el nivel de pérdidas que se puede reconocer en el caso de Catalunya Banc. Por otro lado, contrasta con la gravedad de la situación del sector financiero el hecho de no contar todavía con un comprador definido para la catalana, hoy por hoy el foco más grave de pérdidas y que sólo una entidad financiera del mercado nacional puede evitar el cierre final de la entidad.

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