edición: 2346 , Viernes, 17 noviembre 2017
30/12/2015

El estatuto de “economía de mercado” para China amenaza a las industrias tradicionales de Europa

La CE debatirá desde enero el estatuto que beneficiará la importación de productos chinos
Carlos Schwartz
De acuerdo con fuentes del sector siderúrgico español, está previsto que la Comisión Europea (CE) someta a un debate exploratorio la concesión a China de la condición de nación con economía de mercado (NEC) el próximo 16 de enero. El debate se reabriría en febrero en la CE iniciando un proceso que requiere su aprobación por parte del Parlamento Europeo y el Consejo Europeo en tanto que implica modificaciones legislativas. Esta medida supondría una virtual liberalización de las importaciones de China y dificultaría sobremanera hacer frente a una inundación de mercancías a precios por debajo del mercado que puede suponer un dumping masivo. La posibilidad de que una decisión de ese tipo se adopte el próximo año ha llevado a unas 30 asociaciones agrupando sectores industriales, como la siderurgia, la fibra óptica, la pequeña y mediana empresa, industrias tradicionales, agrupaciones de consumidores y energías renovables, químicas y de la cerámica entre otrtas hayan constituido un frente común bajo el nombre de Aegis Europe que rechaza la opinión de que China tenga una economía de mercado.
Hasta el momento, entre las grandes economías europeas la única que ha expresado una opinión favorable de forma abierta ha sido el Reino Unido. Fuentes próximas al sector diplomático alemán señalan que durante su visita a Pekín en octubre la canciller alemana Angela Merkel sugirió al primer ministro Li Kequiang que ese trato podía ser obtenido pero advirtió que eso requeriría “muchos esfuerzos adicionales por parte del país” de acuerdo con la fuente consultada. Para Alemania el mercado chino al que se dirigen las exportaciones con un alto valor añadido, como los coches de lujo y la maquinaria industrial, supone un contrapeso considerable a los efectos comerciales de un desbloqueo de las importaciones chinas. En el centro del debate está el compromiso establecido en la admisión de China como miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que establecía un periodo de adaptación del país hasta su admisión como economía de mercado en 2016. El compromiso es materia opinable ya que no existe un criterio único sobre una admisión automática, que por ejemplo Estados Unidos rechaza.

Las divergencias en el seno de la Unión Europea (UE) son resultado del efecto que podría tener una decisión de ese tipo y los intereses contrapuestos que despierta. “El eventual otorgamiento a China del tratamiento de economía de mercado, que supondría la práctica imposibilidad de imponer medidas anti dumping contra importaciones desleales es una seria amenaza para la industria europea”, de acuerdo con una fuente de UNESID. La semana pasada la CE decidió prorrogar por cinco años las medidas antidumping aplicadas a China. De acuerdo con UNESID “la Comisión Europea ha acreditado que, en caso de no renovar dichas medidas antidumping, las importaciones chinas podrían bajar el precio un 39% con respecto al ya deteriorado precio europeo actual y su cuota de mercado en la Unión Europea podría multiplicarse por nueve”. Es decir que medidas defensivas de este tipo o no se podrían aplicar o requerirían vencer inmensos obstáculos. Esta situación ha hecho reaccionar a las principales industrias afectadas como, la siderurgica, la cerámica y la textil. Las naciones más afectadas por la adopción del principio de NEC para China serían España e Italia, aunque el problema se extendería a muchos otros países.

De momento, Reino Unido es los principales propiciador de la concesión de esa categoría a China, fundamentalmente por el nivel esperado de inversiones. La posición de Alemania no es clara, pero su interés en el mercado chino arroja un cono de sombra sobre sus intenciones. China es socio industrial y financiero de los proyectos de generación eléctrica por plantas nucleares aprobados por el Reino Unido a finales del pasado año y que los desarrolla EDF de Francia, pero en la cola hay muchos proyectos que requieren capital como el reforzamiento de la explotación petrolera en el Mar del Norte cuya persistente declinación es un golpe a los ingresos fiscales británicos. Por contrapartida, de acuerdo con el Instituto de Política Económica (IPE) estadounidense la concesión unilateral por la UE de esa condición a China podría suponer la pérdida de entre 1,7 a 3,5 millones de puestos de trabajo en Europa. El cálculo se basa en el efecto que tendría sobre el producto interior bruto europeo una entrada masiva de bienes chinos a bajos precios con la consecuencia de una caída en la producción europea de entre 114.000 millones y 228.000 millones de euros anuales, lo que representa entre el 1% y el 2% del PIB de Europa.

De acuerdo con una fuente de UNESID “La sobrecapacidad china, unida a la situación de sus empresas, que operan en condiciones ajenas a una economía de mercado, está presionando los precios a la baja en toda Europa, y muy en particular en el sur, en Italia y España. Tanto la cantidad de importaciones como, sobre todo, el precio al que se están ofertando al mercado, están ocasionando graves pérdidas a la siderurgia, obligando a adoptar medidas de reducción de empleos y poniendo en peligro no solo las inversiones programadas sino la supervivencia misma de la actividad industrial en España”. Las cosas no son mejores para el sector de la cerámica cuya patronal europea estima que se podrían perder 100.000 empleos lo que representa la mitad de su fuerza de trabajo actual. En el sector de la vajilla cerámica que representa en Europa unas ventas anuales del orden de los 28.000 millones de euros se han perdido 33.000 puestos de trabajo entre 2004 y 2011 hasta que se impusieron para el sector medidas antidumping para frenar la inundación de la producción cerámica de China. El sector de la cerámica en España tiene su epicentro en Valencia, pero afectaría a otros centros productivos menos concentrados.

España es el tercer destino de las importaciones de acero de China en Europa, después de Italia y Bélgica, aunque en el caso de Bélgica hay que descontar el efecto distribuidor que tiene el puerto de Amberes (Alemania, Francia, y Holanda, fundamentalmente). Las importaciones siderúrgicas de China alcanzaron en nuestro país, en los 8 primeros meses de este año, las 750.000 toneladas, lo que supone el 19% del total de las importaciones europeas. “Estas importaciones llegan a España alentadas por una tibia recuperación económica pero, sobre todo, como consecuencia del exceso de capacidad instalada en China, que obliga a las empresas de dicho país a exportar, a precios de derribo, a todo el mundo. Los productos más afectados son –por el momento– los productos planos, que no cuentan con medidas anti dumping a diferencia de lo que ya sucede en algunos productos largos y de acero inoxidable”, señalan las fuentes de UNESID. De acuerdo con fuentes de la industria las importaciones de acero chino se han duplicado en los últimos dos años a pesar de que la demanda no crece o lo hace de forma muy moderada.

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