edición: 2596 , Jueves, 15 noviembre 2018
15/05/2012
De Guindos `tira la toalla´

El euro pende de un hilo y los lectores culpan a una reforma financiera insuficiente

Los malos resultados de ayer se achacaron más a la falta de seriedad española que a la situación límite que vive Grecia
Los lectores se dividen en su pronóstico sobre el futuro del euro, pero todos coinciden en que son necesarias `medidas drásticas´
ICNr

La Europa del euro tal y como está concebida pende de un hilo, y ello abre la puerta a todo tipo de teorías, más o menos catastrofistas que, en definitiva, no ayudan a la buena marcha de los mercados y de la bolsa. La protagonista indiscutible de la jornada de ayer fue la prima de riesgo, que alcanzó en España los 490 puntos. La razón: las dudas sobre la permanencia de Grecia en el euro y el posible `corralito´ que acecha a España e Italia. Desde la prensa y los foros se recogieron cientos de opiniones apuntando en la dirección más negativa –o más realista, según se mire- y valorando las consecuencias de ello. 

Tal es el caso de la opinión del Nobel de Economía Paul Krugman, quien habló en el blog que regenta en The New York Times sobre la certeza de la salida de Grecia del euro. Una salida que `probablemente´ se producirá `en próximos meses´. Del mismo modo, se refirió a las grandes retiradas de fondos que se esperan en los bancos españoles e italianos y la absorción de ese dinero por bancos alemanes, e incluso aventuró que es posible que se adopten medidas que impidan a los bancos transferir depósitos fuera del país o que limiten la retirada de efectivo. También hubo pronóstico para el BCE: la institución acudirá a `salvar a los bancos del colapso´, como ya piden cientos de ciudadanos.  

El desenlace tiene, para Krugman, dos caminos posibles: o Alemania relaja las condiciones que impone a España, o llegará el fin del euro. Y `hablamos de meses, no de años´. Con este panorama, los internautas no encontraron lugar para el optimismo. Se habla de un país con `los ingresos públicos por los suelos, el déficit, la deuda y el paro por los cielos, y totalmente desequilibrado territorialmente´. Es el tipo de crisis que se produce `cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no deja de nacer, con el problema añadido de que la situación lleva así años. 

Por eso, aunque `el optimismo está bien´, si éste se mantiene pase lo que pase, el resultado es `un suicidio´. Aunque no faltaron algunas voces discrepantes que aseguran que este tipo de análisis sólo trata de proteger al dólar, la mayor parte de los lectores entendió ayer que estas teorías no hacen más que proclamar lo que `es evidente desde hace tiempo´: sin un plan para que la deuda neta exterior se pueda pagar, lo normal es que no se pague, y si no se paga, lo normal es que quiebren entidades. Con este panorama, y en ausencia de un plan para reestructurar la deuda, `la gente no se fía de tener el dinero en ellas, intenta sacarlo, y nos lleva al corralito´. 

En este momento, la gran preocupación, por encima de la entrada de dinero, del PIB, de las recaudaciones de los Ayuntamientos o del Estado, es `el aumento de las deudas: del ladrillo, particulares, embargos, concursos de acreedores, Ayuntamientos, comunidades autónomas y la del Estado´. En este marco, `nadie da y todos piden´, mientras `todo el endeudamiento es a corto y largo plazo para seguir pagando lo que se debe´. Esta espiral, según señalaron los internautas, sólo se para con dinero, que a su vez, alimenta más deuda. En definitiva, la situación actual es `un tren que no hay quien pare´.  

Por ello, aunque este tipo de planeamientos no ayudan a la recuperación, generan más temor y, al fin y al cabo, pueden no cumplirse, en lo central, guste o no, `la salida de la crisis pasa por una devaluación, sea interna -rebajar salarios, vía recortes, reforma laboral, etc.- o externa -salir del euro-´. El problema es que `la devaluación no es del 0.3 por ciento, sino mucho más y aumenta a medida que no se hace´. En resumen, no importa que el euro sobreviva o no, porque si sobrevive `lo hará como una moneda débil de un continente con décadas de lento crecimiento´. Si desaparece o algunos lo abandonan, los resultados serán `iguales o peores, pero es posible que la salida de estos últimos sea mas rápida´. 

UNA VISIÓN ANTIEUROPEA

En distinto sentido, parte de los lectores defendieron que hay `excesiva gente deseando por muy diversas cuestiones que el euro se rompa´. Y es que el 300 por ciento de deuda/PIB, los desequilibrios y `la cantidad de papelitos que hay en USA´ suenan `muy mal´. La visión más positiva cree que el euro quedará intacto cuando llegue –que llegará- la creación de eurobonos: `ese día a muchos les va a dar una indigestión´. 

En la misma línea, quienes discrepan con `los catastrofistas´ apuestan porque la presión sobre la deuda pública acelerará tanto la creación de los eurobonos como de una mayor masa capital por parte del BCE. `La inflación esta controlada lo que nos permite darle a la maquinita de hacer dinero por un tiempo´. Por último, también se aseguró que no nos podemos permitir que la Eurozona vaya a dos velocidades: mientras unos se financian al cero por ciento, otros pagan hasta un cinco, por lo que `eso el lo que debemos estabilizar´. La idea que defienden algunos lectores es que la zona euro tenga una unificación fiscal que permita a todos los estados tener igualdad de condiciones.

En todo caso, hay consenso en que es necesario tomar medidas drásticas, y cuanto antes. La situación actual se definió como un auténtico bucle en el que Europa lleva atrapada años, lo que exige que se adopten políticas nuevas, contundentes, valientes y eficaces, aunque ello signifique cambiar el rumbo.

¿GRECIA O ESPAÑA?

En el debate sobre la situación española, los lectores también se detuvieron en el caso griego, que ayer centró el debate internacional, aunque lo hicieron para asegurar que el problema español ha sido realmente el gran culpable de la mala jornada. La desconfianza que tienen de España en el extranjero está más que justificada si se tiene en cuenta que vendimos la idea de un sistema financiero sano cuando no era cierto, y cuando el organismo encargado de la supervisión de este sistema, el Banco de España, no ha estado a la altura de las circunstancias. 

Grecia, en definitiva, habría influido `poco´ en la mala racha de ayer. Aunque la falta de acuerdo para formar gobierno en el país heleno podría traer de la mano unos nuevos comicios o incluso la salida del euro del país, la clave de que se haya disparado la prima de riesgo y las pérdidas en bolsa –Bankia cayó más de un 8 por ciento ayer- está en que la última reforma financiera `no es percibida como suficiente, sí necesaria, pero no suficiente´. En la misma línea, la desconfianza hacia la capacidad productiva de España y, por lo tanto, de su capacidad para devolver los préstamos, ha sido un elemento decisivo. De Guindos, a juicio de los lectores, arroja la toalla y dice que España ya no puede hacer más de lo que ha hecho y que para incrementar la confianza de los mercados necesita el aval-rescate de la Unión, al menos, para el sistema financiero. Con este marco, la suerte está echada y las opiniones, divididas. Habrá que esperar nuevas medidas para arrojar luz sobre el futuro de la unión económica.

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