edición: 2615 , Jueves, 13 diciembre 2018
21/07/2017
banca 
Cambio de opinión por el Popular

El FMI ve indicios para recomendar nuevos ajustes en la banca

La euforia económica del Gobierno no se corresponde con la situación del sector financiero
Juan José González
Animados por la vena docente ("así enseñamos a nuestros alumnos en la facultad de economía") los técnicos del Fondo Monetario Internacional se han lanzado a impartir un curso acelerado sobre la materia a las autoridades españolas del ramo. Dividido en varios capítulos, el `magistral´ curso pretende ser global, tocar todos los palos: déficit público, productividad, empleo, salarios, deuda, inversión pública, en fin, un repaso, todo un master. El fondo del análisis del FMI interesa al Gobierno por su contenido, pero el tono no gusta en Economía porque no parece pensado para hacer amigos, sino más bien para señalar errores, lanzar advertencias, recomendar a los responsables de la economía y de su sistema financiero que deben moderar la euforia y proceder a poner en marcha algunos de sus consejos -ajustes-. Se trata de sugerencias incómodas que el FMI `dispara´ con aire áspero: subir el IVA y alargar la edad de jubilación son algunas de ellas. Con dulzura aplaude la resolución del Popular al tiempo que anima a abordar un plan de saneamiento para el sector bancario.
Llego el mensaje del FMI en plena estación veraniega, al calor de una expansión de la economía al trote y con una prima de riesgo que motiva al Ejecutivo para presumir y convertir la hazaña en gesta histórica. De nuevo, la economía -parece- va bien. Pero el FMI matiza la alegría del Gobierno, por estos días animador de la coyuntura por las cifras de la expansión del PIB, del aumento casi desbocado del empleo, por el cumplimiento (lo da por hecho) del objetivo de déficit público, de los deberes hechos con Bruselas. 

Son elementos y alimentos de la euforia oficial que los técnicos del Fondo quieren rebajar y enfriar. O situar en sus justos términos. Y en este sentido cabe señalar que se trata de un jarro de agua fría que obligará al ministerio de Economía a modificar algunos de las `slideshare´ de presentación a los inversores internacionales en un `road show´ previsto para septiembre. En realidad, las opiniones que recoge el reciente informe del FMI sobre España no muestra cambios sustanciales pues la evolución de las magnitudes básicas ya apuntaban en enero pasado en la misma dirección: en este sentido los técnicos del organismo económico se han limitado a confirmar avances y tendencias. 

Pero sucede que, como no era cuestión de repetir informe y conclusiones, se han animado a redactar algunos párrafos nuevos, algunos justificativos de sus errores en tanto que se han demostrado fallidas varias de sus previsiones sobre España, y otros nuevos, relativos al sector financiero, al parecer influidos por la quiebra del Banco Popular, evento por lo demás predecible en el mes de enero, pero suficiente como para sembrar las dudas respecto al sector financiero. En este punto, los técnicos del organismo económico muestran su vena más fundamentalista y aplican la vertiente más negativa del análisis comparativo, por la cual entienden que el problema del Popular se puede considerar como una situación particular, de la propia entidad, pero que se debe enmarcar en el conjunto de la economía nacional. Es decir, no advierten riesgo de contagio a otras entidades pero no descartan la aparición de episodios de crisis semejantes.

En este sentido, se advierte que los cambios en la redacción de un informe del FMI respecto a España, no sólo están provocados por el aspecto más novedoso registrado en el sector financiero, como es la compra del Popular por el Santander, sino también por los síntomas evidentes de una crisis en el banco Liberbank, protegido actualmente por el supervisor de la CNMV con la prohibición de la operativa de cortos en la entidad por un período de tres meses (primero uno y ahora dos más). A este episodio de crisis se refiere el FMI cuando confiesa albergar dudas de futuro sobre nuevas crisis bancarias.

Las dudas del FMI, sin embargo, no se detienen en Liberbank, si no que se amplían al sector en general con reparos que podrían estar insinuando la necesidad de un nuevo plan de saneamiento para el sector. Los técnicos del organismo insisten en recordar su advertencia de hace doce meses, cuando señalaron que las valoraciones de los activos inmobiliarios no estaban claras, adolecían de falta de control y transparencia, todo lo cual afectaba negativamente a la credibilidad de los balances bancarios.

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