edición: 2346 , Viernes, 17 noviembre 2017
07/05/2009
Salgado quiere sacarle rendimiento al 30% de la hucha de las pensiones

El Fondo de Reserva, candidato (de nuevo) a invertir en Bolsa

Más de 17.000 millones para adquirir títulos de cotizadas
Juan José González

El asunto ha devenido en actualidad, como cualquier moda de temporada, en las últimas semanas. Se ha colado por la brecha abierta de los problemas -futuros- de nuestro sistema de previsión social, envuelto en la atmósfera de la crisis económica. Entre despachos oficiales (Economía, Secretaría de Estado de la Seguridad Social, Tesoro y Banco de España) circula la carpeta del Fondo de Reserva de la SS, con un asunto, como se sabe, pendiente. Concretamente, los técnicos han vuelto a releer aquella reforma que terminó aprobada en Consejo de Ministros una calurosa mañana el 8 de junio de 2007, como proyecto de ley que regulaba el citado fondo y que permitía en adelante hacer uso de una parte del mismo para invertirlo en renta variable y fija. Para fijar la magnitud de lo que esta en juego, el porcentaje del Fondo susceptible de invertir en renta variable superaría los 17.100 millones de euros, equivalente al 30% de los 57.000 millones que tenía el Fondo al cierre de 2008.

La vigencia intelectual del asunto deriva de la confluencia de cuatro situaciones que el destino se ha encargado de unir. Por un lado, la coyuntura de recuperación de las cotizaciones parece cada mes más clara; por otro, el horizonte ha quedado despejado al no contar con un fuerte opositor al tema, en la persona de Pedro Solbes (se negaba en redondo); en tercer lugar, el éxito en rentabilidad que, según las cifras conocidas del cierre de 2008, han obtenido países como Polonia, Francia o Países Bajos, a pesar de las drásticas caídas de los mercados en los últimos meses y, finalmente, porque la necesidad obliga. España es el único país de la UE que tiene un Fondo de Reserva que no invierte en renta variable, y el resto lo hacen en distintos porcentajes, desde el 56% de Francia o el 3% de Polonia, hasta el extremo 90% de Jersey, todos ellos con rentabilidades superiores al 10%. Los tiempos, y las carteras, han cambiado y donde Solbes veía fantasmas –con o sin razón- Salgado no opone salvedades y asiente de buena manera aplicando la máxima de “en la vida hay que probar de todo”.

La advertencia del gobernador del Banco de España, hace apenas dos semanas, señalada por algunos (el Gobierno en pleno) como una metedura de pata sin precedentes, inoportuna y a cuento de nada –decían-, para otros es la confirmación de que la carpeta del Fondo de Reserva esta abierta y sus papeles en movimiento. Explican en medios de la Administración que esa diferencia de criterio entre presidente y vicepresidente Económico (Solbes), a propósito de si había o no margen de actuación para gastar más, para endeudarse más, o para movilizar más recursos públicos, tiene mucho que ver con la puesta en marcha de lo que denominan “partidas de riesgo”, cuentas que no se deben tocar salvo catástrofe general. El melón abierto entonces por el gobernador, a propósito de la escasez y penuria del sistema de pensiones para 2025, deja al descubierto tan controvertido uso de una parte del Fondo, por mucho que el régimen de inversiones aprobado en 2007 deje un margen de actuación de hasta el 30% del patrimonio total del fondo, que podría dedicarse a la adquisición de acciones de empresas cotizadas (con la expresa prohibición de ejercer derechos políticos) con el objetivo de hacerlo rentable.

Recordar que el Fondo de Reserva se creó en 2000 con una aportación de 603 millones de euros, se multiplicó hasta el año 2007 por 70 hasta representar el 4,14% del PIB. A cierre de 2008, contaba con 57.000 millones de euros, de los que 17.100, el 30%, podrían ser invertidos en renta variable. Se nutre con el superávit de la Seguridad Social. Se estima que a un ritmo de 6.000 millones al mes de pagos de pensiones, el volumen actual de fondos, lo que se llama el colchón de seguridad, no daría ni para diez meses. Y aunque como se esfuerzan en machacarnos las sociedades de inversión ‘rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras’, el balance del fondo de reserva, tras casi nueve años de funcionamiento, daría para bien poco si, como se intuye la cosa –los ingresos- va a peor.

Prácticamente, la mayoría del fondo se encuentra invertido en deuda pública AAA de estados europeos, aunque se mantiene una pequeña parte depositada en una cuenta corriente en el Banco de España. La rentabilidad media del fondo de reserva hasta julio de 2007 (entre deuda y depósito en cuenta corriente) era del 4,20%. La cifra puede parecer ridícula si se piensa que las ganancias de la Bolsa en 2006 fueron del 26% y superiores en los siguientes, si bien, a partir del verano de 2007 el panorama comenzó a cambiar.

Quizás hay que recordar a Garbraith, cuando en su libro ‘Breve historia de la euforia financiera’ aconsejaba no dejarse llevar por las dos tentaciones que más acechan al inversor; una, dejarse engañar por las ganancias fáciles de otros, y dos, creerse más listo que los demás y haber descubierto algo que otros no vieron antes. Si los futuros gestores de ese 30% caen en alguna de las dos, que Dios nos coja confesados.

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