edición: 2702 , Martes, 23 abril 2019
01/03/2017

El Gobierno británico presionado para fortalecer la cadena de suministros de la industria automovilística

Nissan pide a Londres preservar su posición comercial pese al Brexit mientras el sector se reestructura
Carlos Schwartz
El director de fabricación para Europa de Nissan, Colin Lawther, señaló ante la comisión parlamentaria de Comercio Internacional que el Gobierno debe gastar 100 millones de libras para atraer a fabricantes de componentes para la industria del automóvil al Reino Unido. “Esto es crítico, si no se invierte en una base de suministros esto se va a desmoronar como un castillo de naipes”. El Gobierno reaccionó de inmediato y un portavoz de la primera ministra Theresa May señaló que el Gobierno quiere asegurar un acuerdo para el Brexit con la Unión Europea que permita a Nissan y a otros fabricantes de automóviles en Reino Unido “florecer”. Por su parte, Lawther remachó sus declaraciones afirmando que “Nissan no será exitosa en el futuro, con o sin Brexit, a menos que el Gobierno haga algo para ayudarnos en la cadena de suministros”. Al preguntársele si el futuro de la fábrica de Sunderland estaba asegurado el ejecutivo respondió: “No, yo no diría eso”. El alto cargo de Nissan dijo que al menos 40 millones de libras de los fondos que afirma que son necesarios deberían invertirse en el noreste del país para atraer fabricantes que suministren a su empresa. El problema que Nissan quiere asegurar es el incremento de componentes de fabricación local en los coches que monta en el Reino Unido.
En la actualidad la marca importa un 60% de los componentes que utiliza del resto del mundo, en particular de la Unión Europea, lo que permite que los componentes entren sin recargos aduaneros y sean reexportados en algunos casos para su acabado y vueltos a incorporar en los coches montados en Sunderland, un trasiego que solo implica costes de logística. Pero la cuestión central es que la mayoría de las normas de comercio internacional establecen que para que un producto sea considerado fabricado en su país de origen debe tener más del 50% o 51% de sus componentes producidos localmente.

Además, cuanto más dependencia hay respecto de la importación de componentes más exposición hay a las fluctuaciones de los tipos de cambio y a los derechos de importación. Un consorcio de industrias manufactureras británicas, entre las que están las del motor, la aeroespacial y la ferroviaria, ha solicitado al Gobierno que destine 120 millones de libras del presupuesto del estado para ayudar a desarrollar la base de suministros industriales. De acuerdo con empresarios industriales la cadena de suministros británica no es competitiva a escala internacional lo que determina que las industrias prefieran importar componentes.

La presión de las industrias instaladas en Reino Unido, de capital nacional o extranjero, intenta asegurarse que el advenimiento de la salida de la Unión Europea, el denominado Brexit, no implique una alteración significativa de su actual posición competitiva internacional y en este sentido la cadena de suministros es vital. Llama la atención la enérgica posición de Nissan en un momento muy peculiar de la situación de la industria del automóvil en Europa. El anuncio de las negociaciones entre Peugeot (PSA) y General Motors para la adquisición de Opel suponen un movimiento de consolidación en el sector que tiene por objetivo ganar mercado, racionalizar la industria, reducir la competencia y elevar los márgenes. Es difícil que una operación de este tipo, tras los graves problemas del primer fabricante europeo de automóviles, Volkswagen, por su falsificación de los límites de contaminación de sus vehículos no fuerce cambios en el conjunto de la industria continental.

Para PSA la existencia de una adecuada cadena de suministros de componentes fabricados en Reino Unido será tan vital como para Nissan si compra Opel y pretende mantener la producción en las plantas de Vauxhall y más aun si está en sus planes sustituir parte de las exportaciones desde España por las del Reino Unido. Pese al tópico de que Reino Unido vive de los ingresos de la City y que ha aniquilado la industria los políticos británicos de todos los colores aspiran a preservar el aporte de la industria al producto interior bruto (PIB) que no es nada desdeñable.

El Gobierno de May, o de quien le suceda, va a ceder a las presiones del sector industrial porque la consolidación de una base de suministros competitiva a nivel internacional se ha convertido en la clave de la supervivencia para el sector industrial con la salida de la UE. Y en cierta medida es creíble lo que dice la primeras ministro May porque un Brexit sin cobertura para la industria sería un suicidio político. Una de las consecuencias de una política industrial de apoyo a las corporaciones que se empeñe en el desarrollo de una base de suministros como componentes de tecnología media y alta va suponer una presión más sobre el déficit presupuestario británico que a su turno va a presionar a la libra esterlina hacia abajo mejorando la competitividad internacional de los productos industriales británicos.

La planta de Sunderland es la más grande de Reino Unido y la quinta más eficiente de la industria del automóvil a nivel global, produce dos vehículos por minuto y utiliza 5 millones de componentes al día. Con el objetivo de maximizar los beneficios la planta mantiene en stock componentes para un día de producción. Esta peculiaridad que comparten otros competidores a nivel global supone un flanco débil en la medida que cualquier alteración en la cadena de suministros puede alterar el ritmo de producción.

La posibilidad de que la cadena de suministro se vea alterada por retrasos en las aduanas puede modificar los ritmos de producción. “Cualquier retraso en las líneas de producción superior a los seis minutos es un desastre”, señaló Lawther.

Lo que no se comenta es que en el 2013 lo que hoy es el Departamento de Comercio Internacional fundó la Organización para la Inversión en el sector Automotriz (AIO, por sus siglas en inglés) es decir bastante antes de que se materializara la salida de la UE. Desde la constitución del organismo los componentes fabricados en Reino Unido pasaron del 36% al 41% del total en la industria automotriz. De acuerdo con el Gobierno desde su constitución la AIO ha creado 20.000 puestos de trabajo altamente calificados en la industria de componentes y ha atraído 1.500 millones de libras en nueva inversión extranjera para el sector.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...