edición: 2682 , Viernes, 22 marzo 2019
17/09/2012
La UE intenta poner en marcha el MEDE mientras el déficit en España se dispara

El Gobierno conserva la ilusión de evitar formalizar la ayuda del BCE para la deuda

El panorama hace suponer que la breve tregua en los mercados de deuda puede quedar en nada en el muy corto plazo
La opción de no ajustar las pensiones puede implicar un revés aun mayor que su revisión por la inflación
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno
Carlos Schwartz

La fuerte caída de la prima de riesgo de la deuda pública española en las últimas dos semanas alienta en la Moncloa la ilusión de que se pueda posponer, incluso evitar, la intervención del Banco Central Europeo (BCE) en apoyo de la deuda pública en los mercados secundarios. El Gobierno espera al menos que la operación de rescate de la deuda pueda solicitarse después de las elecciones regionales este otoño. De acuerdo con fuentes corporativas, el Gobierno, al tanto de las fuertes discrepancias que las medidas de política económica están despertando entre los empresarios, les ha hecho llegar el mensaje de que “probablemente no sea necesario solicitar un rescate”.

El mensaje pretende aplacar los ánimos y poner de relieve que “las medidas surten efecto”. La realidad es que no hay en esos medios nadie dispuesto a comprar ese mensaje. Lo que está en el horizonte visible para los observadores es que la deuda pública de acuerdo con el protocolo de déficit excesivo ha superado al 75% del producto interior bruto (PIB), que el déficit no se ajusta a las previsiones del Ministerio de Hacienda y crece a ritmos similares a los de 20112, y que el PIB ha retrocedido un 1,3% en medida interanual. Pese a que la UE ha modificado al alza en un punto porcentual los objetivos de déficit para la administración central hasta el 4,5% del PIB, lo que lleva el objetivo total al 6,3%, el déficit acumulado en el primer semestre del año es igual o superior al del 2011 y su crecimiento inercial no parece afectado por los recortes.

Los pasivos en circulación de la Administración en el primer semestre de este año han alcanzado a los 1.579 millones de euros comparados con los 1.390 millones de euros en el primer semestre de 2011. Frente a este crecimiento de los pasivos la recaudación cae a causa de la recesión, en particular por la debilidad del gasto en consumo e inversión y por la caída del empleo. La caída del PIB, de no ser por el sector exterior, sería aun más aguda, ya que el incremento de las exportaciones y la fuerte caída de las importaciones hacen una aportación positiva al PIB del 2,6% mientras que el consumo cae un 4% lo que da como resultado la contracción del 1,4% antes señalada. En este cuadro las afirmaciones de que el incremento del IVA equilibrarán las cuentas carece de racionalidad. En la medida que esta percepción se filtre entre los analistas extranjeros el retorno de la desconfianza se hará visible por el incremento de la prima de riesgo.

En cualquier caso el volumen de la deuda ajustado por las partidas no incluidas en el protocolo se acerca al 100% del PIB de acuerdo con los datos disponibles, y en el primer trimestre de este año era del 91,7% del PIB. Si el proceso de desconfianza reactiva el desinterés por la deuda pública española el Gobierno deberá hacer frente a sus casi 28.000 millones de euros en vencimientos de deuda en el mes de octubre en condiciones otra vez de precariedad. Esto explica en parte el nerviosismo del Gobierno con cualquier incremento del índice de precios al consumo que detona las cláusulas de ajuste de las pensiones que se deben actualizar en noviembre y que darán al déficit del presupuesto un nuevo empuje ya que es difícil que el ajuste sea inferior al 2%. La opción, no ajustar las pensiones, puede suponer un revés aun mayor para el Gobierno.

Mientras, aunque el Gobierno logre refinanciar sus vencimientos, igualmente deberá recibir la ayuda encubierta del BCE bajo la forma de las transferencias del sistema Target que de un lado financian a la banca y del otro a la balanza de pagos, ya que partidas significativas de dinero procedentes del BCE quedan asentadas en las cuentas financieras de la balanza de pagos que son utilizadas para enjuagar el déficit.

En las estadísticas de deuda externa el Banco de España ya reconoce una deuda de la autoridad monetaria con el exterior de 276.496 millones de euros sólo en el primer trimestre de 2012 que está incorporada como depósitos de corto plazo. La cifra se concilia con los detalles de la balanza de pagos en cuanto a financiación del BCE. De allí que las ilusiones del Gobierno no necesariamente coincidan con los intereses del BCE de un lado y del Gobierno alemán del otro. Entre Berlín y Fráncfort hay un acuerdo de fondo que ha sorteado las divergencias del Bundesbank opuesto a que el BCE compre deuda pública de los países en apuros en los mercados secundarios de deuda soberana.

El anuncio hecho por el presidente del BCE, Mario Draghi, según el cual se inauguraba un nuevo periodo de excepción durante el cual el banco emisor haría operaciones de adquisición de deuda denominadas Operaciones Monetarias Directas (OMT, por sus siglas en inglés) contó con el beneplácito de la canciller Angela Merkel, y tanto esta como Draghi esperan que España acuda al mecanismo previa solicitud. El motivo de fondo es que las OMT son condicionales y requieren un nuevo memorando de entendimiento. Es decir la imposición de nuevas medidas de austeridad y control que el Gobierno se resiste a tener que firmar porque van a suponer un deterioro político añadido. El problema es que tanto el BCE como el Gobierno alemán no están dispuestos a seguir financiando con flujos encubiertos a la economía española, y ninguno de los dos está dispuesto a incrementar la exposición del banco emisor a la deuda de los países de la periferia sin condiciones claras por parte de los países que reciban contribución.

Por añadidura, Draghi sospecha que España tendrá problemas para financiarse por el deterioro de las cuentas nacionales y que España deberá además pedir la intervención del MEDE para el mercado primario de deuda soberana. El panorama en su conjunto hace suponer que la breve tregua de la que los mercados de deuda españoles se han beneficiado puede quedar en nada en el muy corto plazo.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...