edición: 2493 , Jueves, 21 junio 2018
03/01/2013
A cambio de mantener la financiación del Tesoro

El Gobierno impone trato de guante blanco para la banca

Los extranjeros ya tienen programadas peticiones de deuda para la primera parte del año
Juan José González

En medios gubernamentales cuentan las semanas que faltan para recibir una mejora en la calificación; puede ser en marzo o en abril cuando una de las tres grandes del rating publique la buena nueva. La razón parece estar en las primeras señales de un "esperanzador crecimiento económico", recogidos en el primer informe económico de la oficina económica del presidente del Gobierno y que ya son `vendidos´ en el orbe como el primer mensaje del curso 2013. Por otro lado, el ministro de Economía no quiere dejar pasar de largo la oportunidad que están brindando unas buenas cifras de posiciones de los extranjeros en deuda pública, según las cuales en noviembre 2012 habrían elevado su exposición en letras y bonos españoles en cerca de 5.000 millones de euros. La financiación del Estado, por la vía del Tesoro obviamente, es una de las prioridades del Gobierno para el año que acaba de comenzar. De ahí la importancia de cuidar en extremo ese flanco, delicadamente vulnerable, porque asegura la liquidez, la confianza de los inversores internacionales, garantiza el buen clima financiero, que deberá reflejarse en una Bolsa al alza, la revisión del rating y la no menos importante estabilidad de la banca nacional que, aunque inmersa en un amplio proceso de recapitalización no ha dejado de adquirir deuda pública, como muestran sus balances, repletos de bonos y letras del Tesoro. Por todo ello, Rajoy `decreta´ guante blanco para la banca.

Finalizado el año, jugando a estirar los plazos del rescate, el equipo económico del Gobierno dedica estas primeras jornadas del año a hacer balance pero al mismo tiempo enviar mensajes positivos a la opinión pública. Y todo indica que el socio España no abandona la disciplina de la Unión, o sea, del euro; su economía, con muchas dificultades, resulta solvente, mejora competitividad, productividad (eso sí, a base de ya se sabe, desempleo y desempleo) y su mercado laboral es cada vez más flexible (las cifras cantan cada mes). En general, el escenario mejora a golpe de golpes (leña al... contribuyente que es de goma).

Las familias y las familias reducen sus deudas en 2012 y el ahorro crece. Cambios interesantes que no evitan que la financiación continúe siendo un `bien´ escaso, muy caro. Y los bancos esperan ahora a los primeros resultados de la reconversión financiera, la recapitalización de bancos y cajas parece ser la antesala de unas nuevas relaciones entre el sector financiero y el propio Estado: tan sólo falta que se reanime el crédito, que se anime un poco el consumo y que la inversión siga la misma corriente que crédito y consumo.

Que algunos signos positivos de la economía hayan comenzado a vislumbrarse, no significa que se pueda cantar victoria; baste con echar un vistazo a los desequilibrios económicos (caso del déficit fiscal) para comprobar que la enfermedad persiste. Lo que sí parece estar bastante claro, al menos, por el momento, es que se mantiene la tendencia positiva de la entrada de capital exterior iniciada tras el verano, como muestran las cifras de la creciente deuda pública en manos de fondos internacionales. Capitales que sólo apuestan cuando tienen despejadas todas, o la mayor parte, de las dudas, y que muestran un cambio de sentimiento de los grandes inversores. El mismo cambio es el que se espera se traslade a los consumidores, si bien, en este caso, deberá ser el empleo el que logre el milagro, el cambio de sentimiento.

Igualmente, el sector financiero nacional, más ocupado y preocupado en la reestructuración de su negocio, en su mismo espacio de juego e inmerso en la recapitalización a la que obliga la reforma procedente de Bruselas, ha mostrado su confianza y se ha mantenido fiel a su compromiso con el Estado, y con el Tesoro Público en concreto, para seguir `tomando´ deuda en todas y cada una de las subastas celebradas por aquel y a pesar de que ni para los bancos ni para el Estado eran los mejores momentos, al contrario, los más delicados de los últimos 24 meses. De ahí que el papel del sector bancario, de esa veintena de entidades financieras nacionales que tienen sus balances ampliamente `sembrados´ de papel del Estado -bonos, obligaciones y letras- encuentre reconocimiento oficial en el Gobierno.

El Ejecutivo tiene previsto una nueva gira internacional (road show investor) para ofrecer esa nueva imagen creada a partir de los datos positivos que le proporciona la entrada de inversión extranjera y el mayor control de las principales fuentes del déficit (las cuentas de las CC AA) público. Una gira en la que también se piensa explicar tanto la reforma financiera acometida por el Gobierno como el papel desempeñado por la banca en la financiación y apoyo del Tesoro. Un reconocimiento que aunque llega tarde se puede calificar de justo, si bien, nunca hay que olvidar que los cambios en el sector se están llevando a cabo con un ingente volumen de recursos públicos que bien estarían destinados a otros usos sociales o de formación de capital. Por todo ello, el por lo que Gobierno quiere tratar al sector bancario con `guante blanco´.

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