edición: 2515 , Lunes, 23 julio 2018
08/03/2010
El Estado tiene un 12% de autocartera

El Gobierno no cree que al Fondo de Reserva de pensiones se le pueda sacar más de un 5%

Una gestión de inversiones tan concentrada ha llamado la atención de otros gobiernos europeos
Juan José González

Si la reforma de cualquier aspecto relativo a las pensiones resulta tarea delicada, cambiar el reglamento del Fondo de Reserva de la Seguridad Social se antoja como poco menos que misión imposible, pero no sería mal asunto aprovechar la coyuntura en la que tendrán lugar algunas reformas de las pensiones para adaptar varios aspectos del citado Fondo de Reserva a la realidad actual. La semana pasada, el secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, vino a expresar que no estaba el horno para bollos si de hacer reformas se trata. El Fondo de Reserva, ese saco de recursos excedentarios, aportados por los cotizantes -y propietarios- españoles, es gestionado por el Estado atendiendo a criterios extremadamente conservadores y rígidos desde hace varias décadas. Y desde entonces se mantiene funcionando con idéntico rigor e inflexibilidad bajo las normas de un reglamento un tanto obsoleto.

El Fondo de Reserva alcanzó 62.500 millones de euros en diciembre pasado, según las cuentas de Granado, lo que significa casi un 5% más que un año antes. Esa cantidad supone poco más del 12% de la deuda pública viva del Estado español, por lo que se puede afirmar que, si la mayoría de los fondos que integran el Fondo de Reserva se invierten, según los criterios de su reglamento, en deuda pública española, la autocartera del Estado español equivale a ese 12%. En numerosas ocasiones, técnicos de uno y otro partido han considerado que una autocartera de ese porte demostraba la falta de sensatez para gobernar las inversiones públicas, en concreto, de ese Fondo de pensiones. Y no hay legislatura en la que se plantee alguna iniciativa de estudio de alternativas al respecto. Al respecto, se entiende cambiar los criterios y alguna norma fija del reglamento del Fondo.

Dicho reglamento señala que las compras que realice este Fondo para rentabilizar su cartera consistirán en la adquisición de títulos de deuda pública de tres Estados de la zona euro, Alemania, Francia y Países Bajos, además, por supuesto, de la deuda pública española, otro aspecto que debería sufrir una profunda revisión. Así que entre los cuatro Estados se debe asegurar una rentabilidad razonable, dice el reglamento, a los fondos de reserva. Sorprende, en primer lugar, que la gestión profesional de esa ingente cartera de liquidez continúe depositada, únicamente, en manos de funcionarios públicos sin el asesoramiento externo debido. Sorprende igualmente, que las colocaciones de dicha liquidez tenga tan limitadas opciones de inversión, arriesgando decisiones que van contra las más elementales reglas de cualquier inversión, como es la excesiva concentración de riesgos en cuatro bonos (alemán, francés, holandés y español).

Ya se sabe que no es comparable, pero si a la banca privada, y demás cotizadas, la Ley de Sociedades Anónimas le limita a un máximo del 5% del capital en autocartera, igual el fondo debería seguir reglas similares. Si la finalidad de las autocarteras, entre otras, es facilitar al mercado contrapartida a las operaciones de compra la liquidez y aprovechar situaciones de debilidad en el precio de las acciones, el volumen de autocartera de ese fondo podría estar justificado, aunque no hay que perder de vista la actuación de esa gigantesca autocartera en la formación libre de precios.

No es la primera vez que desde la Secretaría de Estado de la Seguridad Social se han sugerido al responsable de la cartera de Trabajo algunas reformas en el reglamento del Fondo, sugerencias que fueron rechazadas por la permanente inoportunidad política del asunto. El peligro –el riesgo- de una gestión de inversiones tan concentrada como la del fondo, ha llamado la atención de otros Gobiernos europeos en los que una parte de la liquidez de reserva de pensiones se delega en gestoras privadas de fondos.

La gestión del Fondo es conservadora –ultraconservadora- y elimina cualquier posibilidad de invertir en otros mercados de renta fija y variable. Tiene establecido como criterio de actuación evitar las situaciones de alta volatilidad de los mercados así como aquellas con un elevado componente especulativo. Los Fondos de Reserva de la Seguridad Social se mantienen a día de hoy –y así terminarán en el presente ejercicio- de forma mayoritaria en renta fija, en bonos y obligaciones del Estado, del Estado español, puesto que se han retirado fuertes cantidades de deuda alemana y francesa, en parte, por la mayor rentabilidad del bono español, y en parte porque produce una mayor demanda de papel que sirve para recortar el precio de las emisiones del Estado.

Pero el ministro de Trabajo, inmerso en otros problemas de mayor prioridad, se muestra confiado en la buena salud del Fondo de Reserva, del que asegura “es tan sostenible como el sistema mismo de la Seguridad Social, plenamente garantizada hasta el año 2023”. Lo que no resta para que desde otras secretarías de Estado, animen al Gobierno a introducir alguna reforma en el reglamento que haga más flexible y razonable la gestión de los fondos y, sobre todo, más dinámica en busca de mayor rentabilidad, sin falta de llegar a perder los papeles.

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