edición: 2576 , Miércoles, 17 octubre 2018
24/09/2012
Todo pendiente del rescate soberano

El Gobierno no tiene una postura común en Bankia

El plan estratégico de la entidad prevé la segregación del 50% de su tamaño actual
Juan José González

Semana crucial para el futuro de Bankia. Como también lo será para el Gobierno, puesto que es el primer interesado en resolver el fiasco de la entidad financiera. Es su propietario, dueño y señor de los pasivos y de los problemas. Despejar el futuro de la entidad depende, en gran parte, de cómo resulte el escenario de la economía española en una situación de rescate, hoy en plena negociación, según ha reconocido este sábado el presidente Mariano Rajoy. Es una partida complicada la que se le presenta al mandatario. Bankia es, para Bruselas, algo así como un tumor, el tumor maligno de la economía española. Es la ficha que ha dejado al descubierto la posibilidad de que el contrario anuncie el jaque (al Reino). Las necesidades de capital auditadas por expertos independientes (Oliver Wyman) no dejan lugar a dudas: confirmarán los peores augurios y la entidad financiera necesitará todo lo escrito y algo más. De ahí que las especulaciones sobre alguna solución alternativa hayan regresado a la mesa del Ejecutivo.

Es probable que la situación de provisionalidad en la entidad financiera no pueda alargarse mucho más allá del mes de octubre. Es un mes crítico en el que seguramente se conocerá si el Gobierno español solicita el rescate a la Unión Europea. Un mes donde se conocerán las principales líneas de los presupuestos generales del Estado para 2013. Numerosas decisiones de carácter crítico que a su vez determinarán el futuro del sector financiero. El Ejecutivo se viene planteando desde su nacionalización, la tesis de la fragmentación del coloso financiero ahora intervenido. Se trata de una alternativa que resolvería numerosos problemas al Ejecutivo y, por supuesto, al propio banco. La partición de Bankia en media docena de unidades lograría, de golpe, un primer objetivo como es la reducción de tamaño, un aspecto en el que Bruselas ha mostrado su desacuerdo desde el día siguiente a la nacionalización.

Trocear Bankia puede parecer ahora mismo una tarea de colosos, como colosal será la inyección de 26.000 millones de euros que apunta el informe de Oliver Wyman (colosales también los 23.465 millones que calculaba Goiri, aunque fueran a ojo). El plan estratégico de Bankia, con un horizonte de siete años, parece que tiene en cuenta esa hipótesis; es decir, una vez saneada, verá reducido su tamaño actual en un 50%. Si ese es el horizonte, en los próximos meses la reducción de oficinas y de personal será una de sus principales actividades, trabajo de adelgazamiento que ya esta en marcha desde hace varios meses.

El plan estratégico en el que vienen trabajando los responsables del banco, tiene en cuenta que la entidad recibirá, al menos 19.000 millones de euros -agujero patrimonial- que el problema de los preferentes se resolverá cuando Bruselas dictamine el volumen de quita de dichas participaciones y esta aún pendiente de resolución el asunto de la contabilización del crédito fiscal de 6.000 millones de euros, todo lo cual dejará las necesidades reales en los 19.000 millones calculados en Bankia.

Goirigolzarri ha mantenido desde el principio que se trata de una cantidad sí o sí necesaria para seguir adelante y ha venido haciendo hincapié que es una cifra asumible (“la economía española se lo puede permitir”) por el sistema financiero español, sin duda, con el Estado como accionista. Y es posible que no le falte razón al ejecutivo vasco si el objetivo es evitar la explosión del banco en crisis. Pero la tesis de la inyección “colosal” de fondos por parte del accionista único, tiene ahora sus inconvenientes. Se trata de un accionista (el Estado) en serios apuros para financiarse, apuros para pagar las pensiones, obligado a “tirar” del fondo de reserva de las pensiones (que para eso está), obligado también a hacer acopio de ingresos fiscales y extremar el trabajo en recortar costes, prestaciones, etc. 

Colosal desembolso que ni es bien visto entre los socios de la Unión Europea ni en el Fondo Monetario Internacional, dos centros desde los que se sugieren otro tipo de soluciones, drásticas, por supuesto. 19.000 millones de euros para cubrir tamaño agujero patrimonial, es considerado en la Unión como el principio y el fin del saneamiento del sector bancario español, como si todo dependiera de la salvación, en este caso de Bankia. Y como si Banco de Valencia, Catalunyacaixa, Novagalicia, Banco Mare Nostrum, Popular, Liberbank, Ibercaja y Unicaja no fueran a necesitar del orden de los 25.000 millones de euros. Así que no extraña que el Gobierno no tenga una postura común respecto al futuro de Bankia, sobre todo, teniendo en cuenta que esta en juego el rescate.

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