edición: 2325 , Miércoles, 18 octubre 2017
11/03/2011
BELVEDERE

El Gobierno pierde otra oportunidad y la realidad vuelve a superarle

Alfonso Pajuelo

Por muy mal que nos siente, las calificadoras han afinado bien su decisión; podríamos decir que han hecho lo lógico. Mientras el Gobierno se empeñe en hacer fotos fijas desdeñando la dinámica le van a llover chuzos de punta. Que Moody’s apareciera ayer como apareció, antes de la apertura de los mercados europeos y del pronunciamiento del Banco de España sobre las necesidades de capital de la banca española, no será seguramente una conjura sino una forma más de aviso: la oportunidad crea el mensaje. Al hacerlo así lanzaba un aviso que el supervisor no quiso dar por recibido y para evitar las preguntas incómodas, sobre las que seguramente no tendría respuestas, presentó su dictamen en una fría nota de prensa hurtando a los españoles la posibilidad de recibir mejores explicaciones sobre la situación de la banca, no sobre la situación a fecha fija sino sobre las necesidades en un contexto temporal  que debe tener en cuenta la posibilidad de un mayor deterioro económico hasta el punto de convertirlo en probable. Este deterioro implicará que los “agujeros” de la banca, sobre todo los relacionados con el sector inmobiliario, se agranden, y la morosidad aumente. Y ello, a corto plazo.

Que las agencias hayan rebajado la calificación a España estaba ya descontado, hasta por el propio Gobierno.  No hay más que repasar las prisas del Tesoro en las últimas emisiones para adelantar colocaciones consciente de que venían duras.  Pero lo más importante de la opinión de las agencias de rating no es tanto la rebaja como el añadido de la perspectiva negativa, el contexto temporal. Ahí es donde el Gobierno está patinando y vuelve a no querer reconocer la realidad.

En cuanto a las necesidades de capital de la banca, las cifras del Banco de España suenan un tanto extrañas aun y todo considerando que es una foto fija. Que sólo sean 15.000 millones -11.000 si consideramos las salidas a bolsa- sería estupendo, una noticia magnífica que revelaría un sector financiero bastante saneado a pesar de los pesares. Pero ni las cifras ni las posibilidades reales de captar capital se corresponden con la realidad, esa realidad dinámica que define la perspectiva. Cabe añadir cualquier adjetivo de cantidad según sea el optimismo o voluntarismo del observador pero que es negativa parece indiscutible, al menos a corto plazo. El Gobierno y el Banco de España vuelven a ir por detrás de los acontecimientos y mucho nos tememos que eso provocará parches y enmiendas sucesivos. Han perdido otra oportunidad.

La situación es inquietante porque entramos en un círculo vicioso. La credibilidad de las cifras oficiales está muy baja –en cuanto a las necesidades de capital-. Encima, su rebaja mediante la salida a bolsa queda en el aire porque los inversores se lo van a pensar muy mucho y los que decidan acudir lo harán con la vista puesta en los rating; y estos, ya saben, tienen perspectiva negativa, con lo que el precio y la cuantía de las colocaciones –íntimamente relacionados en este caso- añaden más dificultad al empeño. No va a ser fácil colocar. Y eso las que coloquen porque hay varios grupos que posiblemente no puedan ni planteárselo. Y buscar inversores por libre, sin la sanción del mercado bursátil, puede ser aún más difícil porque la transparencia que implica estar el bolsa no está garantizada en estos casos.

Estamos por lo tanto ante la perspectiva de una cadena de “nacionalizaciones” bancarias que pueden incluir hasta alguno de los que intenten salir a Bolsa y no consigan colocar el 20% necesario. Y tirar los precios para aumentar las posibilidades de colocación no es  una hipótesis que se pueda contemplar por las consecuencias que tendría.

El PP se abstuvo ayer en la votación de la reforma del sistema financiero “en un ejercicio de colaboración” porque –dicen- el cuerpo les pedía votar en contra. Dicen que el Gobierno lo ha planteado mal y que todo conduce a la nacionalización. Pura hipocresía. Si eso es así, el defecto es su virtud porque la intervención pública conlleva, entre otras consecuencias, designar órganos de gestión, y eso no amarga a ningún partido político. En favor y en contra, por supuesto. A favor, porque con la intervención se podría desalojar a los más incómodos –Caja Madrid y Novacaixagalicia, en el caso del PSOE- o mantenerlos –en los mismos sitios mencionados y cambiarlos en Cataluña- en el caso del PP, que se verá en condiciones de hacerlo cuando gane las elecciones.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...