edición: 2804 , Lunes, 16 septiembre 2019
18/12/2012
Al perder la supervisión en 2014

El Gobierno quiere dar su "toque personal" al Banco de España

Nada impediría un abogado del Estado al frente del supervisor, aunque deberá probar su experiencia en el sector
Juan José González

En su cuarto año de crisis de deuda y a la sexta reunión de este año, los ministros de Finanzas de los 27 socios de la Unión Europea han dado el `sí quiero´ al supervisor único bancario. La decisión se traduce en que será el BCE el responsable a partir de 2014 de supervisar 130 grupos bancarios de gran tamaño en la zona euro. Hasta aquí la noticia conocida la pasada semana. Y a partir de aquí, alguna consecuencia inmediata: los Gobiernos deberán formar con carácter inmediato el grupo de trabajo que prepare la adaptación del sector bancario a la futura situación. Lo cual pasa directamente por el supervisor bancario central local, en este caso, el Banco de España. El grupo de trabajo, en principio integrado por seis funcionarios técnicos pero que se verá ampliado con otros cuatro que aportará la AEB, prevé comenzar su actividad el primer lunes día 7 del próximo enero. La adaptación al acuerdo europeo reduce, claramente, las funciones a los bancos centrales respectivos, algo que es contemplado en el caso español como una oportuna ocasión para redibujar a una despintada institución tras el borrascoso mandato del binomio Ordóñez-crisis bancaria. También ocasión de oro del Gobierno que ve cumplido su deseo de reformar el banco por la vía legal de su estatuto, por recomendación de Bruselas, por tanto, no necesitará hacer sangre.

Son conocidas y vienen de atrás, las ganas que el Partido Popular le tenía al Banco de España, fortín de los mejores técnicos, independientes de los poderes político y económico, díscolos e inoportunos cuando sus opiniones soplaban en contra del discurso oficial. Sensación (y percepción) que se vió particularmente agravada en la parte final, en el segundo mandato del anterior Gobernador del banco, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Gobernador incómodo para el entonces su mentor el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y auténtica pesadilla para la presidencia del nuevo Gobierno salido de las urnas a finales del pasado año. Un recordatorio de una situación calificada en su día por un miembro actual de ese gabinete como "claramente perturbadora".

Lo cierto es que, llegado el momento, y si desde Bruselas los 27 conciertan que la supervisión es una parte de la soberanía qu están dispuestos a ceder en favor de la unión bancaria, la reforma del Banco de España esta servida. En esete sentido, el Gobierno de Rajoy considera que ya tiene en sus manos la licencia de obra para proceder a ese revolcón tan deseado por los `populares´ del supervisor llamado a dejar de serlo. La obra de reforma tiene fecha de caducidad, pues los planes marcados en el acuerdo de la semana pasada, apuntan a que será el día 1 de enero de 2014 la entrada en vigor de la supervisión bancaria. Por tanto, el grupo de técnicos encargado de la misión tiene por delante todo un año para hacer su trabajo, el cual, debe pasar tan sólo el trámite de información en la Comisión de Economía del Congreso.

Un conocedor de la crisis del Banco, y testigo del cambio de Gobernador, recuerda que hace apenas seis meses, el acoso e intromisión política era de tal magnitud que hacía casi imposible mantener el ritmo de trabajo necesario. Injerencia en cualquier asunto del banco por la vía de las indemnizaciones millonarias a los directivos de las cajas, los errores del saneamiento financiero, malversación de fondos de las entidades quebradas... no se salvaba nada ni nadie de los acusadores (PSOE, PP, IU, CIU y demás arco parlamentario). En el culmen del acoso político, la mediación interesada por orden del Moncloa, de poner paz y orden en el Banco, tuvo lugar cuando Luis de Guindos aseguró que tras el nombramiento del nuevo Gobernador no habría reforma del estatuto. Zanjado el asunto, el acoso parece haber remitido aunque no significa que el Ejecutivo haya aplicado, en este caso, una amnistía, de ahí que el acuerdo de supervisor único bancario sea el anillo al dedo o el Pisuerga para darle "un toque personal" al futuro supervisor.

Ese `toque´ pasaría, según una fuente bien informada, por modernizar la institución. Y ¿qué entienden en Moncloa por modernizar? En primer lugar, rejuvenecer, aunque el primer y único movimiento conocido hasta el momento, parece llevar la dirección contraria, pues la modificación de hace cinco meses eliminó el límite de edad para el cargo de Gobernador, con lo que el actual (Luis María Linde, mayo 1945) podrá cumplir el mandato de seis. La explicación oficial estimaba que el momento de encrucijada del sistema financiero obligaba a dar cierta continuidad en la figura de Linde. En todo caso, Moncloa no desiste y espera proceder a rejuvenecer los cargos ejecutivos de la institución.

El equipo de Gobierno se muestra repentinamente seducido por el modelo de gobernador inglés (BoE), no tanto a su carácter de gobernador importado de Canadá, Mark Carney, como a sus 47 años de edad. Buscan igualmente la experiencia, la cual debe estar avalada por una trayectoria razonable. Al respecto, la vicepresidenta habría señalado que no procedía que un secretario de Estado pasara a ser Gobernador del Banco, en alusión directa a Ordóñez. Y es que Moncloa amenaza con romper moldes, ser, incluso, original, para dejar su impronta en la institución financiera. Si el asunto -en suma, la apuesta política- sale bien, no descarta ampliar a un segundo mandato, esta vez más corto, de cuatro años.

Llama la atención el celo un tanto desorbitado del PP en la oposición y ahora en el Ejecutivo, focalizado en esta institución financiera, antaño al margen de la lidia política y motivo de respecto a su independencia, prestigio y credibilidad, y que ahora forma parte de las obsesiones de, entre otros de la vicepresidenta del Gobierno, meses atrás volcada en dotar de mayor trasparencia e indepedencia a la institución.

Sáenz de Santamaría aseguró en su día que si el PP ganaba las elecciones "reforzaría las competencias del organismo y su cuerpo técnico de inspectores con una cualificación y consideración similar a los de Hacienda". ¿Estaba pensando en un abogado del Estado para el despacho principal? Es posible, pues las notas que obran en poder de los técnicos no lo impiden "siempre que se demuestre su experiencia en la gestión en una sociedad financiera". Todo un síntoma.

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