edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
17/01/2014
Política comercial de Estado
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia

El Gobierno quiere repetir el `roadshow´ de Bankia pero con empresas públicas

Presiona la banca de negocios -llega hasta Moncloa- tan inquieta por un mercado al alza como conocedora de las urgencias financieras del Estado
Juan José González

Aseguran en el sector que el presidente del Gobierno ha convencido a los inversores en Washington para que se interesen por Bankia, la `joya´ de la Corona y de la mismísima crisis, a la que los medios internacionales no han dudado en bautizar como la viva imagen de la recuperación española. La entidad pasa por sus días más dulces, protagonista de un roadshow oficial internacional que en una gira política ha presentado y ofrecido su dueño: el Estado. Así las cosas, la delegación española a su regreso de la Casa Blanca, es portadora del interés de una docena de inversores de aquel país que descubren ahora el enclave privilegiado de la Península y, en particular, de una entidad financiera: Bankia. Y lo cierto es que la `joya´ en cuestión, a fuerza de ser `mimada´ y `vestida´ con 24.000 millones regresa ahora a la alta sociedad con menos riesgo de deterioro, con los saneamientos cumplidos e incluso mejor en morosidad que varios de sus competidores, y encima, está en precio. El escenario pintado es el ideal para inversores -que llegarán- con dinero dispuesto, algo que no escapa al Ejecutivo que, satisfecho con el método, piensa repetir en próximas salidas. Pero esta vez con empresas públicas.

La visita a la Casa Blanca era la foto y el leit motiv de un viaje de política de Estado. Pero el contenido era comercial, económico y financiero: se vendía y se vende el país. Y se venderá cada vez más y con mayor intensidad. El método de política comercial es viejo, tan rancio como que Francia y Reino Unido lo llevan practicando desde hace más de dos siglos. Alguien en Moncloa ha debido considerar que de la misma forma que los presidentes de gobierno franceses e ingleses se hacen acompañar en sus viajes de maletas llenas de empresas que ofrecen a lo largo y a lo ancho del mundo, por qué iba a ser menos el español. En esta línea de trabajo, señalan medios empresariales presentes en el reciente viaje de Rajoy a EE UU, se debe enmarcar la actividad política comercial desplegada por el cuerpo técnico de Moncloa.

Lo cierto es que el Ejecutivo español, con la coyuntura por montera, no ha realizado un mal papel que, si bien no sea digno de un Oscar, sí hay que reconocer el amplio despliegue de técnicos y medios para en apenas cuatro días reunir a casi un millar de empresarios e intermediarios, ambos interesados en invertir en la economía española. Se sabía que las entidades financieras eran -y siguen siendo- un bocado apetecible de numerosos fondos internacionales. Un interés centrado en buena parte de los balances bancarios, en su mayoría saneados, limpios, con mayor control, con menos impagados, con mejores ratios y, sobre todo, con la voluntad política del Gobierno de privatizar todo lo intervenido. En otras palabras, necesitado y presionado en recuperar los fondos públicos empleados en el rescate.

Hay interés en adquirir bancos españoles, enteros o por partes. Interés por adquirir carteras de crédito, bienes inmobiliarios y activos que pueden mejorar su rendimiento en el marco de la recuperación económica general. Es el argumento basado en que la economía española tiene mayor margen que otros socios de la Unión Europea porque parte de una situación más negativa y ahora saneada. Puede que el caso de Bankia haya servido al equipo de Moncloa para lanzar el plan de vender entidades financieras al mejor postor o al más interesado. Ahora tan solo resta que los pretendientes, además de serios, hagan acto de presencia. 

Sin embargo, los potenciales inversores, los interesados en fichas, carteras y demás activos, bancarios y no bancarios, tienen prisa. La banca de negocios sabe que el margen será mayor si una operación de compra se realiza en el momento adecuado, es decir, en el arranque desde el suelo del mercado. Los intermediarios financieros tienen prisa por engancharse a la tendencia del mercado, caso del bursátil, al alza. Las valoraciones están bajas y la mayoría de las piezas están a tiro: es el momento. Momento para reactivar las salidas a bolsa, las opas. Hay buenas expectativas, parecen sólidas a tenor de los diversos informes macro de casas privadas y de organismos internacionales.

Por eso, si el método utilizado en Bankia por el Gobierno en su política comercial ofrece buenos resultados, por qué no repetir el mismo viaje pero esta vez con empresas públicas de transportes, ferrocarril, comunicaciones, aeropuertos, construcción naval… a cuyos balances deberá dedicar el Gobierno recursos públicos que reducirán a anécdota el rescate bancario. Recursos que además no tiene.

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