edición: 2494 , Viernes, 22 junio 2018
01/07/2014
Otra vez la `fórmula´ Lagares

El Gobierno se conjura contra la economía sumergida

Un grupo de expertos propondrá la forma de reducir las operaciones de pago en metálico
Juan José González

El Gobierno se pone las pilas para reducir el dinero negro del país. A esta labor se viene dedicando en los últimos meses un singular equipo de expertos (en la sombra) integrado por representantes del Banco de España y los ministerios de Economía y de Hacienda, así como un grupo de economistas. Se espera que elaboren un informe al estilo del realizado por Lagares sobre la reforma fiscal, pero que en este caso no sería presentado en público. El Ejecutivo inició la lucha contra el fraude hace poco más de año mediante nuevas medidas de control de billetes y monedas en determinadas transacciones comerciales, superiores a 2.500 euros. Del mismo paquete de medidas se intensificó el control en empresas que utilizan los billetes de mayor importe. No se tiene constancia de los resultados de aquellas medidas, pero sí se reconoce, oficialmente, algún avance. En concreto, el aumento del uso en los pagos electrónicos, como pago con tarjetas, cheques y transferencias, reducen el peso de la economía sumergida con carácter general en España. Un dato para la esperanza de que se reduzca por debajo del 10% el dinero `B´, es que se intensifiquen los pagos por tarjeta. No hay que olvidar que España figura en posición destacada en el grupo de países con mayor fraude de Europa con casi el 20% del PIB en economía sumergida.

El grupo elegido por el Gobierno para elaborar el informe, espera concluir en los próximos meses el trabajo con las prisas propias que suponen una primera entrega de las conclusiones, que se producirá tras el verano. Los trabajos parecen caminar en la buena dirección, puesto que el origen de los movimientos de dinero negro está más identificado desde que su principal `aportador´, el sector inmobiliario, echara el freno hace unos años. La importancia del parón de la construcción se ha traducido en una disminución de casi un tercio en el total de las operaciones de pago en metálico por actividades irregulares y, por tanto, de trabajos y obras no declarados. Algunos estudios sectoriales vienen a confirmar que la economía sumergida sin el sector de la construcción podría llegar a reducirse un 15% si los pagos electrónicos aumentasen un 25%. Otros cálculos menos optimistas señalan que una política de incentivación de los pagos electrónicos en un 15% tendría un impacto de 24.000 millones de euros que se recuperarían para el sistema.

La tendencia de los medios de pago en España iba por el camino más correcto para acercarse a la media europea en número de transacciones de pagos electrónicos. Pero la crisis rompió esa tendencia a finales de 2007. A partir de entonces, las transacciones electrónicas por habitante y año, cayeron por debajo de la media europea, con el consiguiente aumento de las transacciones en `B´. En este aspecto, los expertos acostumbran a poner a Suecia como el modelo ideal para terminar con el dinero negro, y recuerdan que en varias ciudades del país nórdico hace ya algún tiempo que no aceptan los pagos en efectivo, en cash.

El comportamiento tanto del público como de las empresas en los últimos cinco años, ha tendido a reconocer algunas ventajas en el uso del efectivo frente al pago electrónico. En algunos casos, el efectivo conseguía abaratar los precios, en otros, sin embargo, el objetivo estaba más relacionado con el hecho de no dejar rastro. La práctica viene mostrando que la mejor medicina para hacer frente a la economía sumergida no es otra más que incrementar los controles sobre el efectivo y, sobre todo, estimular el uso de los pagos electrónicos. Un estudio de Visa Europa y A.T. Kearney, estima que por cada diez puntos de aumento en los pagos electrónicos, se reduce entre un 4% y un 6% el peso de la economía sumergida. El porcentaje de reducción del dinero negro sería muy superior si aumentase la utilización de las tarjetas.

Los datos publicados recientemente por el Banco de España, apuntan a un proceso de recuperación de las operaciones con tarjetas, cuyas compras con dinero de plástico en el primer trimestre del año superan a las realizadas en el mismo período de un año antes, dato que confirma la recuperación del gasto con tarjetas, y también sube el número de plásticos en circulación hasta superar los 68 millones, si bien un año antes se acercaban a los 70 millones.

Por tanto, los hechos están animando en los últimos meses al Ejecutivo en su lucha contra el dinero negro y la economía sumergida. Estos datos del Banco de España parecen venir como anillo al dedo para promover un mayor uso de las transacciones por medios electrónicos, especialmente, las compras, los pagos, para dejar el efectivo para pequeñas cantidades. En esta estrategia para controlar pagos y dinero, la reducción del número de cajeros (actualmente estancada en 52.000) parece ser una buena noticia en la medida en que a menor número de puntos donde obtener cash, mayor será la propensión a utilizar los pagos electrónicos. Aunque algunas medidas fiscales como las anunciadas recientemente y que entrarán en vigor el próximo año, pueden tener un efecto muy contrario al deseado y perseguido. Ya se sabe, por experiencia, que la economía sumergida y el dinero en `B´ se vienen arriba cada vez que los gobiernos agitan los impuestos. 

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