edición: 2783 , Viernes, 16 agosto 2019
15/11/2016
La valoración del poder adquisitivo

El Gobierno se olvida de la inflación en la futura reforma de las pensiones

Sus cálculos sólo contemplan la valoración nominal de las pensiones
Juan José González
Siguiendo el ejemplo del capitán de un barco que se hunde, el Gobierno ha comenzado a repartir salvavidas. El reparto, más claro y conciso expresado hasta la fecha por el nuevo-viejo Ejecutivo, tuvo la forma clásica del `aviso para navegantes´ que tanto agrada y cautiva a los políticos: "en la próxima legislatura -ya estamos en ella- será compatible el cobro de la totalidad de la pensión de jubilación con un empleo". En pocas palabras, la gravedad de las pensiones futuras es máxima y la incertidumbre actual que pesa sobre el mercado de trabajo es equivalente, pues se desconocen los efectos de la `compatibilidad´ de pensión y trabajo sobre el empleo futuro de, por ejemplo, los jóvenes. La opinión más extendida en el mundo laboral es que la nueva norma no persigue el aumento de la recaudación, si no asegurar que el trabajador con ingresos medios y bajos -que no ha podido ahorrar- pueda compensar la bajada de las pensiones. El resultado dependerá del porcentaje de bajada y de la oferta de trabajo. También de la inflación.
Las cuentas oficiales, las que se hace el ministerio de Trabajo desde hace dos años, barajan hipótesis negativas, catastrofistas desde el punto de vista de los efectos y resultados para los futuros pensionistas, pero que se resumen en una probable bajada relativa de las pensiones de entre un 25% y un 40% en un plazo medio de cinco a siete años. Malas noticias sin duda que el nuevo Ejecutivo trata de compensar con una nueva normativa de la que, por el momento, se desconoce su mayor parte. Es probable que el grueso de las ideas del Gobierno en materia de reforma del sistema de pensiones, vaya a ser el núcleo central de las negociaciones con las fuerzas políticas de la oposición parlamentaria.

Pero para ir abriendo boca, la propuesta de la ministra Fátima Bañez, permitiendo en el futuro la compatibilización plena entre el cobro de la pensión de jubilación y el trabajo, una vez cumplida la edad de legal de jubilación (o retiro) ha servido para lanzar dos mensajes de forma inmediata: el primero, el relativo a que el Ejecutivo se muestra sensible (al fin) al tratamiento de un grave problema como es la sostenibilidad de las pensiones, y para lo cual obrará en consecuencia proponiendo nuevas normas y, el segundo, poner sobre la mesa, para provocar un debate público sobre la necesidad de recortar las pensiones (bajada relativa) como una parte de la solución general.

La intención del departamento de Trabajo, no es únicamente reconocer que la realidad ha cambiado, si no también la de enmendar la reforma de 2013 por la que ningún trabajador por cuenta ajena contaba, a partir de esa reforma, con algún incentivo que le animara a dejar de trabajar y convertirse en pensionista. De ahí que la propuesta que formará parte del futuro nuevo sistema de pensiones contemple la compatibilidad de pensión y trabajo (y por tanto, de su legalidad) como un interesante estímulo a los trabajadores en edad o posición de retiro. 

Hasta el momento, no parece que las propuestas de Trabajo hayan sido mal recibidas por las principales fuerzas sindicales, si bien, es probable que no se pronuncien hasta que se conozca el texto en su totalidad. En cualquier caso, la compatibilización entre pensión y trabajo tiene visos de ser beneficiosa para la mayoría de los trabajadores como también para los ingresos de la seguridad social, en tanto que se compensaría una parte de los pagos de las pensiones.

Sobre la propuesta lanzada -presentada en rueda de prensa por la ministra de Trabajo el mes pasado- se podría decir que es una primera pieza del futuro edificio del sistema de pensiones, que es más que probable que los futuros pensionistas deban (debamos) hacerse a la idea de que las rebajas (entre un 25% y un 40% de algunos cálculos) afectarán, sobre todo, a las pensiones más elevadas y en menor medida a las más bajas. Sin embargo, la valoración nominal de las pensiones, con ser un elemento trascendental no parece que será el único sobre el que deba precisar y afinar el Ejecutivo en su reforma, pues tan importante es el valor nominal como el valor adquisitivo de las pensiones, habida cuenta de la importancia de mantener como objetivo prioritario en toda Europa la inflación en torno al cero. Un asunto que por el momento no contempla el Gobierno.

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