edición: 2828 , Viernes, 18 octubre 2019
22/07/2013
Para aplicar en 2013

El Gobierno sopesa medidas para lograr sus objetivos presupuestarios

Carlos Schwartz

El déficit acumulado de las Administraciones Públicas en los últimos cuatro trimestres hasta el cierre del primer trimestre de este año es del 6,8% del producto interior bruto (PIB). Sin embargo, el déficit de 2012 se ajustó del 8% a un 7% final del PIB sobre la base de aplicar medidas excepcionales.

Sin esas medidas, como la eliminación de la paga de navidad de los funcionarios el déficit hubiera quedado un punto por encima. Lo cual indica que si se depura de esas medidas excepcionales al déficit de 2012, en realidad este año el déficit acumulado para los últimos cuatro trimestres -que incorpora tres trimestres de 2012- sería realmente del 7,8% y no del 6,8% del PIB. Estos datos son sin contabilizar los costes del saneamiento del sistema financiero de los cuales nos ha eximido la Comisión Europea para dar la nota. Si se tiene en cuenta que la CE ha flexibilizado sus exigencias en dos puntos porcentuales para este año tolerando un déficit del 6,5% y de tres puntos en 2014 con el 5,8% propuesto, la posibilidad de no alcanzar esos objetivos empuja al Gobierno a considerar la batería de medidas de último momento y de carácter excepcional que deberá adoptar para lograr el encaje.

A la vista de que el ritmo de reducción del déficit es baja, del 0,2% en el primer trimestre de este año, una proyección de ese ritmo es que se acabaría el año con un déficit del 7% en el mejor de los casos.

Siempre  y cuando se mantenga ese ritmo débil de reducción. Por otra parte la recaudación fiscal no muestra signo alguno de crecimiento, lo que puede hacer que los resultados sean peores. A la luz de esta situación, fuentes de medios financieros y analistas privados consideran que es inevitable “la adopción de medidas excepcionales para lograr un ajuste de entre el 0,5% y el 1% del PIB”. Fuentes próximas al Gobierno no descartan que “no sea suficiente con los esfuerzos que se han hecho hasta ahora”, pero se niegan a especificar qué otras medidas puntuales y no recurrentes se podrían adoptar, o si se tomaría alguna medida que afectaría la vertiente fiscal como los impuestos indirectos.

“Seguramente el tema quedará sujeto a debate en el Consejo de Política Fiscal con las autonomías que posiblemente se reúna esta semana”, de acuerdo con una de las fuentes consultadas que espera que se exija “sacrificios” a las autonomías.

En este contexto se debe tener en cuenta que la deuda pública de España según el protocolo del déficit excesivo ha crecido 4 puntos porcentuales entre el cuatro trimestre de 2012 y el primer trimestre de este año para alcanzar al 88,2% del PIB. Hay una noticia peor. Esa misma deuda sin aplicar el protocolo del déficit excesivo ha crecido hasta el 117,8% del PIB. En la medida que dentro de esta última cifra hay partidas que se incorporan con retraso al PDE, es de suponer que acabaremos el año en el 100% del PIB medido por esa vara. Mientras, el saneamiento del sector financiero va con retraso y el crédito para las empresas brilla por su ausencia por más que el Gobierno se llene la boca. Por cierto, y respecto de lo de llenarse la boca, el ministro de Economía Luis de Guindos declaró en San Petersburgo el fin de semana que las reformas estructurales acometidas por su gobierno han hecho posible que España genere tasas positivas de empleo con sólo un 1% de crecimiento anual del PIB, contra lo que ocurría antes de las reformas.

La declaración se las trae. Ocurre que en la medida que el incremento de productividad de la economía española se basa en el paro. Es decir en un drástico aumento en la cantidad de trabajo ejecutado por cada trabajador sin contrapartida económica, existe un cierto margen para que con crecimiento bajo se aumente el empleo. Por la sencilla razón que no se podría exprimir más a los trabajadores empleados, so pena de convertirlos en trabajadores esclavos. Mientras, los datos medios trimestrales desestacionalizados demuestran que la caída de la afiliación a la seguridad social ha sido de cinco décimas porcentuales en el segundo trimestre comparado con las 0,8 de caída del trimestre anterior.

Por sectores la caída de la afiliación en servicios se ha detenido, pero se mantiene aunque más lenta en la industria. Las estimaciones de fuente privada indican que los datos son compatibles con una caída del PIB del 0,2% en el segundo trimestre y del 0,5% en el primero. Es decir que se sigue destruyendo empleo pero es probable que en algún momento este año veamos que la destrucción de empleo tiende a cero. Otra cosa es que se cree empleo.

Mientras, vale la pena decir que, pese a lo antes señalado, si el paro registrado no aumenta es porque los parados dejan de apuntarse en las oficinas de empleo. Este es un fenómeno cada vez más acentuado en particular entre los jóvenes desalentados que optan si acaso por malvivir a expensas de ingresos sin declarar mientras viven en casa de los padres. Afirmar que este es un éxito de las reformas estructurales acometidas por el Gobierno a la luz de estos datos es poco razonable cuando menos, pero este no es un Gobierno que se precie por decir como van las cosas de verdad. Si se mira el panorama político, se puede entender esta fascinación por pintar un cuadro que poco tiene que ver con los hechos reales.

Para colmo de males, y aún teniendo en cuenta que los datos de paro registrado pueden estar maleados por la desesperanza, la tasa de cobertura de los desempleados por las prestaciones de la seguridad social sólo abarca al 61,5% según los datos de mayo y su caída se ha acelerado. Esto quiere decir que los parados de más larga duración y mayor edad son los que están quedando desprotegidos de forma acelerada y sin perspectivas de empleo ni a corto ni a medio plazo. Entre otras cosas por la ausencia de toda política activa de empleo. No hay indicios de que exista una tendencia a resolver estos problemas, y en el mejor de los casos si se para la caída del desempleo en 2014 pasaríamos de una tasa de paro del 27,1% en que puede acabar 2013, al 26,7%. A la luz de ello, todo pensamiento sobre equilibrios presupuestarios es ociosa. La única variable económica positiva real es la de las exportaciones, que contribuirán al PIB 2,3 puntos este año y 1,2 puntos en 2014, es decir tenderá a reducir su participación porcentual en el crecimiento económico. Estamos de conjunto ante un paquete que está muy lejos de estar bien atado.

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