edición: 2764 , Viernes, 19 julio 2019
09/05/2013
Por el incumplimiento del déficit

El Gobierno teme un cambio negativo en el rating soberano

Malos augurios para el equipo económico de Rajoy, que no consigue convencer al mercado con las `buenas´ cifras de riesgo, bono y bolsa
Juan José González

Entre las propuestas de sanciones de algunos gobiernos y las amenazas veladas y expresas de algunos organismos internacionales, el sueño de una agencia de calificación europea parece una idea que ha pasado a mejor vida, o quizás, por el momento, duerme diluida con la sordina del freno de la Unión Europea impuesto a las agencias de rating en noviembre pasado. No se entiende, sino, el silencio y la discreción que muestran las calificadoras de riesgo y crédito, pues la coyuntura económica parece haber seguido su rumbo con episodios recientes que bien podrían haber justificado la vuelta a la carga de sus analistas con polémicas opiniones. Así, la ruptura de un silencio que ahora, quién lo iba a pensar, se había convertido en cómplice –no se sabe de quién- parece estar próximo, a la vuelta de la esquina. El Ejecutivo español puede verse sorprendido por estas calificadoras, a pesar del trabajo que viene desarrollando en las últimas semanas para hacer más visibles algunas cifras.

Lejos queda aquel reproche a la actuación de las famosas agencias Moody´s, S&P y Fitch, respaldando en su día prácticas y comportamientos que se situaron en el inicio de la crisis financiera y detonante de posteriores catástrofes. Aun así, el tiempo no acaba por curarlo todo y su actuación (irresponsable) en el episodio de la crisis soberana de Grecia permanece en el recuerdo de todos. Un episodio que forzó la intervención de la Comisión Europea imponiendo a las calificadoras algunas medidas de control, como por ejemplo, la publicación de un calendario anual que detallara las fechas en las que se valorarán las deudas soberanas de los Estados miembros y evitar turbulencias en los mercados.

Y es cierto que la intervención de la UE ha dado algún fruto en términos de certidumbre, transparencia y sobre todo en estabilidad en los mercados financieros. Parece que en este sentido, se impuso la cordura de unos y otros, hasta el punto de que la medida propuesta por algunos miembros de prohibir las calificaciones de los países intervenidos, no fue aprobada. Medida que, por contra, sirvió para calmar, en parte, algunas propuestas de sanción y denuncias por fraude a instancias de países como Italia y Argentina.

En los últimos meses se ha especulado en el mercado de deuda con la posibilidad de que el ministerio de Economía y el entorno de asesores económicos del Gobierno español, estuvieran `trabajando´ en tándem un cierto reconocimiento de las calificadoras para `ganarse´ el favor o el reconocimiento del trabajo y resultados de las últimas cifras de la economía. Y es cierto que desde principios de abril se desarrolla con intensidad -en los dos centros de poder- una intensa labor orientada hacia el logro de mayor visibilidad de las cifras `madre´, esto es; prima de riesgo, bono a diez años, mercado bursátil, subastas de deuda y, en fin, otros datos macro que añaden dulce a una tarta que agrada al Gobierno, pero que las calificadoras saben cómo gestionar.

En este sentido, no parece que las opiniones de la calificadora Moody´s puedan considerarse como un análisis `amigo´ y que, por tanto, el trabajo oficial, el de los asesores del Gobierno, habría sido en vano (el tiro por la culata). Si bien es cierto que la agencia de rating apuntaba algún progreso en los objetivos del Gobierno, se alineaba con la opinión contraria a que se cumpla el objetivo de déficit del 4,5%, un milagro en el que ya nadie cree, pero subraya que aunque la deuda bancaria se quede al margen del cómputo del déficit, está claro que deberá ser pagada. Una perla del calibre "...continuo incumplimiento de los objetivos, están claramente deteriorando la credibilidad del plan de ajuste español", seguida de un "no esperamos que España alcance los objetivos", sitúa a la calificadora en una posición crítica con las cifras que hoy sirven al Gobierno para sacar pecho.

A la espera de nuevos informes del resto de calificadoras, que se esperan para los próximos días, todo parece indicar que las agencias ponen en duda la actual calificación de la deuda española, y que puede llevar a una recalificación del riesgo soberano, a pesar de que la coyuntura en el más corto plazo, pueda estar proporcionando al Ejecutivo un poco de aire fresco.

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