edición: 3054 , Viernes, 25 septiembre 2020
29/03/2012
100 días y “minicrisis”

El Gobierno y la reforma bancaria tropiezan con el Banco de España

Rajoy, arrepentido, dice ahora que Ordóñez ya debería haber dimitido
La interinidad de la cúpula del Supervisor le sale cara al Ejecutivo y Bruselas observa
De Guindos se puede haber apresurado en rechazar el fondo de rescate para la banca
De Guindos no remata nada de lo que propone
Juan José González

Al Gobierno y a otras instituciones, el balance de los cien primeros días ha comenzado a hacérselo la misma calle, el peor escenario posible para un “festejo” adverso. Cien días, cien, con una huelga general en la calle, con los Presupuestos Generales para nueve meses en el alero, el sector financiero desdibujado y su reforma atascada, Bruselas presionando por el fin de la reforma bancaria y ofreciendo la puerta de rescate para recapitalizar el sector. Nervios, prima de riesgo al alza, mientras el Banco de España “oficializa” la recesión. Las prisas y la urgencia se convierten, a la vista de este escenario, en el pan nuestro de cada día. Bruselas se inquieta porque identifica lentitud o freno en las reformas. Sabe que la del mercado de trabajo tarda en dar sus frutos, pero la reforma financiera puede aportar certidumbre y seguridad económica, y por tanto, circulación del crédito y así, actividad y algún contrato de trabajo.

La tensión de las últimas horas, con los inspectores de la UE de visita en la capital del Reino, obligan al Gobierno a reconocer que, si bien no se ha relajado, sí parece haber escogido algún camino equivocado, como mantener la interinidad del Gobernador del Banco de España, puesto e institución claves para una reforma que ya debería estar rematada.

Pero pasan los días -y las semanas- y resulta que el bloqueo del Banco de España y la falta de acierto en Economía –departamento que no remata nada de lo que propone- convierten esta fase de la reforma bancaria en una situación de urgencia que ha terminado por trascender el ámbito local e interesar al europeo. No se puede atribuir al Supervisor ningún papel destacado en la operación de Caixabank y Banca Cívica, movimiento cuyo mérito corresponde a ambas entidades y en particular a la absorbente como promotor de la iniciativa.

Sí se puede atribuir al Banco de España, los problemas técnicos y legales que está encontrando el pretendiente –porque sólo hay uno- de Banco de Valencia. El Banco de España esta “obedeciendo” los deseos liberales del ministro De Guindos, que viene a decir algo así como que “si el acercamiento entre las entidades se produce por el mutuo acuerdo, mejor, ya vendrán a pedir la ayuda financiera al ministerio”, frase literal y opinión de un responsable metido de lleno en la reforma del sistema financiero.

El bloqueo del Banco de España, y esa libertad que concede De Guindos a las partes, esta provocando que la situación de Catalunyacaixa se deteriore más cada día que pasa sin alcanzar una solución. La catalana se ha movido bastante bien en los últimos días, aunque con cierta “inocencia”, aseguran en el sector. Proclama que su balance admite sacrificios –faltaría más- y que la estructura de la entidad y la deuda deben pasar por el quirófano. La actitud es una muestra de dramatismo, una llamada clara de auxilio a quien más le puede interesar y encajar como estrategia de negocio, que no es otro que Banco Santander.

Al ya –y no se sabe si por el momento- tercer grupo financiero español, se le adjudica la catalana, aunque para ello deben cumplirse dos condiciones: que Emilio Botín diga que sí, y que un Gobierno con el que se mantiene distante convenga en apoyos financieros. Y el segundo condicionante es ahora el peor obstáculo a superar, pues difícilmente Emilio Botín y los suyos echarán una mano si no hay nada a cambio. Este es precisamente uno de los movimientos que estaría manejando el Gobierno: bloquear la capacidad de negociación del Banco de España para que Santander y Ejecutivo hablen sobre la reforma bancaria, el crédito, la sucesión, etc.

La solución de Novagalicia camina a velocidad óptima hacia el esperpento. En las últimas horas ha trascendido –filtraciones locales- el interés de un grupo de inversores rusos por adquirir una parte de ese 40% del capital que le restaría a Castellano y González para despejar los problemas de futuro.

Sin embargo, es otra pata de la reforma la que preocupa a Bruselas: la consolidación financiera de Bankia, cuyo tamaño de balance (303.200 millones de euros en activos) la cuarta entidad financiera española, es considerado como riesgo sistémico por Bruselas y de su “disposición a dejar abiertas las puertas del fondo de rescate”. Una parte del sector financiero valoraba el pasado martes en una reunión informal cierta “ligereza por parte del ministro De Guindos en despreciar la ayuda del fondo de rescate europeo” para eliminar las incertidumbres de la reforma bancaria.

Es posible que el ministro tenga que decir “donde dije digo, digo Diego”. Y no sólo en lo de negar el rescate para la banca, sino también en el asunto del Gobernador; algo más de tres meses que le quedan de contrato a Fernández Ordóñez mientras Rajoy hace alpinismo casero (se sube por las paredes de Moncloa, no soporta la figura del Gobernador). Así que lo que resta de reajuste en el sector financiero se tendrá que hacer entre las entidades financieras y el ministerio de Economía, es decir, como en los últimos dos meses. Incluso se da por hecho que la comunicación de las subastas (o subasta) pendientes, se lleve a cabo fuera de Cibeles.

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