edición: 2615 , Jueves, 13 diciembre 2018
15/04/2016

El Grupo de Trabajo del Artículo 29 critica el acuerdo Escudo de Privacidad con EEUU

El organismo de la UE considera que el nuevo tratado transatlántico para la información no es adecuado
Carlos Schwartz
El Grupo de Trabajo del Artículo 29 (GT29) que agrupa a los reguladores del sector de la información y es un organismo consultor de la Comisaría de Justicia y Derechos Fundamentales ha emitido un informe de 58 páginas sobre el nuevo tratado destinado a amparar los intercambios de información entre Europa y Estados Unidos bautizado Escudo de Privacidad. La opinión del GT29 no es vinculante pero sin dudas su opinión puede pesar y mucho en caso de que el nuevo tratado que vino a sustituir al anterior Puerto Seguro, declarado ilegal por la Corte Europea de Justicia, sea impugnado ante los tribunales. El anterior tratado fue derribado por un pleito cuyo actor es el joven estudiante de derecho austriaco Max Schrems. El documento difundido por el grupo de trabajo señala que el nuevo tratado es un progreso respecto del que se utilizó entre 2000 y 2015, pero al mismo tiempo señala que el tráfico de información ha cambiado mucho en los últimos quince años y que un acuerdo para el intercambio de información en la actualidad debe considerar más cosas que entonces.
La cuestión que centra las críticas es la inseguridad del tratamiento de datos desde el punto de vista de la privacidad de los ciudadanos de la UE. El documento resalta que la figura del Defensor del Ciudadano en este asunto es designado por Estados Unidos y no existen garantías de que sea un funcionario independiente de los factores del poder. El texto recoge tres preocupaciones centrales de los reguladores europeos.

La primera preocupación que el documento detalla en sus recomendaciones y conclusiones es que la redacción del nuevo tratado no garantiza de ninguna de las maneras la destrucción de la información una vez utilizada. “Este es un elemento esencial de la ley de protección de datos europea que asegura que los datos no se conservan más tiempo que el necesario para cumplir el cometido para el que fueron recogidos”, afirma el texto. En segundo término el GT29 señala que de acuerdo con la redacción del Anexo VI se desprende que la administración estadounidense “no excluye continuar con la recogida indiscriminada y masiva de datos.

El GT29 ha sostenido de forma consistente que esa recogida de datos es una interferencia injustificada con los derechos fundamentales de los individuos”. El tercer punto de fricción incorporado al documento es el mecanismo de una “ombudsperson” es decir un defensor del ciudadano. “Aun cuando el GT29 saluda esta iniciativa sin precedentes de crear un mecanismo adicional de garantía y vigilancia para las personas, se mantiene la incertidumbre sobre si esta figura tiene atribuciones suficientes para funcionar de forma eficaz. Como mínimo tanto los poderes como la posición de esta Ombudsperson necesitan ser clarificadas para demostrar que su papel es genuinamente independiente y puede ofrecer un remedio efectivo al procesamiento de datos que no cumpla con la regulación”, señala el documento.

Un acuerdo para el intercambio de datos entre Estados Unidos y Europa es el marco jurídico para la transmisión de información sobre los usuarios de las plataformas informáticas a ambos lados del océano Atlántico, que afectan a más de 4.000 empresas en la medida que los datos forman parte de las transacciones electrónicas, por ejemplo. Los datos van del correo electrónica y las fotografías hasta los datos de nóminas de empresas. Pero la recogida de datos de forma masiva es un capítulo especialmente conflictivo porque hace de lleno al espionaje sobre la población. Se trata de una captura indiscriminada de información sin parámetros de rastreo que deja esa información en manos de los servicios de inteligencia estadounidenses por tiempo indeterminado.

Mientras, las críticas van dirigidas a la defensa de los derechos ciudadanos, junto con la información de las personas viaja la información de las corporaciones, incluidas las europeas cuyos datos sensibles quedan en manos de esos mismos servicios de inteligencia que la pueden procesar y entregar a sus competidores estadounidenses. “Se mantiene la posibilidad de la recogida masiva de datos, que si es indiscriminada no es aceptable”, de acuerdo con Isabelle Falque-Pierrotin, que presiden el GT29 en el que están representadas las agencias europeas de protección de datos. Microsoft fue la primera empresa esta semana que volcó su peso en favor del acuerdo.

Sin embargo, con el documento de conclusiones y opiniones del GT29 las posibilidades de que se vuelva a abrir un periodo de litigio en torno al nuevo acuerdo son muy altas. Bruselas no ha tenido en cuenta a las agencias de protección de datos y sus opiniones. Grave error. No cabe la menor duda que Estados Unidos debe estar ejerciendo una muy poderosa presión sobre la UE en este asunto que es la base de los ingresos de las grandes plataformas informáticas y que puede afectar seriamente a los intereses comerciales de una parte de estos soportes del comercio internacional. El GT29 también exige que el acuerdo sea sometido a revisión en 2018 cuando entran en vigor reglas mucho más estrictas de protección de datos en la UE para asegurarse que el acuerdo se sigue ajustando a la legalidad. Schrems, de 27 años, ha calificado al Escudo de Privacidad como un completo fracaso que se mantiene vivo por la presión del gobierno estadounidense y algunos sectores de la industria.

Durante el periodo de ausencia de cobertura jurídica para la transferencia de información las empresas apelaron a formas poco ortodoxas para pasar por encima de las limitaciones impuestas y evitar una parálisis de las operaciones transatlánticas. Pero el conjunto de operaciones destinadas a mantener el flujo de información en el periodo de transición es considerado “ilegal” por fuentes del sector. Si se tiene en cuenta la importancia de las operaciones comerciales que están atadas a las grandes plataformas de Internet, la dificultad para alcanzar un acuerdo se ha convertido en un factor de irritación para Washington que no tiene una válvula de escape fácil de activar.

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