edición: 2861 , Jueves, 5 diciembre 2019
15/02/2010
Cambio Climático

El impulso de las medidas fiscales y la I+D se hace imprescindible a la hora de abordar el cambio climático

Beatriz Lorenzo

El tiempo se acaba, y lo hace en el momento menos oportuno, con el mundo convaleciendo todavía, frágil, tras los devastadores efectos de la peor recesión a nivel mundial desde el crack de 1929. Y a esta crisis-económica, de confianza- que ha dejado tras de sí un amargo regusto de desazón y apatía, se le une otra no menos dramática: la crisis de un planeta que se retuerce y adolece bajo el yugo de una amenaza que ni las vanas promesas de los líderes mundiales ni, por supuesto, la fallida Cumbre de Copenhague han sido capaces de aliviar. “ En este acertijo constante que implica la vida y la historia, la posibilidad de llegar tarde existe. Podemos rogarle desesperadamente al tiempo que detenga su paso, pero el tiempo es sordo a nuestras súplicas y seguirá su curso. Sobre montañas de blancas osamentas y desperdicios de múltiples civilizaciones se observan las terribles palabras: "Demasiado tarde". Estas palabras, que forman parte de un sermón sobre justicia social pronunciado por Martin Luther King hace más de cuatro décadas, se nos antojan ahora tan actuales como estremecedoras.

Ya bien entrado el siglo XXI, la misma urgencia, implacable, se erige como un muro ante una sociedad que ha fallado en las anteriores tentativas de cortar de raíz los avances del cambio climático y lo que ello conlleva: lluvia ácida, deshielo, calentamiento global, desaparición de ecosistemas y  una minoración cada vez más grave en la salud planetaria global.  Puede afirmarse que el cambio climático es uno de los temas más perentorios de la agenda mundial. Es el gran problema que determina el desarrollo humano de las actuales generaciones, a la vez que pone constantemente en tela de juicio el principio de la Ilustración que sostiene que gracias al progreso humano el futuro siempre será mejor que el pasado.

En la actualidad, no queda un solo país en el mundo que no experimente los efectos del cambio climático, que por su carácter paulatino, gradual, apenas suscitan la atención de los medios como sucedería si se tratase de modificaciones drásticas o abruptas. La mayoría pasa inadvertida en los mercados financieros y mucho menos quedan registradas en las oscilaciones del Producto Interior Bruto mundial; pero las sequías, las lluvias ácidas, las inundaciones y las crisis medioambientales están ahí, y no son hechos aislados.  La mayor parte de los compromisos internacionales, cumbres, iniciativas y promesas han quedado en agua de borrajas, desde los Objetivos de Desarrollo de Milenio cuyo cumplimiento hasta la fecha está siendo más que dudoso hasta la decepcionante Cumbre de Copenhague. Así pues, en materia de cambio climático, los países parecen haber quedado reducidos a un conjunto de reinos de taifas donde las iniciativas y campañas surgen tímidamente de forma individual.  De ese modo, en cada estado la lucha contra el cambio climático se enfoca teniendo en cuenta las características del territorio y atendiendo a motivos económicos y filias políticas específicas, pero suele tratarse siempre de un enfoque parcial, que atiende a uno o varios aspectos de la lucha climática- energías limpias, medidas fiscales, gestión de residuos, I+D…-pero nunca a todos a la vez.

LA LUCHA FRAGMENTADA

En España, como en la totalidad de los países desarrollados, el gran problema derivado del cambio climático son las emisiones de gases de efecto invernadero, que entre los años 2005 y 2009 se incrementaron en un 52% debido al aumento de las emisiones en los sectores del transporte por carretera, la producción de electricidad y de calor y las industrias fabriles, impulsado en gran parte por un crecimiento demográfico y un desarrollo económico importantes que se interrumpieron a finales del año 2007 con el crack del sector de la construcción.

En España, la mayoría de los esfuerzos en pro de la reducción de emisiones de gastes de efecto tienen como protagonistas a las energías renovables, la apuesta estrella por parte del sector público en los últimos tiempos.  Sin embargo, existen otra serie de medidas, de posibles soluciones que apenas se han desarrollado y que tienen un gran potencial a la hora de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático en general. Iniciativas aisladas, como el Proyecto @O2 desarrollado por el Instituto de Sostenibilidad de los Recursos, pretenden dar cabida a alternativas amplias en la lucha medioambiental, iniciativas que no dejan de ser-todavía-tímidos granos de arena que se apiñan para formar parte del espeso montón de ideas que son necesarias para atajar esta lucha llena de antiguas batallas perdidas.

Así pues,  investigaciones como la del ISR plantean  la necesidad de que se haga compatible impulsar el desarrollo económico y a la vez reducir las emisiones de CO2. Ello requiere que se deba incidir especialmente en los sectores que en relación con los demás sectores son menos eficientes desde el punto de vista económico-ambiental: por ello, la energía eléctrica, el agua y el gas; los productos minerales no metálicos y la agricultura, ganadería y silvicultura, entre otros que resultan del análisis emprendido en el estudio, deberían ser destinatarios preferenciales de medidas que contribuyan al desacoplamiento entre emisiones de carbono y crecimiento económico.

SOLUCIONES NOVEDOSAS

Uno de los aspectos más inexplorados en relación a la lucha contra el cambio climático es la I+D+i.  En este sentido, merece la pena aprovechar el potencial del Plan de Acción a favor de las tecnologías ambientales en la Unión Europea, que pretende eliminar los obstáculos que impiden aprovechar al máximo el potencial de dichas tecnologías para proteger el medio ambiente, contribuyendo al mismo tiempo a la competitividad y al desarrollo económico. La estrategia de la UE para el desarrollo sostenible plantea como uno de sus retos principales el cambio climático y la energía limpia. En España, a pesar de la desafortunada reducción estatal en los presupuestos dedicados a la investigación y desarrollo, surge una oportunidad que no debe soslayarse para crear un fondo tecnológico con soporte financiero de la UE, para ayudas a la I+D+i, realizada por y para el sector empresarial, dotado con cerca de 2.000 millones de euros para nuestro país.

A su vez,  la iniciativa del ISR pone el acento en las medidas fiscales para prevenir o, simplemente, gravar las emisiones de gases de efecto invernadero, tal y como se están implementando progresivamente en las distintas economías a nivel internacional. Las medidas fiscales han de convivir en armonía con los instrumentos de mercado y contribuir a ofrecer mayor estabilidad y transparencia en los distintos mercados de carbono.  El estudio propone también la asunción de un amplio marco que considere todo el mix energético, soslayando el debate acerca de si hay que desarrollar más o menos la energía nuclear, y que tenga en cuenta de forma global todas las fuentes de energía para componer el mejor paquete energético posible para luchar contra el cambio climático. Además, es importante identificar las barreras que dificultan la promoción de las energías limpias en el campo financiero, social y político

Por último, no debe olvidarse tampoco que existe una relación inversa entre la responsabilidad por el cambio climático y la vulnerabilidad ante sus efectos. En las naciones desarrolladas, el debate público resalta cada vez más la amenaza del problema, presente en el creciente nivel de emisiones de gases de efecto invernadero generado por los países en desarrollo. Las naciones emergentes son, como de costumbre, las grandes perjudicadas y la solución parece lejana, a juzgar por los desacuerdos de la Cumbre climática del pasado mes de enero. Muy probablemente, la asunción de medidas alternativas a la hora de luchar contra el cambio climático, represente el necesario impulso a la hora de alcanzar un acuerdo global sobre el controvertido asunto medioambiental.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...