edición: 2559 , Viernes, 21 septiembre 2018
05/07/2012
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

El lento ritmo de ajuste reduce la confianza sobre la deuda pública

SERVICIO DE ESTUDIOS DE `la CAIXA´*

Las tensiones en los mercados de deuda soberana europea han aumentado durante el mes de mayo, especialmente en las economías denominadas periféricas. El aumento de los rumores sobre una eventual salida de Grecia de la zona del euro ha jugado un papel destacado. En España, este repunte se ha visto intensificado por las nuevas exigencias de capital a la banca y el recelo, cada vez más generalizado, respecto al cumplimiento de los objetivos del déficit fiscal, especialmente tras la revisión al alza de 4 décimas del déficit final de 2011, hasta el 8,9% del producto interior bruto (PIB). Los datos disponibles del primer trimestre todavía no ofrecen argumentos que permitan oponerse a esta percepción. Es, por lo tanto, necesario que las políticas de consolidación fiscal adoptadas por el Gobierno empiecen a dar sus frutos.

En efecto, la rentabilidad del bono español a 10 años alcanzó el 6,3% en mayo, superando en más de 500 puntos básicos a la de su homólogo alemán, el bund. Esta diferencia, una medida de la prima de riesgo, supone un nuevo máximo desde el inicio de las turbulencias financieras. De hecho, durante el último mes, el aumento de la rentabilidad ha sido generalizado entre todos los títulos de deuda pública española, independientemente de su vencimiento. Como consecuencia, los tipos de interés exigidos a las nuevas emisiones de deuda realizadas por el Tesoro han aumentado significativamente.

Este mayor coste de financiación, junto al aumento progresivo de la deuda pública, seguirá presionando al alza la carga de los intereses, definida como los intereses pagados por el sector público en relación con el PIB del país. Como muestra el gráfico anterior, el pago de intereses alcanzó su mínimo en 2008, cuando representaba tan solo el 1,6% del PIB. Desde entonces, esta ratio ha mostrado un claro crecimiento, para situarse en el 2,4% en 2011. Las previsiones del Gobierno dan continuidad a esta tendencia y sitúan la carga de los intereses por encima del 3% del PIB durante los próximos años. Este nivel es similar al del conjunto de la zona del euro y significativamente inferior al registrado a mediados de los noventa.

Sin embargo, el aumento del gasto por el pago de intereses supone un obstáculo adicional para el cumplimiento de los ambiciosos objetivos de déficit público recogidos en el Programa de Estabilidad 2012-2015. De acuerdo con este, el desequilibrio público será del 5,3% del PIB en 2012, un objetivo que no ha variado a pesar del reciente aumento de 4 décimas del déficit final de 2011, hasta el 8,9% del PIB, debido a la revisión de las cifras de las comunidades autónomas (CC. AA.).

De momento, los esfuerzos para ajustar el déficit del Estado están teniendo un impacto muy limitado. El aumento de los impuestos directos, la reducción de la inversión, del consumo intermedio y de la remuneración han permitido que estas partidas se redujeran en 1.881 millones de euros durante el primer trimestre de 2012. Sin embargo, este ajuste fue totalmente neutralizado por el deterioro del componente cíclico de los flujos presupuestarios. En concreto, el mayor pago de intereses y la menor recaudación de impuestos indirectos, especialmente el impuesto sobre el valor añadido (IVA). Si, además, incluimos los adelantos de las transferencias corrientes hacia las comunidades autónomas y la Seguridad Social, el déficit del Estado acumulado en este periodo alcanzó el 1,2% del PIB esperado para 2012. Esta cifra supera en 4 décimas el registro del primer trimestre de 2011.

De forma similar, las cuentas de la Seguridad Social muestran una caída de las cotizaciones sociales de un 1,5% interanual durante el primer trimestre. La evolución de la principal fuente de ingresos del organismo se aleja, por lo tanto, del incremento previsto para el conjunto del año, del 0,9% concretamente, y que es imprescindible para alcanzar el equilibrio presupuestario acordado en el Programa de Estabilidad.

A todo ello debemos añadir la dificultad que entraña la corrección del déficit de las comunidades autónomas de 1,8 puntos porcentuales. Según el Consejo de Política Fiscal y Financiera, las medidas de consolidación contenidas en los Planes Económico-Financieros de las CC. AA., por un total de 18.349 millones de euros, bastarán para la consecución del objetivo de déficit. Sin embargo, existen dudas respecto a la capacidad de lograr dicho ajuste.

En este contexto, revisamos 4 décimas al alza nuestra previsión de déficit público para 2012, hasta el 6,4%, el mismo nivel que fija la Comisión Europea. Sin embargo, este mismo organismo mantiene prácticamente estable el desequilibrio fiscal esperado para 2013, debido a que sus previsiones se realizan en función de las medidas aprobadas por el Gobierno. En este sentido, el Programa de Estabilidad muestra la estrategia fiscal prevista para intentar reducir el déficit hasta el 3% del PIB. Destacan, sobre todo, una nueva reducción de la remuneración de asalariados y del consumo intermedio, de 6 décimas cada partida, y el aumento de la recaudación por impuestos indirectos, por valor de 8 décimas del PIB. Este incremento abriría la puerta a un aumento del tipo impositivo del IVA el próximo año.

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