edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
27/10/2009
Presionan y exigen reciprocidad

El lobby estadounidense le aprieta las ‘tuercas’ verdes a Sebastián

Tras los vaivenes parlamentarios del registro de renovables, las grandes empresas termosolares de EEUU, la Embajada y la Cámara de Comercio exigen claridad regulatoria a España
Sebastián se deshace en visitas y Zapatero en promesas de un marco legal y fiscal estable para que las empresas norteamericanas revaliden proyectos termosolares por más de 1.500 millones
Solar de Florida Power & Light en DeSoto County, Florida
Javier Aldecoa

Se lo repiten, esta vez en voz baja pero en persona. Nada que no hubiera ya escuchado el ministro de Industria durante las dos últimas semanas por parte de los grupos de presión estadounidenses y hasta de los representantes de Barack Obama en España. Desde 2007, los gigantes americanos, con Florida Power & Light en cabeza –la segunda solar del mundo-, vieron en la termosolar peninsular  la ‘vacuna’ a la explosión de la burbuja fotovoltaica y el refugio europeo para su cambio de modelo. Pero los vaivenes regulatorios, la avalancha de proyectos pendientes de luz verde, las demoras de Industria en el proceso de pre-registro establecido en junio y el futuro aún incierto ante una Ley que no acaba de llegar han acabado con su paciencia.  A la vista de que Plan Obama le abrió las puertas a la energía solar americana a las multinacionales españolas exigen reciprocidad y tienen aún en ristre unas lanzas que estuvieron a punto del incidente diplomático hace apenas quince días. Después de cinco meses de pre-registro de transición,  el sector quiere una nueva regulación definitiva para la termosolar y la eólica, aunque como descuenta el ministerio, acabe por ser más restrictiva en primas y menos ambiciosa en objetivos. Sebastián limpia las manchas solares con el ‘yo no he sido’, se ha empeñado en hacer llegar a las empresas –sobre todo a las extranjeras- que Industria no sabía nada del intento con CiU por frenar el registro termosolar. Pero el problema- el exceso de proyectos y la concentración del 80% en tres CCAA- sigue sobre la mesa: ya en los últimos cuatro años el sector absorbió inversiones por 6.000 millones.

El ministro aprovecha su viaje a EE UU esta semana para poner en marcha el ‘Plan Obama II’, calmar las inversiones termosolares americanas y limpiarse las 'manchas verdes' del mix nacional arrimándose a las empresas españolas que triunfan allí. Acelera un pre-registro a cuyas puertas hay ya más de 700 proyectos esperando y promete que la nueva legislación llegará pronto, después de la Ley de Economía Sostenible. Lo ha hecho Zapatero en persona ante el American Business Council. No quiere que las grandes energéticas americanas y europeas frenen su desembarco al sur de los Pirineos, ni las alianzas que Acciona y compañía buscan para las renovables del Magreb. Pero la ‘patada’ hacia adelante con la energía termosolar sólo le da más tiempo: tendrá que definir un modelo global. Y hacerlo pronto para racionalizar el crecimiento de las energías renovables en España.

Una semana de batalla en el Senado español y el viaje de ida y vuelta del decreto pactado entre CiU y el PSOE para suspender el registro de las energías renovables ha servido para sembrar de dudas a las principales empresas del sector termosolar, entre ellas las americanas, que buscaban en España el ‘sol’ de las renovables europeas. FPL lo dijo claro y alto -con más de 600 millones de euros en proyectos españoles a mano- durante el impasse: si no ve certezas regulatorias y un mapa de retorno diáfano, se pensará dos veces su desembarco definitivo en España. Si la patronal Promermosolar (con asociadas como Acciona Energía, ACS-Cobra, Abengoa, Endesa Generación, Iberdrola Renovables, Basf Española, o Gas Natural SDG...) amenazó en su momento con denuncias por las pérdidas patrimoniales que supondría el cambio normativo y la paralización de proyectos, las multinacionales -con las americanas al frente- dejaron ver la marcha atrás de su apuesta española. Nada que haya pasado desapercibido a los oídos de Industria, por más que el Secretario de Estado de Energía, Manuel Marín, respondiera que “ya no estaría él en el Ministerio” para ese momento.

Se lo había exigido ya la Embajada estadounidense al Gobierno de Zapatero. La presión de Washington tuvo ya tanto que ver en la marcha atrás del PSOE y el regreso al pre-registro de renovables como las exigencias de los presidentes de Andalucía, Extremadura y de la patronal Protermoslar, que agrupa a las 80 grandes del sector. Pero con el paso atrás, sólo los truenos de la tormenta han pasado. En Washington siguen aún las nubes; ahora que aún resuenan los ecos del último informe de Calzada, más de un miembro de la Comisión de Energía del Congreso ha alertado de que el gobierno español no sabe qué hacer con la termosolar y corre el riesgo de reproducir  la explosión de la burbuja fotovoltaica. Hasta en el Congreso, la  portavoz adjunta de Economía del PSOE, Montserrat Colldeforns, pide tiempo para “pensar un poco más” el horizonte de las renovables.

LOS RECELOS AMERICANOS

Mientras el presidente 'vende' a Obama las bondades de las renovables españolas, las empresas alertan de la inseguridad jurídica que sufre el sector. La incertidumbre ha dejado atrás las palabras del presidente del Foro Estados Unidos-España (US-Spain Council), Robert Menéndez, que aseguraba, apenas unos días antes de la ‘guerra de las termosolares’ que el país norteamericano tiene mucho que aprender de las políticas nacionales de energías renovables españolas. En los muros de las expectativas españolas de los gigantes energéticos estadounidenses hacen eco los avisos del presidente de la Cámara de Comercio España-EEUU y fundador de Global Strategies, especializada en diplomacia corporativa: El gobierno de Zapatero “tendrá que ofrecer más garantías y mejores condiciones y medir mucho sus cambios legislativos para atraer las inversiones de EEUU en energías verdes”. Los planes de estímulo de Obama (que aprobó una normativa vigente para los próximos ocho años) han abierto la puerta a los contratos en renovables de las empresas españolas en EEUU –ya son las décimas inversoras en el país-  pero no se puede decir lo mismo del viaje de vuelta: Estados Unidos es el primer inversor en España, con un stock de inversión de 43.000 millones de euros, el 17% del total de la inversión exterior directa y cerca de 650 empresas. Pero en renovables, los lobbies norteamericanos se lo piensan dos veces ante la volatilidad del marco regulador –el último cambio es de apenas cinco meses y no definitivo- la incertidumbre del futuro y la complejidad regulatoria de las 17 legislaciones autonómicas.

España se ha convertido en un mercado prioritario no sólo para las alemanas Schott Solar –que abrió en Sevilla la fábrica mayor del mundo de tubos receptores y vende el 95% de sus ventas termosolares en España- y para E.ON, que proclama a los cuatro vientos que busca socios en España y mira al sol Andalucía, uno de los epicentros globales de generación de energía solar térmica de concentración, Wulf Bernotat no moverá una coma de sus plan de 1.600 millones de inversión hasta 2013, pero se piensa ahora dos veces su desembarco español: fue una de las primeras del sector en dejarle bien claro a Industria que, sin una regulación clara, devolverá a la nevera a su nuevo socio español. La industria americana se ha tenido que reinventar por el alza del crudo y los grandes de las energías norteamericanas buscan oportunidades en renovables y en otras latitudes. El impacto crediticio sobre la gran industria también afecta a los operadores eléctricos, donde el lema es la diversificación. FPL, con sede en Florida, ha reducido al 52% sus fuentes de energía fósiles. Y, además, ha trasladado a los consumidores la cuota verde de esta táctica medioambiental con el beneplácito de las autoridades regulatorias del Estado. Pero para Florida Power & Light (FPL) -que quiere hacer de la energía termosolar su puerta de entrada en España, con un megaproyecto en el entorno de 100 megavatios en Extremadura y con inversiones valoradas en 600 millones de euros, la situación normativa en España, además de crear una gran inseguridad en sus planes, no se entiende, teniendo en cuenta que entre EEUU y España cabría esperar reciprocidad. No se ha quedado parada. Tampoco sus compatriotas.  El mayor productor eólico y solar de Estados Unidos y el segundo del mundo desarrolla proyectos de energía termosolar en la costa oeste, a través de los que produce en orden de 300 megavatios, pero  en España se vuelve a pensar el horizonte de otras dos centrales, previstas inicialmente para Navalvillar de Pela. Renovalia acaba de sellar un acuerdo con la estadounidense Infinia para construir parques termosolares en España e Italia y para el desarrollo de proyectos en el resto del sur de Europa, norte de África y otros países y no quiere ver empañada su salida a bolsa con sombras en sus planes termosolares ibéricos. Ni  José María Barreda ni la directiva de la estadounidense Hyperion Energy Investments están dispuestos a poner en peligro el acuerdo que han firmado hace menos de dos meses para la construcción de dos plantas termosolares en los municipios de Villarta de San Juan, Arenas de San Juan y Puerto Lápice (Ciudad Real), que posibilitarán suministro energético con fuentes limpias a más de 75.000 hogares de la región y evitará, con ello, la emisión a la atmósfera de más de 200.000 toneladas de CO2 al año.

El efecto llamada generado por el Gobierno, al anunciar que habrá una nueva legislación para energías renovables más restrictiva, ha provocado una avalancha de proyectos verdes sin precedentes, más de 700 solicitudes, más de 15.000 MW de potencia: si se les dejara entrar de golpe a todos, se pondría tanta capacidad de renovables en España como la que se ha instalado en los últimos seis años, un periodo en el que de 6.599 MW a finales de 2002 se pasó a 21.921 MW en 2008. Sólo en termosolar se han presentado 4.400 MW -cuando el objetivo planteado por el Gobierno era de 500 MW- veinte veces lo instalado en España hasta ahora y ocho veces el objetivo de Industria en su plan de renovables hasta 2010. Pero en sus pocos meses de vida, el prerregistro - aprobado a finales de abril con el real decreto ley 6/2009 del déficit tarifario como medida transitoria antes de la nueva regulación- sólo resolvió favorablemente 36 solicitudes del régimen especial: 767 megavatios (MW) de eólica, 50 MW de solar termoeléctrica, 34 MW de biogás y 1 MW de cogeneración. La avalancha de proyectos termosolares presentados tras la entrada en vigor del Real Decreto que establece el mecanismo de preasignación de retribución (creado anteriormente para la industria fotovoltaica) ha colapsado al departamento de Miguel Sebastián. La publicación del listado de centrales estaba prevista para julio, después se pospuso para septiembre, ahora ha vuelto a retomarse sin fecha. La oleada de proyectos ha dejado a más de un centenar esperando a los muros de Industria. Hay plantas en construcción paralizadas y los bancos no están liberando los préstamos debido a la incertidumbre. Al margen de los controles regulatorios que buscan racionalizar la entrada de de las renovables en el sistema y de cómo los consume el Ministerio de industria, si quiere cumplir con el horizonte de un 20% de renovables en 2020, serán necesarios –según el sector- triplicar las inversiones. Y ni la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), ni las empresas del sector quieren hacerlo en tierra de nadie legislativa. Por si las dudas, el Ministerio ha acelera en las dos últimas semanas: en las vísperas del viaje americano de Miguel Sebastián, Acciona y ACS acaban de conseguir inscribir sus termosolares en un registro al que de momento sólo tres plantas de este tipo habían logrado el registro: La Risca, en Alvarado (Badajoz) de Acciona, Andasol II, en La Calahorra (Granada) y la planta de Iberdrola en Puertollano (Ciudad Real). Suman 150 megavatios (MW) frente a los 1.633 MW eólicos que han conseguido el visto bueno de Industria, con los parques eólicos de Isolux, Gamesa, ACS, Eolia Renovables, Acciona y EDP Renovavéis.

Ahora, las aguas han vuelto a su cauce, pero no bajan tranquilas. Industria seguirá gestionando el prerregistro, pero la imagen del sector en España ha quedado muy dañada. Las empresas promotoras de parques eólicos y termosolares necesitan estar incluidas en el prerregistro, es el aval que les permite acudir a bancos y cajas de ahorro para pedir financiación; cobrar las primas a la energía renovable y hacer frente a los préstamos concedidos. El problema del mecanismo es que no se sabe qué expectativas puede tener el que no entre en el cupo, ni a qué prima puede aspirar. De los 4.300 megavatios (MW) presentados en termosolares para un centenar de centrales (una inversión ascendería a 30.000 millones), al menos 1.500 ya están en proceso de ejecución, pero podrían salir adelante unos 2.000 MW, lo que supondría cuadruplicar el cupo inicial marcado hasta 2010.

Sin embargo, el problema radica en el cumplimiento de cada uno de los puntos de dicho decreto y en su interpretación, -ante las dudas de la concesión por parte de Red Eléctrica (REE) o las compañías que gestionan la red de transporte y la obligación para las empresas de disponer del 50% de la inversión- . Se está reeditando, para el conjunto de las renovables, el caos que se produjo hace meses con la energía fotovoltaica, cuando Industria trató de reordenar de la noche a la mañana su desarrollo, tras comprobar cómo se había desbocado: pasó de 558 MW instalados en 2007 a 2.984 MW en 2008; de cobrar 39 millones en primas en 2006, pasó a 987 millones en 2008. Lo advertía Carlos Segura, socio de Eclareon: el Gobierno ha fijado un pre-registro sin contar con un Plan B y "los inversores empiezan a cuestionarse si les merece la pena seguir apostando por este país". Miran ya a Alemania -con un sistema que baja las tarifas en función de los megavatios instalados- y al Sol del Magreb, ahora que despegan los planes de Desertec y el Plan Solar del Mediterráneo de la UE.

LAS ‘OFERTAS’ DE MONCLOA

Zapatero ha tenido que recordarle en persona al American Business Council -que agrupa a las principales empresas estadounidenses en España- que su compromiso ante Obama el 16 de octubre de potenciar las inversiones recíprocas, tendrá gestos: Moncloa, por primera vez está dispuesta a eliminar la doble imposición, revisar el actual convenio con Estados Unidos, que data de 1990 y constituir un "gran foro de inversión bilateral y de cooperación económica", donde estarán presentes los dos ejecutivos y las principales empresas inversoras. Ferraz y Moncloa hacen 'lobby' a cuatro manos, siguen la pauta que les ha despejado el Washington Post y comienzan a repetir el mantra, para que llegue a los oídos de la Casa Blanca: el combate al cambio climático será la oportunidad de regenerar el empleo español. A Zapatero le preocupa tanto que tratará de hacer de esa intersección entre la política exterior, la energía y el climático uno de los burladeros del pacto de estado, o al menos de una tregua con el PP durante seis meses. Ya ha comenzado a desplegar todos los ‘encantos’ del atractivo exterior ante las empresas estadounidenses.

Es mucho más que impulsar la imagen de las empresas españolas en el país y promover contratos dentro del "Plan made in/made by Spain" lo que busca Moncloa del periplo de Sebastián. Ni en Moncloa ni en la Fundación Ideas olvidan que fue en la fábrica de Gamesa en Pensilvania donde Obama puso de largo en plena campaña electoral, sus planes para las ‘energías limpias’. España puede convertirse en “la gran aliada de EE UU en la ‘revolución verde’ de Obama. Por eso, ya que el 13 de octubre Zapatero no pudo consumar la ‘sintonía renovable’ en la Casa Blanca, el ‘lobby verde de Ferraz’ se sube a los vientos que impulsan a las grandes empresas de renovables españolas en el mercado estadounidense. Acciona Solar Power acaba de ser seleccionada por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Tierra de Estados Unidos para desarrollar un macroproyecto solar de 500 MW. Abengoa Solar -que sigue buscando socios internacionales para su plan estratégico a cinco años y mira al Desertec- ya explota una planta en Nevada (Estados Unidos) y ha sido seleccionada ahora por Xcel Energy, la mayor compañía eléctrica de Colorado, para construir una planta termosolar de tecnología cilindro-parabólica como proyecto de demostración dentro de su central de carbón de Cameo, la primera integración de una instalación solar industrial en una central de carbón convencional.

Esta vez Sebastián ha tenido que cambiar la geografía de su viaje y destinar una jornada completa de su periplo estadounidense a aplacar las ‘manchas’ solares del mapa energético español: le ha explicado a domicilio al presidente de NextEra Energy FPL -el mayor productor eólico y solar de Estados Unidos y el segundo del mundo- que el camino de ida y vuelta del pre-registro de las renovables no ha sido más que un verso suelto en un sector que funciona. Sebastián se ‘arrimará’ a los galones verdes de los gigantes españoles en su viaje por California, Colorado y Tejas, en el que habrá parada en el Laboratorio Nacional de Energías Renovables de Denver-al que han sido invitados personalmente por el secretario de Energía, Steven Chu- y en una de las dos mayores plantas eólicas de Iberdrola en Colorado. Tiene la orden expresa de Moncloa de despejar todas las dudas al ‘halo’ de las termosolares españolas. Ha tenido que repartir píldoras de calma en la Feria Solar Power 2009 en Anaheim (California), repetirles el mantra de la “seguridad” a las autoridades californianas y texanas y poner de largo el segundo US-Spain Business Sustainability Forum. Ya a principios de octubre envió a la ministra Beatriz Corredor a asomar la bandera de las renovables a Washington en la Solar Decathlon 2009 y a enseñar los galones del “uso social y arquitectónico” de la energía solar.

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