edición: 2828 , Viernes, 18 octubre 2019
26/09/2011

El malestar de la banca española con la UE no eludirá la supervisión de la EBA

Los bancos franceses en la mira de los mercados
Miguel Martín, presidente de AEB
Carlos Schwartz

El estallido de indignación en la Asociación Española de Banca (AEB) respecto de las afirmaciones del comisario de Mercado Interior y Servicios Financieros, Michel Barnier, a la prensa señalando la necesidad de recapitalizar 16 bancos entre los cuales hay siete españoles no modificará el calendario de revisión de las medidas destinadas a reforzar el capital de los bancos con cifras de capital Tier 1 superior pero próximas al 5% con exposición al riesgo soberano de países en tensión. La revisión está prevista para el 15 de octubre y la decisión de hacerla se tomó al mismo tiempo que la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) dio a conocer los resultados de las pruebas de esfuerzo de 2011 el 15 de julio pasado. Este es un hecho sabido por el Banco de España y que no ignoraba la AEB.

Las fechas de la revisión fueron anunciadas el mismo día que el resultado de las pruebas de esfuerzo, y el texto que la recoge especifica que será el Banco de España quien dará el informe sobre las entidades que debían recapitalizarse de inmediato así como sobre aquellas que deberán hacerlo antes de marzo de 2012. Que algunas de las partes involucradas se hagan ahora las sorprendidas no es de recibo en tanto que todos los involucrados sabían perfectamente que esto era así y está negro sobre blanco en documentos que son públicos.

La AEB argumenta que las siete entidades superan holgadamente el 5% “legalmente exigible”, y puntualiza que están por encima del 8%. Ahora bien, no dicen que un capital del 5% de los activos ponderados por el riesgo es el nivel exigido por la EBA de acuerdo con normativa de la UE, mientras que España exige un 8%. Tampoco que las partidas que se deben utilizar para alcanzar ese 5% no son las que permiten a los bancos españoles dar el 8% y más en los casos de marras. Aunque esto tampoco es estrictamente así.

Para el Banco de España en un escenario adverso en el 2012 Bankinter tiene un core capital de acuerdo con la fórmula de contabilización española del 6,8% y del 7,4% en el 2011. Es decir que si se hace una comparación homogénea y estas cifras se contrastan con el 8% impuesto por el RDL 2/2011, en las pruebas de escenario adverso Bankinter no llega a esa cota. Mientras que en el cálculo de la EBA son del 5,9% y del 5,3% respectivamente. Es de suponer que en el caso del BdE el cálculo se hace sobre la base de las partidas del balance definidas por el RDL 2/2011.

Recordemos que para la EBA el capital core tier1se define estrictamente como capital más reservas. Por su parte el RDL 2/2011 exige el 8% del “capital principal” difusamente definido en el decreto que no coincide con los parámetros del core capital tire 1. Y también vale la pena recordar que las partidas que entran en ese cómputo fueron negociadas entre el Banco de España, el Ministerio de Economía y la AEB. Es decir que en el origen de las discrepancias de metodología entre la EBA y la legislación española hay una negociación con la banca privada. En segundo lugar que el Gobierno pretendió demostrar que la banca española tiene más capital que cualquier otra, y para ello apeló a su peculiar forma de computarlo. No se puede elegir un ancho de vía propio y después acusar al resto del mundo de tener un ancho por el que no pueden circular los trenes españoles. Finalmente la propia banca resultó ser víctima de sus intentos de mejorar imagen.

En los arcanos del cómputo del capital básico, cuyo detalle dista mucho de estar detallado en el RDL 2/2011, se concentra uno de los puntos de conflicto con la EBA. De todas formas, está claro que en los bancos de otros países, como es el caso de Francia, las cifras encajan incluso considerando la deuda griega integrada en los cálculos del escenario más adverso. De donde la afirmación de que los bancos españoles no tienen deuda de Grecia, mientras que los franceses si, no es central a la cuestión en el ejercicio teórico. Los bancos españoles están llenos de deuda española, y los CDS's para nuestra deuda están bastante por encima de los 300 puntos básicos. Otro aspecto del problema es que el escenario económico español es decididamente más adverso que el francés o el alemán. Y conviene recordar que la tasa de paro, el crecimiento del PIB, y el nivel de la demanda interior no son elementos ajenos al volumen de negocio de la banca ni a su margen de beneficio. Finalmente, se trata de ejercicios teóricos y seguramente que si Grecia suspende pagos los bancos de Francia y Alemania deberán recibir asistencia del Estado, algo que no ocurrirá con los españoles.

Esto es algo que los reguladores nacionales saben de sobra y ya han hecho planes de contingencia por si el “evento” finalmente se materializa. Pero estos hechos lo único que revelan es que las pruebas de esfuerzo tienen un valor muy relativo y que nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrirá en una circunstancia como esa. Algunos analistas consideran que los bancos franceses están al filo de una carrera de la clientela sobre sus depósitos. En semanas recientes algunas grandes corporaciones industriales que tenían fuertes saldos de tesorería en bancos franceses han retirado sus fondos. El ejemplo más notorio es el de Siemens. El grupo industrial alemán tiene una licencia bancaria propia y hace una semana retiró 500 millones de euros de Societe Generale y los sumó a sus depósitos en el Banco Central Europeo donde tiene abierta una cuenta de depósito merced a su licencia bancaria.

El movimiento de Siemens se explica en parte por los tipos de interés más rentables que puede obtener del BCE, pero a nadie escapa que la búsqueda de seguridad para su tesorería forma parte del contexto. Los grandes grupos industriales europeos han acumulado en los últimos dos o tres años unas cantidades muy significativas de tesorería que mueven de acuerdo con la rentabilidad que pueden obtener y que no encuentra destino en la actividad productiva de sus respectivas empresas salvo operaciones muy puntuales. De acuerdo con fuentes europeas Siemenes tiene una tesorería excedentaria del orden de los 5.000 millones de euros. No es el único caso. Las reducciones de plantilla y gastos, sumado al mantenimiento del beneficio en algunos sectores ha disparado la disponibilidad de dinero excedente que carece de objetivo industrial.

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