edición: 2561 , Martes, 25 septiembre 2018
08/06/2017
banca 

El mercado de bonos contingentes sale de la prueba del Popular sin graves repercusiones

Los analistas atribuyen la escasa agitación a que las pérdidas se limitaron a los AT1 y AT2
Carlos Schwartz
El mercado europeo de bonos contingentes convertibles (CoCo) mostraba ayer un comportamiento poco previsible tras las pérdidas que ha ocasionado la quiebra relámpago del Banco Popular instada por el Mecanismo Único de Resolución europeo. La decisión desencadenada por el Banco Central Europeo (BCE) como cabecera de la supervisión y regulación europea ante la evidencia de que España había sido incapaz de instrumentar una salida propia para la crisis de la entidad fue acogida con una mejoría de la cotización de los instrumentos de capital diseñados por los bancos para actuar como colchón de capital adicional. Estos bonos ofrecen una rentabilidad alta por comparación con la situación del mercado de inversión financiera a cambio del dinero de los ahorradores y las instituciones. Pero son instrumentos que conllevan el riesgo de que sean convertidos en capital para hacer frente a pérdidas bancarias. Banco Popular tenía en el mercado 1.250 millones entre los denominados CoCo y deuda perpetua y una de las entidades más expuestas en el mercado con 279 millones de euros era Pacific Investment Management Company, LLC. (PIMCO) quien es probable que se haya desecho de sus posiciones con pérdidas significativas en la última semana. El mercado abrió el día de la toma del Popular por Banco Santander con los CoCo de la entidad española cotizando al 50% de su valor nominal antes del anuncio de que había sido adjudicado en subasta por un euro al banco presidido por Ana Patricia Botín. Los COCO del Popular ya no existen, se han marchado a enjugar las pérdidas del banco junto con el valor de las acciones y los otros instrumentos, los denominados capital adicional nivel 2 (AT2) que gozan de más privilegios y mejores garantías. Ellos también marcharon por el despeñadero de las pérdidas.
“Pero lo que realmente salvó al mercado de los contingentes convertibles ha sido el hecho de que la sangría se detuvo allí, y no se extendió a los bonos senior, cosa que podría haber ocurrido si las pérdidas resultaban aun mayores y en ese caso seguramente el mercado de bonos bancarios hubiera sufrido las consecuencias”, señala un operador del mercado.

El mercado registraba una mejora en el precio de los bonos AT1 tras la caída del Popular. Los bonos emitidos hace una semana por CaixaBank mejoraron su cotización en un entero respecto de la víspera. La entidad sacó al mercado 1.000 millones de euros de un bono con un cupón del 6,75% con una demanda de 3.000 millones. Estas circunstancias indican que los inversores está dispuestos a discriminar entre entidades y consideran que el control de riesgos internos y la solidez tienen una escala de valores que se mide en los balances de las entidades. “Otra cosa es que salga al mercado una entidad poco conocida, un banco de poca proyección... en ese caso es probable que la emisión fracase”, señaló un operador del mercado a ICNreport.

El gran susto en el mercado de los AT1 fue en septiembre del año pasado cuando los temores sobre la solvencia del Deutsche Bank proyectaron su sombra sobre este tramo del mercado de bonos. “Pero en ese tema es necesario medir dimensiones y no hay comparación con el desastre que un bail in del banco alemán hubiera supuesto para los inversores institucionales”, señala la fuente. “La crisis del Popular ha servido como banco de pruebas. Esta es la primera vez que se aplica a nivel internacional la liquidación de un bono destinado a absorber pérdidas. El efecto Deutsche se ha calmado, de momento".

Mientras, tenemos en escena el problema de la crisis bancaria de Italia en la que hay un pulso sobre quién debe pagar los platos rotos de la falta de capital de las entidades. De momento Roma viene sorteando la posibilidad de que se le obligue a los modelos de resolución adoptados por la Unión Europea entre 2011 y 2014. Como se ve la cuestión de las crisis bancarias en Europa no es cosa del pasado y en la banca española hay problemas en potencia.

Las cuentas hechas públicas por Banco Santander referidas a la adquisición por un euro  de Banco Popular son poco claras. La entidad compradora va a ampliar capital en 7.000 millones con el objetivo de hacer dotaciones para las inversiones no rentables del Popular. De acuerdo con el anuncio las dotaciones van a ser de 7.200 millones de euros. Como no se explicita, es de suponer que los 200 millones sobrantes son en capital virtual, procedente del achatarramiento de bonos AT1 y AT2, por ejemplo. Pero ocurre que según los datos adelantados en los cuadros del Santander estas dotaciones cubrirían los riesgos en un 69%.

Las cuentas son poco claras por dos motivos. El primero, porque no salen. Y no salen porque no se explica el origen y aplicación de recursos. Las dotaciones son sobre activos inmobiliarios improductivos y mora hipotecaria. La cuenta diferencia entre provisión adicional y valor neto final. Si se halla el porcentaje entre ambas partidas las cuentas no coinciden con la cobertura expresada en el documento. Esto quiere decir que las provisiones se hacen sobre una cifra no declarada. La cuenta saldría por aproximación si el agujero de Banco Popular se cifra en 10.439 millones de euros. Con esta cifra la dotación de 7.200 millones supone una reducción de la exposición al 69%. El hecho que esta cobertura esté por encima de la media del sector solo expresa una cierta cautela respecto de las cifras definitivas que la toma de control va a permitir verificar.

“Cuando un banco va bien, es transparente. Cuando tiene problemas, los maquilla” reza una frase del ex regulador y actual consultor de banca Arístobulo de Juan en su libro-legado “De buenos banqueros a malos banqueros”. Otra de sus frases afirma “Los peores créditos siempre están ocultos en los balances”.
Habrá que ver que hay en las tripas de la entidad. De lo que no cabe duda es que el sinceramiento del banco ha sido tardío y forzoso, y que entretanto ha pagado dividendos e impuestos sobre beneficios inexistentes en varios ejercicios.

Que la solvencia de la entidad estaba cuestionada lo ponen de relieve sus calificaciones de crédito. Esto además deja en evidencia que la liquidez de la entidad se ha mantenido sobre la omisión de su situación real de forma transparente y que una vez que esa realidad comenzó a filtrarse la liquidez se disipó de buenas a primeras. La primera fila de responsables de esta falta de transparencia está en el Gobierno y en el Banco de España. Habrá que ver qué ocurre con la cadena de litigios que sin dudas se va a precipitar sobre los gestores en un intento de recuperación por parte de los inversores/accionistas no institucionales de la entidad quienes seguramente se van a poyar en la falta de transparencia del banco Popular desde la crisis financiera internacional hasta hace menos de un año.

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