edición: 2747 , Miércoles, 26 junio 2019
04/04/2016

El mercado de inversión privado en las empresas tecnológicas de alta valoración, al borde del abismo

La SEC preocupada por los niveles de precios que han alcanzado los “unicornios” de este sector
Carlos Schwartz
Los magos de Silicon Valley llevan ya una larga temporada retaceando su salida a los mercados de valores para financiar a sus empresas. Esto ha llevado que la búsqueda de los “unicornios”, es decir las empresas del sector digital con valores por encima de los 1.000 millones de dólares, se haya convertido en un mandato ineludible para toda empresa de inversión que se precie. El auge de la economía del sector digital ha llevado a un desarrollo importante de empresas del sector desde el almacenamiento de datos, en las nubes virtuales o fuera de ellas, hasta los medios sociales. Pero la mayoría de estas empresas no generan beneficios y solo crean en el mercado la expectativa de beneficios futuros que pueden ser alcanzados en una fecha imposible de determinar.
Las campañas mediáticas sobre las virtudes de sus productos y los muy limitados casos de grandes éxitos como Google, han creado una expectativa desmedida sobre las posibilidades de obtener ingresos mediante la participación en el desarrollo de estas empresas. En medio del ruido en los medios las empresas de capital riesgo y sus socios intelectuales, los inventores de esas empresas, han logrado mediante la estrategia de no sacar a sus empresas a bolsa crear una demanda de inversión en un alternativa de inversión que solo se encuentra en el dominio del capital privado. “Claro que uno de los problemas de invertir en capital privado es que no hay criba del mercado de capitales, y todo queda sujeto a la habilidad del inversores para revisar los datos financieros y verificar la solvencia tecnológica de la startup... y eso puede llevar a grandes errores y desengaños”, afirma una fuente del sector de los fondos de inversión en tecnología consultada por ICNreport.

Los profesionales de la inversión evitan hablar de una burbuja tecnológica, pero todos los datos de este mercado apuntan a que las valoraciones de las empresas de tecnología digital son desmedidas. Mary Joe White, la presidenta del regulador del mercado bursátil estadounidense, la Securities and Exchange Commission (SEC), afirmó la semana pasada que “Ser una empresa no cotizada no implica desde luego que se puedan desconocer los derechos de los inversores. Sin dudas ser una empresa de capital privado comporta serias obligaciones para con los inversores y los mercados”. Las afirmaciones tenían por destinatarias a los “unicornios” cuyas valoraciones parecen desmesuradas. Los inversores empiezan a reconocer que se han equivocado.

Uno de los grandes fondos de inversión mutua, Fidelity Fund, ha corregido el valor contable de su participación en el medio social Snapchat en un 25%. También redujo en un 31% su participación en Dropbox. Blackrock que dirigió la primera ronda de financiación de esa empresa de almacenamiento de información dijo haber reducido el valor de su participación en un 24%. Es cierto que algunos siguen gozando del favor de los inversores, como es el caso de Facebook cuya valoración de momento se sostiene. Los ajustes del valor de los activos privados crean mucha incertidumbre y emiten una señal muy difícil de contrarrestar por parte de las empresas cuyo precio ha sido cuestionado. White se pregunta si el prestigio que da a una empresa ante el mercado alcanzar un valor igual o superior a los mil millones de dólares -es decir convertirse en “unicornio”- no es un acicate para que las empresas quieran parecer más valiosas de lo que en verdad son.

Los fondos de inversión se abalanzaron sobre las empresas tecnológicas digitales entre finales de 2014 y 2015, pero la avalancha ha conducido a una generalizada revisión de los precios de las inversiones. La cuestión es que por añadidura ahora los analistas de ese mercado de alta tecnología temen un colapso por el cierre de empresas. A principios de este año durante la Cumbre de Davos el fundador y máximo ejecutivo de la empresa de computación en la nube Salesforce, Marc Benioff, afirmó que: “Morirán muchos unicornios”.

En medio de este clima enrarecido las nóveles empresas tecnológicas de capital privado encuentran dificultades crecientes para conseguir aportes de capital. En el último trimestre del pasado año los inversores procedentes de los mercados regulados como los fondos de inversión mutua y fondos de alto riesgo participaron en 168 operaciones por importe de 8.100 millones de dólares comparado con las
223 operaciones por importe de 13.500 millones registradas en el tercer trimestre del año pasado. Lo cual no ha impedido que a lo largo del pasado año las inversiones en unicornios en el sector digital haya aumentado un 51% en más de 40.900 millones de dólares en un total de 800 operaciones, señala la empresa de analistas del sector CB Insights. Los fondos de inversión no se arriesgaban en el pasado reciente a la inversión en capital privado fuera de la transparencia de los mercados en los que además reinan normas claras. Pero la estrategia de la retracción desarrollada por las empresas del sector sirvió de acicate para que se despertara un apetito creciente para asegurarse una tajada en lo que se convirtió en un auge desmedido.

Ahora los ajustes del valor de las participaciones adquiridas indica que existe una burbuja que no se ha terminado de corregir. Los ajustes de precios se han sucedido desde 2014, pero sin llegar a los niveles necesarios. Los fondos de inversión han invertido siempre en este tipo de empresas del sector tecnológico pero tradicionalmente lo han hecho en los mercados regulados con motivo de la colocación de acciones para la salida a bolsa. La ausencia de ofertas iniciales ha deformado el mercado, determinando que el número de empresas no cotizadas con inversión en su capital por parte de fondos haya pasado de 39 a 156 en poco tiempo a nivel global con un valor de mercado combinado de 550.000 millones de dólares. Algunas de las que han salido a bolsa han sufrido una fuerte corrección en su valor. Un ejemplo es el de Square que se dedica a la compensación de tarjetas de crédito y que fue valorada en 6.000 millones de dólares en 2014 pero que en su salida a bolsa el año pasado vio su valor contable reducido a 2.900 millones de dólares. Lo que el mercado espera ahora es una cadena de quebrantos en este sector.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...