edición: 2578 , Viernes, 19 octubre 2018
04/07/2017

El mercado europeo de bonos que representan créditos para la compra de coches comienza a resentirse

El endeudamiento de las familias y el alto nivel de ventas con pacto de devolución desatan temores
Carlos Schwartz
El mercado de venta a plazos de coches se ha recuperado de forma relativamente veloz tras la crisis financiera internacional iniciada en 2007. En casos como el de España las ayudas a la adquisición de vehículos han jugado un papel importante para el desarrollo del mercado tras la crisis. Una de las modalidades de venta que se ha impuesto en los mercados europeos es la venta a plazos con la posibilidad de la devolución pactada del vehículo para retirar una unidad nueva o para cancelar una operación tras un número limitado de años que es en general de tres y además la posibilidad de amortizar la financiación con una cuota única final. La devolución lisa y llana del vehículo resulta penalizada por las concesionarias de marca por la baja valoración que se aplica a la unidad a devolver si no hay una nueva adquisición. Pese a ello un sector de la clientela opta por devolver el coche tras una cantidad variable de años de uso. En los tres escenarios una parte del beneficio se estima sobre la venta del producto que se devuelve o se cambia. Esta venta depende del funcionamiento eficiente del mercado para vehículos de segunda mano. El crecimiento de las ventas se ha reflejado en los volúmenes crecientes de securitización de créditos para la venta de coches a plazo.
En mayo pasado, Volkswagen colocó en el mercado español el mayor tramo de bonos resultantes de la securitización de créditos para la venta de coches originada en el país desde 2008. El importe de la emisión colocada fue de 1.000 millones de euros con un rendimiento bajo. La cuestión de fondo para los analistas es el hecho que el nivel de endeudamiento de las familias españolas es levemente superior al 100% de la renta bruta disponible, con leves oscilaciones. Un indicador de que la tasa de ahorro es muy baja y que los niveles de deuda son exagerados. Esto no ha detenido el consumo.

En el caso del reino Unido, el Banco de Inglaterra ha manifestado una alarma creciente por el incremento de la deuda de las familias en el país. Ford Credit Europe sacó esta semana al mercado británico una emisión de bonos cuyo subyacente son créditos para la venta a plazos de coches por importe de 542 millones de libras, poco más de la mitad que la operación de VW en España. Pero a causa de las advertencias del Banco de Inglaterra la operación atrajo la mirada de los analistas.

El banco emisor británico efectuó una investigación a través de sus 12 filiales en mercados regionales de ventas de coches a plazo y registró una caída en el precio de los coches usados. Esta caída no es tan alta como la registrada en Estados Unidos el año pasado, pero supone un obstáculo serio para la recuperación del beneficio por parte de las concesionarias y las financieras de marca. El mantenimiento del precio de los vehículos usados es fundamental para mantener la rentabilidad de las modalidades actuales de venta de coches.

La caída del precio de los coches usados ocasionó una pérdida del 70% del valor de las acciones de la empresa de alquiler de vehículos Hertz porque la venta de los automóviles usados en ese negocio es decisiva para mantener el punto de equilibrio financiero ya que hay que renovar flota con una alta frecuencia para seguir siendo competitivos en el mercado. Por su parte, Ford se vio obligada a emitir una advertencia sobre sus ingresos y beneficios para el año financiero en curso por la situación del mercado en Estados Unidos.

Los funcionarios del Banco de Inglaterra creen que el auge del mercado de los vehículos automotores no es sostenible a las tasas que se han registrado en años recientes. La caída del precio de los coches usados está en cierta medida determinada por la extensión del hábito de las compras aplazadas a tres años lo que determina que haya un número creciente de coches usados en el mercado con tres años de antigüedad lo que ha deteriorado su valor. Los concesionarios calculan el valor residual del vehículo en un 85% de su valor de mercado, pero el cambio de tendencia les llevará a ajustar los precios de los coches nuevos si no quieren someterse a pérdidas en el futuro.

El saldo vivo de los créditos para la venta a plazos de coches es muy inferior al saldo vivo de los créditos hipotecarios en vísperas de la crisis financiera internacional y los analistas del sector financiero no consideran que una crisis en el sector de la venta a plazos de automóviles adquiera dimensiones sistémicas. Dicho esto hay que tener en cuenta que pueden ocasionar serias pérdidas a los fabricantes de automóviles y pueden llevar al quebranto a los bancos de las marcas de coches y sus redes financieras. En este sentido es muy interesante verificar qué señalan los fabricantes de coches respecto de sus propias financieras. Por ejemplo, en los estados financieros de VolksWagen Financial Services se señala la existencia de vehículos de inversión no consolidados pero dependientes de las entidades consolidadas de la empresa.

Se trata de personas jurídicas especializadas en la emisión de los bonos con respaldo de activos (asset backed securities o ABS por sus siglas en inglés), es decir bonos resultantes de la securitización de créditos que tienen como respaldo coches. VW Financial AG señala que el saldo de bonos dispuestos para la venta a 31 de diciembre de 2016 a través de estas sociedades no consolidadas era de 285 millones de euros comparado con 225 millones de euros un año antes. Los créditos y posiciones acreedoras de clientes eran de 116 millones de euros comparado con 64 millones un año antes, con un riesgo máximo de pérdidas de 401 millones de euros comparado con 286 millones de euros un año antes. El volumen nominal de los activos securitizados a través de estas sociedades a diciembre de 2016 era de 1.187 millones de euros comparado con 916 millones de euros un año antes.

Esta es una cifra de riesgos fuera del balance de VW Financial Services por ser operaciones canalizadas a través de esas sociedades que no consolidan, no obstante lo cual reciben su financiación de VW Financial de acuerdo con los estado financieros publicados. Al margen de esta financiación fuera de balance, VW Financial Services AG tenía depósitos de clientes por importe de 36.100 millones de euros a 31 de diciembre de 2016 con un incremento del 28,6% respecto de un año antes. En 2015 el volumen no alcanzaba a los 25.000 millones de euros y en 2014 era del orden de los 17.500 millones de euros. La forma en que VW Financial Services toma depósitos es mayormente por la vía de la colocación de las tristemente célebres ABS, aunque haya otra parte de deuda bancaria pura.

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