edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
15/11/2012
El capital del banco malo sigue envuelto en la incertidumbre pese a los mensajes oficiales

El modelo mixto que se pretende para SAREB va a extender más el riesgo soberano a sus socios privados

Antonio Carracscosa, presidente del FROB
Carlos Schwartz

Las afirmaciones del director general del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) Antonio Carrascosa sobre los requisitos iniciales de capital de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB) son un indicio claro del retraso y las dificultades en la constitución del engendro. El funcionario ha reducido los requisitos iniciales de capital a 5.000 millones de euros, contra una previsión inicial del 8% sobre activos que ascenderán a un máximo de 90.000 millones si el límite no resulta modificado en el trámite del real decreto que regulará al órgano. Es decir el capital total debería ser del orden de los 7.200 millones de euros. Como en la base del diseño de la SAREB está la pretensión de que no sea parte del sector público, el FROB deberá tener menos del 50% del capital, si no se quiere que sus operaciones de compra de activos malos no engrosen el déficit público.

Con esa cuenta en mente, los socios no estatales deberán al final absorber 3.600 millones de euros. Ahora bien, si en el arranque se aspira a que la mezcla sea de igual tenor, los socios no estatales deberán aportar al menos el 51% de 5.000 millones. Algo factible desde luego, 2.550 millones de euros. Lo cual quiere decir que los bancos deberán poner 1.000 millones en dinero y comprar otros 1.550 millones de euros en bonos subordinados. Esto de acuerdo con las afirmaciones de Carrascosa según las cuales el capital inicial se descompondría en esa proporción entre efectivo y bonos. Lo cual barre con las previsiones de algunos observadores de medios financieros según los cuales los bonos se los quedaría el FROB y el dinero lo aportarían los bancos. Lo cual pone de manifiesto que la resistencia de la banca a soltar dinero en esta operación es contumaz. Estas necesidades se calculan por referencia a los bancos del Grupo I, es decir aquellas entidades bajo gestión del FROB cuyos activos malos son del orden de los 45.000 millones de euros.

La agencia de calificación Fitch ha puesto el dedo sobre una de las llagas de las consecuencias de la acción de la SAREB. Ha puntualizado que los descuentos que se aplicarán a los activos que se compren a la banca serán bastante mayores que los que el Gobierno había previsto. Los descuentos han sido marcados mediante directivas precisas por el Banco Central Europeo (BCE), La Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), es decir la Troika.

A consecuencia de los mayores descuentos las transferencias de capital originadas por la operación SAREB estarán lejos de los horizontes de recapitalización requeridos por los bancos con déficit de capital. Esto no es grave, ya se sabe. Basta con mirar a Grecia, tras años de desplome de su producto interior bruto (PIB), recorte de gasto público, recesión impenitente, hundimiento de la actividad privada, la banca no ha sido recapitalizada. Pero eso si, se ha librado a la banca de Alemania y Francia del fantasma del quebranto por su acumulación de deuda pública griega. Los bancos griegos son meros zombis del BCE.

No hay en el horizonte la más mínima señal de que el dinero que se suponía aportaría la UE a España para recapitlizar a sus bancos vaya a ser aprobado en el corto o medio plazo. Ya nos lo ha dicho el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se trata de apenas del 4% del PIB, porque estamos hablando de un déficit de capital de sólo 40.000 millones de euros... y con eso España puede. Mientras, los grandes bancos sistémicos del país, Satander y BBVA, verán incrementar su anclaje al riesgo país.

Si se analiza la correlación entre los credit default swaps (CDS) de los grandes bancos españoles con los CDS para España se puede ver que la curva de correlación que era virtualmente cero en 2007 es ahora del 80%. Si alguien se cree que esto es obra del azar, se equivoca. Tiene que ver con las carteras de deuda pública española que acumulan las entidades. La cifra en el caso del Santander es del orden de los 56.000 millones de euros, mientras que en el caso de BBVA es de 52.000.000 millones de euros de acuerdo con los datos de Bloomberg. Hay que tener en cuenta además que la SAREB no va a pagar en dinero por los activos que reciba. Faltaba más. Lo hará con deuda avalada por el Estado. Otro elemento que hace temer que los bancos que entren en su capital quedarán enganchados de la peor forma.

Es decir que esta será una operación altamente perniciosa para la banca privada que entrará como mascarón de proa de la SAREB para mayor gloria del Gobierno que quiere disimular que al final todo esto será riesgo del Estado, pero en el camino dejará en peor situación a la banca sistémica. Pena que seguramente no le sea suficiente con Santander y BBVA y deba empapelar a algunos más que por lo que se sabe se resisten con firmeza y no les falta razón. Respecto de la distribución entre capital y bonos subordinados entre socios privados y Estado no es ninguna banalidad. Si los bancos sueltan dinero y reciben acciones, serán quienes absorban las primeras pérdidas como accionistas llanos. Es decir estarán en primera línea de fuego.

De allí que las noticias sobre cómo se va a componer el capital suenan de momento raras por la proporción que ha explicitado Carrascosa de cuatro a uno entre papel y dinero. Buena parte de la lógica del engendro se cae si finalmente los bancos también comen del papel subordinado, porque entonces mucho papel y pocas nueces. Y surge la pregunta de y entonces ¿para que estarían los bancos en la SAREB? ¿Sólo para vestir el escaparate y verse un poco más atados en la correlación CDS bancos/riesgo soberano? Pero la inutilidad de la maquinaria malpensada por el Gobierno no tiene límites. El papel que reciban las entidades a cambio de sus activos en putrefacción será descontado en el BCE para generar liquidez. Claro que en la medida que el riesgo soberano se deteriore, los recortes aplicados por el BCE al papel de la SAREB irán creciendo y el dinero que reciban los bancos que lo llevan al descuento será una cantidad decreciente.

En vísperas del rescate que nunca llega el modelo de la SAREB es el modelo de un fracaso más en el saneamiento bancario español, y puede que lamentablemente el anticipo de un derrumbe.

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