edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
28/01/2009
Observatorio de Coyuntura

El mundo está apalancado, ¿cómo se desapalancará?

Servicio de Estudios de 'la Caixa'.- Después de años de fuerte crecimiento del endeudamiento en la mayor parte de las economías avanzadas, se ha iniciado un proceso de corrección de esta tendencia. En ningún lugar es más evidente que en Estados Unidos: allí, la deuda de las familias cayó en términos nominales en el tercer trimestre de 2008 por primera vez desde al menos 1952, primer año para el que existen datos.

El sector financiero fue el primero en comenzar este proceso de «desapalancamiento», obligado por unas pérdidas que han deteriorado su nivel de capitalización y por el cierre de los mercados de financiación internacionales. Después, familias y empresas no financieras se han contagiado de esta dinámica: algunas, forzadas por la dificultad de acceso al crédito; otras, porque ante la incertidumbre en torno a las perspectivas económicas prefieren ahorrar.

Desde el inicio de la crisis subprime, el sector financiero internacional ha reconocido pérdidas por más de 1 billón de dólares. Para contrarrestar su impacto sobre las ratios de solvencia (en otras palabras, el nivel de capitalización) las entidades que no han quebrado han seguido dos estrategias: por una parte, han atraído nuevo capital (en un principio de inversores privados; más tarde, en muchos casos, capital público); y simultáneamente, han comenzado a limitar el crecimiento o incluso a reducir la cantidad de activos en su balance, especialmente de aquellos más arriesgados con tal de reducir posibles pérdidas futuras (o reducir el capital regulatorio exigido). Ello ha contribuido a limitar la oferta de crédito a empresas y hogares.

Las instituciones financieras también se han visto forzadas a reducir su apalancamiento por una razón muy simple: la incertidumbre acerca de su solvencia y la agudización de la aversión al riesgo ha secado los mercados de capitales donde se financiaban. Este efecto ha sido especialmente pronunciado para las entidades que utilizaban vehículos fuera de balance altamente apalancados (los ya famosos Special Investment Vehicles) para invertir en activos de alto riesgo o para instituciones poco o nada reguladas, como los hedge funds, que utilizaban el apalancamiento para multiplicar su rentabilidad.

Un desapalancamiento desordenado o abrupto puede ser muy pernicioso y ello justifica los planes de inyección de liquidez y de recapitalización orquestados por los gobiernos y los bancos centrales. La venta precipitada de activos empuja los precios a la baja, lo que deteriora los balances del sistema financiero en su conjunto y genera una espiral bajista de pérdidas de capital, ventas forzadas de activos, y caídas de precios de estos activos. Si no se ataja a tiempo, esta espiral puede desembocar en un credit crunch, una limitación generalizada de la oferta de crédito. Precisamente, la dificultad de acceso al crédito de hogares y empresas, junto a un aumento general de la incertidumbre, se han convertido en catalizadores del proceso de desapalancamiento fuera del sector financiero en los últimos meses de 2008.

Los hogares, por un lado, han acelerado la reducción del nivel de deuda a resultas de la mayor incertidumbre generada, en parte, por la creciente tasa de paro. La reducción de su riqueza, especialmente afectada por la caída del precio de la vivienda, también ha favorecido una mayor preferencia por el ahorro. Por otro lado, la mayor incertidumbre también ha afectado a las empresas no financieras, que han reducido la inversión y han aumentado la liquidez de sus balances. Además, algunas se habían endeudado para adquirir otras compañías utilizando el activo adquirido como garantía del crédito. La caída del valor de estas adquisiciones ha precipitado el desapalancamiento cuando las empresas endeudadas no han podido aportar garantías adicionales para sus créditos o responder a los vencimientos.

El proceso de reducción de deuda de hogares y empresas ocasionará que tanto el consumo como la inversión registren en 2009 tasas de crecimiento negativas en la mayor parte de economías avanzadas, incluido en Estados Unidos y las mayores economías de la zona euro. La magnitud de este efecto, sin embargo, dependerá de la efectividad de los planes de estímulo fiscal anunciados en las últimas semanas, que persiguen reactivar la actividad económica, preservar el empleo y, de esta manera, suavizar el proceso de desapalancamiento del conjunto de los agentes económicos. La efectividad de las medidas tomadas por los distintos bancos centrales también es fundamental. De ellas depende la reactivación de la actividad crediticia y, sobre todo, que no se dé un proceso deflacionario. Una deflación sería especialmente peligrosa, ya que aumentaría el nivel de deuda en términos reales, lo que forzaría una mayor contracción del consumo y la inversión. De todas formas, la expansión monetaria que han iniciado la Fed y el BCE debería ser suficiente para que la inflación repunte en la segunda mitad del 2009.

El año que comienza estará marcado por el desapalancamiento del sector privado. Su impacto sobre la actividad económica dependerá de la velocidad de este ajuste, que estará influida por el activismo de las políticas monetarias y la capacidad amortiguadora de los planes de expansión fiscal. No debemos perder de vista, sin embargo, que estos planes suponen un fuerte apalancamiento del sector público, un proceso probablemente necesario pero que también deberá revertirse a medio plazo.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...