edición: 2474 , Viernes, 25 mayo 2018
04/11/2014
Tras la supervisión llegan los tanteos

El MUS, pistoletazo de salida para las fusiones europeas

Santander, Caixabank y BBVA, compradores; Sabadell, Popular y Bankinter, a la caza de alianzas
Juan José González

La Unión Europea pone hoy la primera piedra de un complejo edificio en el que se espera concluya la unión bancaria, sinónimo de reestructuración de un sector que aglutina a 130 grupos bancarios considerados de gran tamaño y sistémicos, además de otras 5.720 entidades financieras que desarrollan su actividad en el mercado de la Unión. Primera piedra por tanto que situará a los grandes grupos bajo la supervisión de un organismo (MUS) del Banco Central Europeo. Una construcción de envergadura que los agoreros ya comparan con la presa china de las tres gargantas, pero que está destinada a poner orden y seguridad en el sector financiero europeo. La obra tiene algunos efectos casi inmediatos para los bancos, porque la relación con la autoridad bancaria pasa a estar ubicada en Fráncfort. De influencia también cercana está el relativo al tamaño de las entidades, decisivo por su implicación estratégica, así como los compromisos con la economía de la eurozona, o la mayor libertad en los movimientos de capitales.

En otros aspectos, hoy puede ser el primer día en la carrera para alcanzar el Tesoro único, al que se espera llegar una vez que el MUS logre poner en marcha medidas como la que afecta a la carga de la deuda pública en los balances bancarios y poner límite o fin a algunas provisiones que, aunque hoy tengan algún sentido técnico, deberán ser eliminadas en el futuro por el mecanismo de supervisión. Una de las principales preocupaciones de las autoridades de Bruselas, era el ritmo y los tiempos que se quería aplicar a las reformas a las que obliga la puesta en marcha del MUS. Es el caso de la limitación en el movimiento de capitales que imponen algunos países y con las que se pretende terminar con urgencia. Afectaría a las entidades bancarias con filiales en otros mercados de la Unión, entre ellas francesas, italianas, españolas y holandesas. Certificaría el final de las filiales.

La nueva fase hacia la unión bancaria que hoy se pone en marcha, puede tener algunas consecuencias negativas para la banca española, así como también para las autoridades locales, puesto que una de las primeras medidas que adoptará el MUS, puede decirse que con carácter de urgencia, es el establecimiento de un límite en el volumen de deuda pública del país que podrán adquirir los bancos locales, y que en el caso de los españoles puede que esté situado muy por encima de lo razonable. La medida serviría para aliviar el nivel de provisiones a que obliga la ley para estos activos públicos, como también para liberar recursos que a buen seguro podrán destinarse al crédito y evitar así la escasez en algunos momentos puntuales.

La centralización de la supervisión en el MUS obligará a tomar numerosas decisiones estratégicas como consecuencia de la reestructuración del sistema de bancos previsto por la Unión Europea. Las autoridades no creen que el sector bancario deba caracterizarse por el tamaño, por un mayor volumen de activos como tampoco por su vinculación e implicación en la financiación de la economía europea. Por el contrario, trata de que la aportación del sector a la financiación empresarial cuente con vías alternativas distintas a la que ofrece el mercado bancario. De esta forma, las autoridades creen que se puede llegar a reducir los riesgos por una excesiva concentración de la financiación a empresas europeas. En este punto, algunas entidades de mayor peso en la eurozona se verán obligadas a considerar los objetivos para el futuro en razón de sus apuestas por el mercado europeo.

Pero seguramente la decisión estratégica más comprometida que deban tomar los bancos europeos a medio plazo, y en particular, los españoles, pase por las operaciones corporativas, como alianzas o fusiones transnacionales. Como también se da por descontado que desde hace meses los contactos entre entidades de gran tamaño están a la orden del día. Movimientos que se han intensificado desde que en el mes de septiembre la mayoría de las entidades supervisadas ya contaban con un avance de los resultados de las pruebas de resistencia, recientemente publicadas por el BCE. Pruebas que eran consideradas como una reválida para seguir avanzando en los próximos meses.  

Y en este `terreno de juego´ corporativo, las entidades españolas se mueven entre la posición compradora, como es serían los casos de Santander, Caixabank y BBVA, y las que por su menor tamaño, como Sabadell, Popular o Bankinter, son más proclives a establecer, en una primera fase, alianzas estratégicas. Los resultados de las pruebas de estrés, así como la puesta en marcha de la supervisión única (MUS) no parecen dejar a los medianos más salida que la expansión internacional.

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