edición: 2763 , Jueves, 18 julio 2019
26/06/2017
banca 
Casos similares, tratamiento dispar

El papel del Gobierno en la resolución del Popular, blanco de las demandas de los accionistas

Bruselas, sin criterio único, doble rasero, en la aplicación del procedimiento de liquidación del banco español y de los italianos 
Juan José González
Por analogía y proximidad se tiende a comparar situaciones similares y sus soluciones, y las crisis bancarias no iban a ser menos. Es lo que sucede con los bancos declarados en quiebra y los procedimientos de liquidación o resolución. Dos socios de la Unión Europea pasan por similar trance, bancos en quiebra o muy próximos a ella, coinciden en España e Italia, si bien el resultado final, parece responder al diferente tratamiento de las crisis, del doble rasero de las autoridades europeas o, también, del diferente grado de acierto en las actitudes y habilidades de los Gobiernos respectivos. De lo que no cabe duda es que la actuación de las autoridades locales españolas -Gobierno y supervisores- se vuelve más polémica con el paso del tiempo, aumentan las dudas sobre los procedimientos, actuaciones discutibles y la falta de iniciativa del Estado, quizá para evitar un compromiso en la salvación local de la entidad española. En cualquier caso deberá ser explicada en profundidad y con mucha claridad. Por el momento, sólo se acumulan las dudas.
La decisión final del MUS de declarar en quiebra o próximo a ella la situación del Banco Popular, habría sido distinta si en España no se hubiera producido el precedente de Bankia, es decir, de un rescate bancario en toda regla a cargo del Estado y además por tan cuantioso volumen de fondos. La diferencia habría sustancial pues, el banco liquidado, el Popular, estaría haciendo hoy día otras cuentas muy diferentes, los accionistas conservarían sus títulos -al nivel que fijara el mercado- y el Gobierno podría `presumir´ de un rescate público no sin antes `vender´ que la recuperación de la entidad se llevaría a cabo en los próximos cinco o siete años. España, a tenor de esta hipótesis, tendría en su `Debe´ un banco, Bankia. 

Si esta situación es comparada con la forma en la que se viene sustanciando la crisis bancaria en otro país de la Unión -por semejanza y proximidad, Italia- habría que concluir que la falta de criterio único de las autoridades conduce a la duda sobre su imparcialidad en la resolución de las crisis bancarias pues no parece que se esté aplicando el mismo rasero a los bancos italianos que a los españoles. 

Siguiendo en la misma línea de la hipótesis anterior, si el BCE estuviera presidido por Luis de Guindos, es probable que el Popular hubiese corrido la misma suerte que las crisis del Veneto Banca y Banca Popolare di Vicenza, las dos entidades italianas -en quiebra- sobre las que el BCE dirigido por el italiano Mario Draghi ha emplazado al Gobierno para que solucione la crisis de solvencia. Al final, las autoridades bancarias europeas han resuelto que el procedimiento a aplicar en los dos bancos quebrados italianos sea la normativa de insolvencia del Estado italiano, es decir, que si bien el problema permanece en casa, la solución también será la que se aplique en la propia casa.

Nada que ver, por tanto, con la solución adoptada en el caso del Banco Popular. Una lectura rápida de los hechos y decisiones llevaría a concluir que la diferencia entre la solución de la crisis bancaria italiana y la española radica en el diferente peso e influencia de sus Gobiernos, como también del peso de la representación  institucional en Europa.

Precisamente una de las críticas que seguramente figuren en el pliego de las acusaciones de futuras reclamaciones, por parte de los accionistas del Popular, vaya a ser la que cuestiona el papel del Ejecutivo español y de los supervisores locales, el Banco de España (que ya se ha apresurado a lanzar al público razones exculpatorias) y la CNMV, que por el momento investiga aspectos de la resolución del banco. Como también será motivo de petición de explicaciones por parte de las acusaciones particulares de por qué las autoridades italianas consiguieron adelantarse a la liquidación de sus bancos en un marco nacional mientras que en el caso del Popular la cabeza del banco se sirvió en bandeja de las autoridades de Bruselas.

Esta habilidad mostrada en la cocina entre las autoridades del BCE y las italianas en la solución del Monte dei Paschi, como también la habilidad del Ejecutivo italiano para liquidar en propio suelo, en casa, las dos entidades quebradas (Veneto Banca y Banca Popolare di Vicenza) es una muestra más del doble rasero que aplican las autoridades financieras europeas en esta materia. Como también es indicativo de la falta de iniciativa o, quién sabe, si un patrón de comportamiento singular del Gobierno español en la solución de las crisis financieras. En todo caso, lejos de evitar problemas técnicos, jurídicos y políticos, es más que probable que la dudosa actuación del Ejecutivo en el caso del Popular se vuelva en su contra.

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