edición: 2350 , Jueves, 23 noviembre 2017
23/04/2012

El Parlamento Europeo inicia el debate sobre el Impuesto sobre las Transacciones Financieras

Xavier Gil Pecharromán
Las entidades financieras se encuentran más cerca de que entre en vigor el Impuesto sobre Transferencias Financieras (ITF) que les obligará a tributar por el 0,1 por ciento por cada operación y un 0,01% en el caso de las relacionadas con los contratos de derivados. El próximo 9 de mayo, llega al Pleno del Parlamento Europeo, para su debate y aprobación, la propuesta de Directiva, que previamente ha sido aprobada por el Comité de las Regiones, el pasado mes de febrero.

El ITF tiene por objeto gravar las transacciones brutas antes de cualquier compensación. El ámbito de aplicación del impuesto es amplio porque se propone cubrir las transacciones relacionadas con todos los tipos de instrumentos financieros ya que, a menudo, unos son sustitutos próximos de otros.

Será exigible para cada transacción financiera en el momento en que esta se Produzca y la cancelación o rectificación de una transacción financiera no tendrá incidencia alguna sobre su devengo, salvo caso de error.

El impuesto los deberá pagar toda entidad financiera que sea parte en la transacción y actúe bien por cuenta propia, bien por cuenta de terceros; actúe en nombre de una de las partes en la transacción; o la transacción se haya efectuado por cuenta de la entidad.

En la declaración mensual ante la Hacienda nacional correspondiente deberá figurar toda la información necesaria para calcular el ITF devengado, incluido un desglose del valor total de las transacciones gravadas por tipo impositivo.

Su ámbito de aplicación abarca instrumentos negociables en el mercado de capitales, instrumentos del mercado monetario (salvo los instrumentos de pago), participaciones o acciones en organismos de inversión colectiva (que incluyen los organismos de inversión colectiva en valores mobiliario y fondos de inversión alternativos) y contratos de derivados.

Este ámbito de aplicación, no obstante, no queda limitado a la negociación en mercados organizados tales como los regulados o los sistemas de negociación multilateral, sino que abarca otros tipos de negociación como, por ejemplo, la de mercados no organizados (“over the counter”).

Tampoco se circunscribe a la cesión de propiedad, sino que incluye la obligación contraída, reflejando si la entidad financiera participante asume o no el riesgo que conlleva un instrumento financiero determinado («compra y venta») Asimismo, cuando un contrato de derivados da lugar a la entrega de instrumentos financieros, además del contrato de derivados imponible también se gravan los instrumentos financieros entregados, siempre que se cumplan todas las demás condiciones para la imposición.

No obstante, quedan excluidas del ámbito de aplicación del impuesto las transacciones con el Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales a fin de evitar una repercusión negativa sobre las posibilidades de refinanciación de las instituciones financieras o sobre las políticas monetarias en general.

En particular, tanto para los instrumentos financieros cuya compra, venta y cesión están sujetas al impuesto como para la celebración o modificación de los contratos de derivados, el marco regulador vigente a escala de la UE establece un conjunto de definiciones claras, globales y aceptadas9. Por lo que respecta más en concreto a los contratos de derivados mencionados, estos afectan a los derivados con fines de inversión.

De las definiciones utilizadas se desprende que las operaciones de divisas al contado no son transacciones financieras que puedan gravarse, mientras que los contratos de derivados sobre divisas sí lo son. También están cubiertos los contratos de derivados relacionados con materias primas, mientras que las propias transacciones con materias primas no lo están.

Las transacciones financieras pueden consistir asimismo en la compraventa o cesión de productos estructurados, es decir, valores negociables u otros instrumentos financieros ofrecidos mediante titulización. Dichos productos son comparables a cualquier otro instrumento financiero y, por tanto, deben quedar englobados en el término de instrumento financiero tal como se utiliza en la presente propuesta. Excluirlos del ámbito de aplicación del ITF crearía oportunidades de evasión fiscal.

Esta categoría de productos incluye en particular los pagarés, los certificados de opción de compra y otros certificados así como las titulizaciones bancarias, que generalmente transfieren el riesgo de crédito asociado a activos tales como las hipotecas o los préstamos, y las titulizaciones de seguros, que implican la transferencia de otros tipos de riesgo, como el riesgo de suscripción.

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