edición: 2249 , Miércoles, 28 junio 2017
10/10/2008

El ‘Plan de rescate’ del Gobierno, como anillo al dedo de las Cajas con problemas

Juan José González

El marco elegido por el Pedro Solbes no podía ser mejor. Ante más de 800 personas del mundo político, financiero y empresarial en la celebración del 80 cumpleaños de nuestras cajas de ahorros. A la cita no faltó nadie que no hiciera falta. Joaquín Almunia, Pedro Solbes, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Julio Segura, Miguel Martín, Díaz Ferrán y, por supuesto, el anfitrión, Juan Ramón Quintás. Si el vicepresidente económico aseguraba que ninguna entidad financiera española está en peligro, a Quintás le tocó cantar lo más duro: “vienen tiempos muy complicados para las cajas porque la morosidad hipotecaria nos pasará factura”.

Quintás sabe mejor que nadie que las cajas tienen esa debilidad, tienen la cartera llena de hipotecas, y que tarde o temprano habrá que coger al toro por los cuernos. Solbes, Ordóñez y Quintás han visto la posibilidad de una jugada rápida y sencilla: con una crisis como la que tenemos encima de la mesa, varias cajas están tocadas, el Gobierno se ofrece a coger activos (de gran calidad, por supuesto), y encima pone dinero fresco. El cuadro es inmejorable para que esas seis cajas que flojean, a punto de pedir auxilio público, pueden entrar por la puerta de atrás a ese ‘plan rescate’ anunciado por el Gobierno. La oportunidad de oro para arreglar los balances.

Los tres saben que es la mejor solución, y la que esta dispuesto a aprobar el presidente del Gobierno, ya que cualquier otra pasaría por una intervención, siempre perjudicial para el colectivo de las cajas y de fuerte desgaste político, que aprovecharía la oposición para guerrear durante una buena temporada. Ahora bien, cómo se hace una operación de salvamento sin meter un solo ruido, es decir, ¿estarían de acuerdo todos los consejeros de las entidades financieras en que “aquí no pasa nada”?

Pero, siguiendo en esa misma línea de aprovechar la corriente del Pisuerga, se quiere dar un vuelco a la composición de dichos consejos así como de su elección: se quiere, y es una vieja aspiración, profesionalizar los consejos de las cajas, origen de muchas de las decisiones estratégicas que han llevado a alguna de ellas a situaciones rocambolescas.

Según se reconoce en una de las cajas medianas, hace ya varios meses que las cajas de ahorros “trabajan en otra dinámica”. Se trata de una nueva estrategia que consiste en acelerar la venta de activos; coge dinero fresco y vende ya como puedas, a sabiendas de que cuanto más limpio se encuentre el balance y más saneados estén los negocios, más fuerte será nuestra posición en una posible operación con otra u otras cajas. Esa es la atmósfera que se respira en muchas cajas, conocedoras de que en la medida que se produzca el deterioro del entorno económico más operaciones se producirán.

Ordóñez lanza mensajes día sí y día también, pero el 24 de septiembre será recordado como una de esas jornadas en que varios directivos de distintas cajas se encontraban de celebración en plena cena cuando pudieron escuchar un resumen de la conferencia del Gobernadores. Mensajes del tipo, “las fusiones pueden ser un mecanismo para recortar gastos, pero no el único”, “cada institución deberá acometer un plan de reestructuración para recortar gastos y fijar mecanismos de control de riesgos”, “establecer planes de contingencia” y, finalmente, hizo hincapié en que le gustaría que cualquier ajuste se llevase a cabo “sin interferencias políticas”. Si no fuera porque se trató de una conferencia se podría decir que les estaba conminando para emprender una guerra en toda regla.

Y las cajas se pusieron manos a la obra. Si antes, hace apenas unos años, las desinversiones de las cajas tenían motivos estratégicos, ahora se busca a marchas forzadas asegurar la superviviencia. Lejos quedan ya las desinversiones de Caja Madrid (Endesa), la CAM vendiendo Unión Fenosa y Caixa Cataluña y Caixa Galicia vendiendo Enagás, Abertis y Unión Fenosa, Caixa Cataluña parte del negocio de los seguros… etc. A lo que habría que unir las salidas a Bolsa de CAM y de los conglomerados de participaciones industriales de La Caixa (Criteria) y de Cajamadrid (Cibeles a finales de año). En muchas cajas ya se han iniciado la venta de inmuebles, la salida de sociedades no cotizadas que consumen capital inútilmente, y la selección de clientes pymes: ya no aceptan a todo aquel que entra por la puerta.

A partir de ahora comienza un auténtico vía crucis para muchos consejeros, directivos y presidentes de cajas ante la nueva etapa que toca recorrer. No sólo será la Banca quien deba cambiar normas, métodos de actuación y tamaño. Las cajas de ahorros deberán ponerse al día en lo que marque el guión de la nueva situación que resulte tras la tormenta financiera de estos meses. Porque la partitura ya está escrita. Ahora sólo queda seguir el ritmo de la batuta.

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