edición: 2786 , Miércoles, 21 agosto 2019
08/11/2012
Se confirman los antecedentes

El plan PIVE arranca pero se gripa

Se disparan las visitas a los concesionarios, suben las reservas sin "señal" y las descargas de información en la Red, pero suben también los precios: el descuento se repercute en el cliente
Juan José González

A vueltas con el parque automovilístico, asunto que se ha convertido en motivo de investigación científica por su poder de atracción: no hay Gobierno que se resista a un plan de renovación de la flota automovilística del país, hasta el punto de haber alcanzado esa categoría de clásico en cualquier programa de políticas de estímulo económico. Y es que además, se trata de una iniciativa que históricamente no discrimina ni color ni ideología. Recordar los estímulos lanzados por el célebre antecesor del actual responsable del departamento, Miguel Sebastián; comenzó por las bombillas y tras coger carrera llegó al plan renove de ruedas del automóvil. Ambos se saldaron con dos autogoles memorables. José Manuel Soria, actual ministro de Industria, no se sabe si ha enfilado la misma ruta que Sebastián; al menos, por ahora va despacio en lo del automóvil, lo que no garantiza que vaya seguro.

El plan PIVE del Gobierno, apadrinado por Soria (no es idea suya, todo hay que decirlo) con entrada en vigor el 1 de octubre pasado, se encuentra en esa fase de ´vacatio´ de observación, como corresponde, por cortesía, a cualquier lanzamiento de una subvención (eufemísticamente, estímulo económico). Pero el Ejecutivo esta lanzado con este plan y pone números a su ambición: "esperamos recaudar 2,5 euros por cada euro de subvención", Soria dixit el 1 de octubre, además de ahorrar 26 millones de euros al año en combustible. Y en esta primera fase, ya se puede hablar de un balance, pues han transcurrido 34 días laborables (de venta) y 39 naturales desde su aprobación.

¿Y cómo reacciona el público a los estímulos de Soria? Pues hay opiniones para todos los gustos. Desde el concesionario optimista que asegura que sus pedidos están disparados en más de un 150%, hasta el que con menos entusiasmo señala que sólo recibe más visitas (cuatro más al día) que le ocupan más tiempo (tres horas más) y que le dejan sin catálogos. Pero lo que se dice venta, más bien escasas, tan sólo reservas verbales, sin desembolso inicial de "señal". La versión oficial del asunto es diferente.

El IDAE cuantifica el interés por las nuevas ayudas al sector en algo más de 20.000 descargas individuales de la guía PIVE, una cifra que no esta nada mal. Los concesionarios por su parte, estiman que las visitas a las páginas web del sector superaban al término de la primera quincena de octubre el medio millón de usuarios y las cuatro asociaciones del sector (Anfac, Aniacam, Ganvam y Faconauto) cifraban en cerca de 80.000 visitantes nuevos provocados por el nuevo plan del ministerio. Sin embargo, no esta claro aún qué porcentaje de las cantidades ofrecidas se convertirá en venta "estimulada" por el PIVE.

Pero el sector ya cuenta con un histórico de los resultados de estos planes de renovación, correspondientes a los últimos veinte años y en dos mercados muy indicativos: Europa y Norteamérica. ¿Qué dice la experiencia al respecto? Pues eso, que al principio, entre los primeros quince días y dos meses de su lanzamiento, se produce un impulso en las ventas, sólo debido al efecto moda (novedad) de cualquier promoción. Pero a los 80 o 90 días llega el bajón al comprobar que las ventajas del plan no conllevan una disminución en los precios de los automóviles y que, al contrario, las ayudas públicas más las que ofrecen las marcas a través del concesionario, son aprovechadas por estos últimos para subir precios. Un concesionario excéptico, con más de treinta años de vendedor a su espalda, asegura que estas políticas van bien a corto plazo, en su lanzamiento, y que después todo se olvida.

En términos generales, los concesionarios, que son quienes tienen contacto directo con los intereses y razonamientos de los clientes, ven una posible repercusión positiva de las ayudas del PIVE por la vía de los vehículos más eficientes, aunque, por otra parte, aseguran que las ayudas a la compra de los vehículos híbridos llega demasiado pronto a un mercado escaso de modelos y aún con precios muy elevados. Concesionarios que conservan en su memoria el Plan 2000E de hace apenas tres años. Entonces, la subvención ascendía a 2.000 euros que aportaban el Estado, la CC AA y la marca del auto, siempre que su precio no sobrepasara, IVA incluído, los 30.000 euros.

De dicho plan se recuerda que los modelos calificados, es decir, por debajo de los 30.000 euros subieron de precio 500 euros, mientras los no calificados lo ajustaron a la baja. De ese plan queda la moraleja de que el concesionario acaba repercutiendo el descuento en el comprador final. A día de hoy se sabe que un equipo de técnicos trabaja fuerte para el ministerio con el objetivo de lograr que el PIVE alcance mayor gloria que otros planes de renovación del parque automovilístico (porque superar a los clásicos de las bombillas y las ruedas de Sebastián se da por hecho).

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