edición: 2362 , Martes, 12 diciembre 2017
14/07/2015
OBSERVATORIO TALENTO RELACIONAL

El poder del Ombligo en el Liderazgo y la Gestión

Julián Gutiérrez Conde
Las personas y las organizaciones somos, en definitiva, cúmulos de Energía que se encuentra Disponible y que, adecuadamente tratada puede convertirse en Rendimiento Satisfactorio.
Maximizar positivamente ese rendimiento es la misión esencial de los dirigentes. No es, por tanto, su mayor conocimiento del negocio lo cual es conveniente e importante, sino su Talento Relacional Positivo lo que les califica como líderes.

Los líderes maximizan la energía personal y social disponible en sus organizaciones para el Logro de Valores

Las Organizaciones y las Personas, no tratadas adecuadamente, es decir No Estimuladas, tienden a la pasividad y a la inercia de regodearse en la parálisis o en la apatía. Sin embargo los seres humanos y las organizaciones activadas pueden llegar a conseguir Resultados y Metas que, a priori, parecían imposibles de alcanzar.

La tarea directiva esencial consiste en desatar ese Proceso Estimulador para desarrollar lo mejor de las aportaciones individuales y grupales, movilizar y coordinar sus contribuciones y, focalizarlas con inteligencia para conseguir Propósitos y Lograr Metas.

En mi libro sobre Liderazgo por Impulsión expongo la trascendencia y el impacto que el adecuado tratamiento del Ombligo Propio y de la Interacción entre Ombligos, tienen para poner en marcha esa estimulación.

Me ha costado años, primero de observación y luego de reflexión, llegar a esta conclusión y luego darme cuenta de la trascendencia que los sentimientos emocionales juegan un papel trascendente en la Generación Energética de las organizaciones..

Desde niño, cuando fundé el primer periódico que hubo en mi querido Colegio Corazonista, me di cuenta de que cuando alentaba a mis compañeros con un proyecto ilusionante, la energía de todos se sumaba y multiplicaba sus efectos para conseguir un Deseo Común. También percibí que cuando a las personas se les pedía opinión y contribución, eran capaces de darla y de entregar enormes dosis de inteligencia y Bien Hacer. La Ilusión tiene una fuerza de empuje desmesurada.

No podemos vulgarizar el Liderazgo confundiendo a los Líderes con los simples Mandatarios o con los Movilizadores de masas. Son grupos de personas completamente diferentes.

Más tarde, y a lo largo de mis años con responsabilidades de Alta Dirección, me di cuenta que cuando planteábamos un nuevo Proyecto Empresarial, los colaboradores jugaban un papel trascendental tanto en su impulsión como en su paralización. He visto Proyectos excelentes quedar bloqueados y otros desarrollarse hasta extremos insospechados. La clave de aquellos resultados no estaba ni en la capacidad financiera, ni en la inteligencia o preparación de las personas sino en la capacidad para Movilizar sus Convicciones y Sensaciones. Dicho de otro modo, el Liderazgo jugaba un papel trascendental. Había “algo” que lograba hacer que el empuje y la energía fluyeran desde el interior de las personas. Tanto llegue a convencerme de la existencia de “esa Sabiduría Colectiva” que adopte el hábito gerencial de, antes de poner en marcha un nuevo desafío, exponerlo ante un grupo numeroso de personas de todos los niveles y ver sus rostros. Me di cuenta que la primera fase para el éxito de un Proyecto, consistía en conseguir “leer en sus caras” el sentimiento que les causaba. Si veía brillo y luz en sus rostros sabía que su energía se pondría en marcha y contribuirían con intensidad a su desarrollo. ¡Habíamos logrado adhesiones!. Y que si les “sonaba lejano” aparecían inmediatamente sensaciones de inseguridad, desconcierto o desconfianza.

Existe una “sabiduría colectiva” que se trasluce en las caras de las personas y que comunica su predisposición al empuje o a la reactividad. Tiene una conexión directa con los activadores de convicciones y de la trascendencia del Logro que se pretende.

La conclusión a la que llegue tras analizar todas aquellas experiencias fue que las Convicciones, no se construían solo con Argumentos y Explicaciones Racionales sino con “algo más”. Con algún otro “factor previo” que residía en Otro Lugar y cuya Estimulación comenzaba a desarrollarse o a bloquearse mucho antes de que el Cerebro Racional actuara.

A ese Otro Lugar le llame Ombligo. Me di cuenta que el Ombligo constituye el -eje nuclear- de las personas. Algo así como el Motor Subliminal del que partían los Estímulos Consultivos para el Cerebro.

La teoría que expongo en mi libro es tan simple como la siguiente. Todas las personas tenemos Ombligo. El Ombligo es el Eje Nuclear de cada persona, el lugar donde se aloja un Yo Subliminal Consultivo al que nuestro Cerebro Racional consulta antes de operar. Es por tanto, un Centro de Convicciones Previo al que el Cerebro Racional se dirige para captar Impresiones y Sensaciones antes de actuar.

En el Ombligo reside un “centro de comunicaciones”. Los Ombligos son “centros de percepciones” y emiten conexiones neuronales al cerebro.

Basándome en “ese descubrimiento” y dando por sentado la tesis previa de que un directivo es un Estimulador de Energías, es por lo que baso toda mi teoría del Liderazgo en el desarrollo de herramientas capaces de estimular primero y sutilmente al Ombligo del Otro para conseguir que emita sensaciones proactivas al cerebro racional y logre su desbloqueo. Esa fórmula, preparatoria del cerebro racional del Otro mediante el Impacto Subliminal, hace que entre en juego el papel de la Predisposición.

Los Ombligos dialogan entre sí utilizando unas sofisticadas “aureas pedunculares” capaces de interaccionar positivamente o de rechazar las de los Otros. Se “hablan” utilizando el “egoñol” como idioma en su comunicación.

Hace poco, investigando sobre las causas y orígenes de este efecto, di con la obra de Irina Matveikova que trata sobre la existencia de lo que denomina El Cerebro del Aparato Digestivo. A través de su interesantísima obra descubrí las investigaciones del doctor Michael Gerson de la universidad de Columbia. Reconozco que cuanto más leía, más me sorprendía. Aquello daba explicación científica y soporte a lo que eran mis tesis e impresiones. Fue una sensación especial la que sentí conforme avanzaba en sus explicaciones sobre las funciones y comportamientos del Aparato Digestivo.

Lo que leía encajaba perfectamente con la tesis que defendía por mi parte. Lo que yo llamaba el Ombligo no era otra cosa que lo que científicamente se corresponde con el Aparato Digestivo. Así fue como tuve conocimiento de que en ese entramado digestivo y más concretamente en el intestino, se agrupan más de cien millones de neuronas de características similares a las existentes en el cerebro y en la medula espinal de los seres humanos. Así fue como verifique que el Cerebro Digestivo existe incluso en los animales y que antropológicamente es mucho más viejo y su desarrollo muy anterior al de la inteligencia racional cerebral. Probablemente por esto el sistema digestivo está más desarrollado en sus capacidades que el sistema cerebral racional.

En el entramado digestivo y más concretamente en el intestino, se agrupan más de cien millones de neuronas de características similares a las existentes en el cerebro y en la medula espinal.

Esta es la causa por la que no solo tenemos que tenerlo en consideración sino que nos ofrece una excelente oportunidad de, mediante el ejercicio de un Liderazgo sofisticado, conseguir su activación para el logro de un desarrollo energético mayor y más enriquecedor.

Personajes como Gandhi, Martin Luther King o Mandela, a los que aludo en mi libro, manejaban, conscientemente o no, estas herramientas. Podemos entrenarnos en el manejo de esas herramientas. Espero resulte interesante a nuestros dirigentes.

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